Se mejora el paradigma del sistema educativo cubano

Autor:

Juventud Rebelde

Un sistema educativo con la calidad y alcance del cubano más que vanagloriarse de sus luces se ocupa de sus sombras

Cuba es el único país del mundo que hoy garantiza que todos los jóvenes lleguen a los más altos niveles educacionales sin costo alguno para la familia, y dedica cada año hasta un cuarto de su presupuesto a la educación.

Sin embargo, esto no es óbice para que mucho de lo logrado suscite todavía muchas insatisfacciones, tanto por la cobertura de profesores, la calidad del proceso docente educativo, la situación constructiva de muchos centros, como por la necesidad de multiplicar los conocimientos de los alumnos para prepararlos para los nuevos tiempos que se avecinan.

De estas luces pero también de sombras de la educación en Cuba trató ayer la Mesa Redonda Informativa, donde funcionarios del sector, encabezados por su titular, Luis Ignacio Gómez, pormenorizaron la situación actual de cada uno de los niveles de aprendizaje.

El ministro, en su intervención final, destacó que el país ha formado ya más de 60 000 nuevos maestros, y que es la actividad educativa la que cuenta con el mayor presupuesto, con más de 4 800 millones de pesos, en un fondo que se ha multiplicado 3,5 veces desde el 2000.

Sin embargo, en un sistema que abarca a más de 13 000 escuelas, la calidad sigue siendo una de las asignaturas pendientes, pues como destacara Luis Ignacio Gómez, «en educación no se puede hablar de promedio, pues cada niño, cada adolescente, cada joven, cada escuela, es el sentido de nuestra existencia».

Por eso, y a pesar de que el Estado ha garantizado lo esencial desde el punto de vista material, no dejan de existir muchas necesidades, pero también insuficiencias e ineficiencias a la hora de hacer llegar los recursos o aprovecharlos, como sucede con la reparación de muchos centros, que se alarga innecesariamente o pierde calidad por problemas organizativos.

Transformaciones

Es la educación infantil, aquella que comienza en los 1 130 círculos infantiles con que cuenta Cuba, que benefician a 117 000 madres, por donde empiezan las transformaciones y a la vez las insatisfacciones.

Así lo analizó la viceministra de Eduación, Tomasa Rivero Espinoza, quien en una radiografía de este subsistema explicó que si bien se espera incrementar más de 7 000 capacidades para el 2008, esto todavía es insuficiente.

Igual sucede con el estado constructivo de estos centros, de los cuales se han reparado 178, pero existen todavía más de 500 que están en una situación entre crítica y regular, aunque para el año que comienza se prevé impermeabilizar buena parte de ellos.

De ahí se deriva que exista un interés muy grande en desarrollar cada vez con mayor calidad el programa Educa a tu hijo, que hoy involucra a más del 60 por ciento de los niños de 0-6 años, con la presencia de los padres, factores de la comunidad y coordinadores de la enseñanza.

En la Educación Especial existen unas 410 escuelas con más de 43 000 alumnos, así como otros sistemas como las aulas hospitalarias, y los maestros ambulantes que atienden a más de 2 000 niños, quienes por su situación de salud reciben la atención educativa en su propio hogar.

Ejemplos de lo que se puede lograr, sin dejar de reconocer que existen también dificultades, son los resultados alcanzados en determinadas especialidades, algunas de ellas de gran sensibilidad humana, como es el trabajo con los autistas en la escuela Dora Alonso y otros salones que existen en el país, así como con los niños sordo-ciegos, muchos de los cuales han recuperado, en parte la audición gracias al programa de implante coclear.

En la Enseñanza Primaria se ha garantizado la masividad, y se pueden mostrar logros indiscutibles, como que existen 9 022 escuelas, 6 688 de ellas rurales, e incluso 1 194 con menos de cinco alumnos y 202 para un solo niño; existe un televisor y un video en cada aula, así como la posibilidad de acceder a una computadora, y están garantizados todos los materiales básicos del alumno, pero hoy es evidente que se hace necesario aumentar la preparación de los docentes.

Para esto, además, es también imprecindible contar con una reserva de maestros, algo en lo que provincias como Ciudad de La Habana, La Habana y Matanzas aún tienen dificultades.

Solución puntual

La formación de maestros emergentes, como su nombre lo indica, fue una solución puntual a un problema preciso, como ha sucedido en otros momentos de la Revolución. Ellos, junto a programas como el de instructores de arte o el de introducción de la computación, donde hoy se ha logrado que haya 35 alumnos por computadora y 41 softwares en la colección Multisaber, han propiciado la obtención de importantes resultados, lo que no niega que subsisten dificultades.

Se requiere, por citar ejemplos, que se utilicen en todas las escuelas como material de apoyo los softwares educativos, que se aprovechen mejor los cuadernos de trabajo, los libros de texto y hasta las videoclases y las 32 teleclases de los canales educativos, preparadas para los alumnos pero también para los más de 13 000 maestros emergentes formados con destino a la Primaria.

Fallas en la preparación metodológica del maestro, problemas con su atención por parte de los consejos de dirección y los profesores tutores, no pueden empañar los siete años de experiencia del proyecto.

