Esperan solucionar problemas con las tarjetas telefónicas prepagadas - Cuba

Esperan solucionar problemas con las tarjetas telefónicas prepagadas

Dificultades con la disponibilidad de las tarjetas Propias y problemas organizativos han provocado una situación compleja en la prestación de ese servicio

Autor:

Juventud Rebelde

Con la entrada al país en los próximos días de un nuevo lote de tarjetas telefónicas prepagadas Propia, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) espera paliar en algo la demanda de este servicio, afectado en los últimos meses por disímiles causas.

Aunque desde mediados de octubre se pusieron a la venta unas 350 000 Propia, hoy están prácticamente agotadas, lo cual evidencia la alta estima que tienen los cubanos por esta novedosa y cómoda forma de llamar por teléfono, que en apenas cinco años de introducida ha vendido más de cinco millones de tarjetas en moneda nacional.

Sin embargo, la Propia tiene sus «propios» problemas, que van desde el desabastecimiento de las tarjetas, las dificultades en la recarga, ineficiencias en el personal encargado de su gestión y distribución, hasta cuestiones relativas al bloqueo norteamericano, pero también a espacios vacíos en las producciones nacionales.

¿Adiós al medio?

Hoy los teléfonos de monedero parecen estar destinados a extinguirse. Poco a poco, al ser más confiables, seguros y sobre todo económicamente viables, ya que limitan la recaudación de dinero de equipo en equipo, se han ido extendiendo los teléfonos públicos de tarjeta, que ya prácticamente dominan el panorama.

Estos no están exentos de roturas y mal funcionamiento, pero es indudable que han sido mucho más eficientes que sus predecesores, en lo cual un eslabón fundamental ha sido la introducción en el año 2002 de las tarjetas telefónicas prepagadas.

La Propia, que aunque su nombre lo indique, muchas veces no es una posesión personal, sino colectiva, pues la usan varias personas a la vez, también aporta ganancias a ETECSA, que en sus inicios eran de un millón de pesos al mes, y hoy se han disparado a más de siete millones.

Cómoda y fácil de utilizar, con solo marcar el 166, que se alcanza hasta de teléfonos públicos con el cartelito de «fuera de servicio», pues la plataforma es diferente, también puede accederse a esta desde cualquier otro equipo, incluidos los particulares, por lo cual no son pocos quienes las usan para llamadas de larga distancia.

Pero de los cinco millones de Propia vendidos desde 2002, hoy apenas quedan casi dos millones en servicio. Las otras se han perdido por diferentes causas, que van desde el extravío o el deterioro, hasta la poca cultura de recarga o las dificultades para hacerlo.

A eso se unen las dificultades de abastecimiento de nuevas tarjetas derivadas de los incumplimientos en los plazos de entrega por parte de los proveedores de este producto o la devolución de lotes que llegaron con mala calidad, así como una insuficiente gestión interna en la recarga de las tarjetas, explica Alicia Cañedo Crespo, especialista comercial de Telefonía Pública de ETECSA.

Es por eso que la recarga se ha convertido en una prioridad para la dirección de ETECSA. De hecho, se ha vuelto tan primordial, que la empresa ha decidido que las personas que pongan entre el primero de noviembre de este año y el 31 de enero del próximo 30 pesos o más de crédito, automáticamente se le abonarán otros 10 pesos como cortesía.

Sin embargo, esta prioridad parece no haberla asimilado todo el personal de ETECSA, ante las reiteradas quejas de la población e incluso las opiniones recogidas por JR sobre los problemas con la recarga en las oficinas comerciales, donde en ocasiones no se presta el servicio «porque no hay conexión» o hay que hacer colas interminables.

«Eso no es justificación para negar la recarga —asegura José Antonio Roche, especialista de Relaciones Públicas de ETECSA—, pues aun cuando la conexión falle por causas técnicas, esto es un problema momentáneo, que en la mayoría de los casos se resuelve en muy poco tiempo».

«Todas las oficinas comerciales tienen claramente orientado darle prioridad a este servicio, por lo sensible que resulta para la población. Aunque hay que tener en cuenta que estas oficinas también deben dedicarse a otros menesteres, como el cobro del teléfono, por lo cual a fines de mes muchas veces están abarrotadas, lo cual no disculpa el que no se busquen mecanismos puntuales que faciliten la recarga de Propia».

Según Julio García Trápaga, subgerente de Telefonía Pública de ETECSA, el servicio de recarga está disponible en cerca de 200 puntos de ETECSA en todo el país, y aunque el número parece grande, en realidad es insuficiente si tenemos en cuenta que existen unos dos millones de tarjetas en funcionamiento.

La matemática es simple. Dividiendo la cantidad de tarjetas entre los puntos de ETECSA habilitados para la recarga, daría que cada oficina tendría que responsabilizarse con unas 10 000 Propia. Y si a eso le agregamos que estas oficinas muchas veces están ubicadas en las cabeceras municipales, lejos de las comunidades, tendríamos quizá una de las respuestas al por qué la gente prefiere comprar más tarjetas antes que recargarlas.

Aún con lo descrito anteriormente, la recarga es relativamente alta, pues según el ingeniero Julio García Trápaga cada dos segundos se registra en la red una operación de este tipo.

A eso contribuye algo muy importante, y no siempre bien difundido, como el hecho de que la Propia tiene una vida útil ilimitada. Se puede recargar tantas veces como la persona desee, siempre y cuando no se le haya acabado el crédito, y se le pueden poner hasta 100 pesos, lo cual se traduce en un considerable número de minutos de conversación.

Además, una vez aprendido el «código personal» no hay dificultad para que varias personas la usen simultáneamente, por lo cual no es extraño que la Propia sea hoy muchas veces una tarjeta «familiar».

Proveedores ajenos

La tarjeta telefónica prepagada existe desde hace años en el mundo, donde el servicio es muy apreciado por su comodidad y fácil uso, y se utiliza tanto para la telefonía fija como para la móvil, especialmente en esta última modalidad, que también se ha impuesto en Cuba y que tampoco está exenta de dificultades.

Actualmente existen múltiples proveedores de tarjetas prepagadas a nivel mundial, aunque la mayoría sean inaccesibles para ETECSA, ya sea por los altos costos que imponen o por el entorpecimiento de las leyes del bloqueo.

Eso contribuye a que el flujo de Propia se haya visto interrumpido en no pocas ocasiones. Por eso parece inexplicable que no exista todavía en el país la capacidad de fabricar nuestras propias tarjetas, las cuales si bien requieren de cierta tecnología, tampoco son imposibles de lograr.

Algo tampoco muy entendible es por qué todavía no se han diseminado más los puntos de recarga, proyecto en el cual se trabaja para poner en práctica a partir del año que viene, con la «tercerización» del servicio en otros lugares como los correos, según explicó a JR el subgerente de Telefonía Pública de ETECSA.

Eso, unido a la regularización de la entrada de nuevas tarjetas antes de que finalice el año, deberá calmar en el futuro inmediato la «sed» de Propia que actualmente tiene la población, aunque no resolverá del todo el problema.

Contar con un proveedor nacional, educar más en las facilidades de recargar antes que botar la tarjeta, disponer de este servicio en más lugares, sensibilizar aún más de su importancia al personal de ETECSA, así como resolver cuestiones organizativas que dificultan la distribución, pudieran ser las claves para que esta tarjeta continúe siendo verdaderamente Propia.

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