Alertan sobre invasión de especies marinas a costas cubanas

Primeros estudios cubanos revelan la presecia de mejillones verdes y algas rojas de cierta toxicidad. Recomiendan habilitar una tecnología capaz de evaluar posibles afectaciones

Autor:

Juventud Rebelde

Los primeros estudios desarrollados en la Isla sobre la transmisión de especies invasoras alertan sobre la presencia de mejillones verdes en la bahía de Cienfuegos.

Así lo informa la AIN, y precisa que según los especialistas existen grandes probabilidades en la transferencia de esas colonias de moluscos a través de las aguas de lastre de los buques mercantes, pues en todos los puertos del mundo los barcos rellenan sus bodegas en busca de equilibrio, y las liberan en otros espigones a la hora de cargar sus mercancías.

Rodolfo Ripoll, máster en manejo marino y profesor de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de esa provincia, manifestó a este medio que en su investigación del 2003, propuso un monitoreo en todos los puertos del país, a los tanques de lastre de las embarcaciones con travesía internacional.

Ripoll hizo alusión a un nuevo estudio del 2006 desarrollado por la profesora Maité Nodarse, quien también indicaba la necesidad de establecer esos mecanismos en el territorio cienfueguero, enclave de una bahía de bolsa y de varias zonas portuarias, así como de comunidades costeras con gran intercambio con el mar.

Esta segunda indagación en los líquidos de un navío monitoreado pudo confirmar la presencia de algas rojas de cierta toxicidad, y la consiguiente transmisión a la rada sureña.

Explicó que los mejillones verdes se conocieron aquí a mediados del pasado año, y desde noviembre del presente volvió a incrementarse la población de esos mariscos, los cuales se adhieren a superficies sólidas y sobreviven en lugares cálidos y oscuros, como son los sistemas de enfriamientos de las centrales eléctricas.

Refirió que el ataque más severo reportado en el mundo ocurrió en Los Grandes Lagos, en Canadá, con el mejillón cebra, proveniente del Mar Caspio, y costó millones de dólares enfrentar tal desproporción en aquel ecosistema marino.

El experto sostiene que urge aunar voluntades, crear condiciones para esa vigilancia e identificar niveles de riesgos en las radas cubanas, además de habilitar una tecnología capaz de evaluar las posibles afectaciones, tanto de la fauna como de la flora invasoras, concluye la AIN.

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