Estos jóvenes educadores, en la emergencia de dar el paso adelante, llegan a las escuelas al concluir el primer año de una preparación intensiva como bachilleres, y si bien más de 10 000 ya estudian la licenciatura, mientras que los primeros graduados cursan maestrías o se preparan para el doctorado, todavía es mucho lo que deben aprender y aportar.

Por eso es muy importante que el niño y su familia no solo se conformen con lo que este recibe en clases, sino que aproveche los libros de texto y cuadernos de trabajo, así como las libretas y lápices, y los laminarios de Historia y del Mundo en que vivimos que hay en las escuelas, cuya distribución está garantizada, y debe llegar a los pequeños.

Revolución en la secundaria

La viceministra que atiende la Secundaria Básica, Bertha Fernández González, se refirió a que las transformaciones iniciadas en este subsistema educativo hace cinco años, aún están en plena ejecución. Destacó el hecho de que si antes un profesor atendía entre cinco y seis grupos, con 44 alumnos, e incluso 50 o 55, hoy apenas atiende a 15, lo cual no quiere decir que todos los problemas estén resueltos.

Con una matrícula de 400 481 alumnos en 1 005 secundarias básicas diseminadas por toda la nación, hoy 16 678 de sus profesores son emergentes, por lo cual están en plena formación, y si bien cuentan con 2 240 videoclases y un buen número de softwares educativos, además de libros de texto, cuadernos de trabajo, videos y computadoras, en una relación de equipos por alumno de 1-25 en la capital y en el resto del país de uno para 30 o 35 alumnos, los números no lo dicen todo.

Indicadores de mejoras son por ejemplo, que las bajas, que en el curso 2000-2001 fueron unas 1 231, en el pasado apenas fueron 29; así como el aumento de la retención y de los medidores del aprendizaje en asignaturas como la Matemática y el Español, los cuales no obstante no se comportan homogéneamente en todo el país.

Existen muchas insatisfacciones, tanto de padres, de alumnos, así como de los mismos profesores y dirigentes con la preparación de los docentes, el dominio del sistema de conocimientos, y la situación constructiva de las escuelas, así como con el programa de la merienda escolar.

Hoy se brinda alimentación a más de 350 000 personas en aras de garantizar la doble sesión, aunque hay insatisfacciones con la calidad de la elaboración del pan, con la llegada tardía de la merienda por problemas de transporte, con la existencia de cajas de agua rotas en las escuelas, y con la composición de la masa de los productos.

Otro reto es lograr la estabilidad necesaria de los profesores generales integrales, para resolver situaciones como la de Ciudad de La Habana, donde existen 4 200 de diez provincias.

En el presente curso escolar, el 60,1 por ciento de los alumnos que egresaron de la Secundaria fueron a los preuniversitarios, mientras que 38,6 pasó a los institutos tecnológicos.

En estas últimas enseñanzas fue donde más recientemente se iniciaron las transformaciones educacionales, —en el curso 2004-2005—, y queda mucho por hacer, como reconoció la viceministra de Educación, Kenelma Carvajal.

Entre los logros está la reducción del número de alumnos por profesor; antes existían 44 y hasta 50 estudiantes por cada aula, y hoy apenas 30, con un profesor general integral que imparte varias asignaturas, mientras algunas se imparten por otros docentes.

Es palpable ya la introducción de la computación, que cuenta con una amplia colección de softwares educativos, que incluyen todos los exámenes de ingreso a la Educación Superior que se han aplicado hasta hoy, o que en el doce grado los grupos se organicen en dependencia de los grupos de carrera, y se aumente las frecuencias de asignaturas como Matemática, Español, Historia, Biología o Física.

Sin embargo, muy distante se está de aprovechar todas las potencialidades de estudio en las escuelas, así como los medios para ello, o de lograr la necesaria cobertura de los profesores, ya que en los últimos cinco años la matrícula se ha incrementado en 53 000 alumnos, por lo cual fue necesario crear otros 77 centros de educación preuniversitaria.

Esto, unido a los bajos niveles de ingreso en las carreras pedagógicas, especialmente en las ciencias exactas, y elementos negativos en el orden material como el estado constructivo de los centros, los problemas con el transporte escolar, el estado de los viales y las complejas condiciones de trabajo, hacen que la cobertura profesoral sea insuficiente en territorios como La Habana o Matanzas, por solo mencionar dos provincias.

Es una realidad innegable que todos los jóvenes que hoy entran al preuniversitario ya tienen la posibilidad de acceder a la universidad, fundamentalmente en aquellas especialidades en que el país más necesita que se incorporen, o que se han validado alternativas como los Cursos de Superación Integral para Jóvenes, gracias a los cuales más de 40 000 ya ingresaron a la universidad, pero es el eslabón de la calidad el que no debe descuidarse.

Así sucede también con los tecnológicos, los que peor situación material, constructiva y de base material de estudio poseen, y donde es necesario identificar las reales necesidades del país, algo en lo cual se trabaja, para no graduar personas que después no tengan ubicación.

Mención aparte merecen, eso sí, centros como los Politécnicos de Informática, que cuentan con más de 6 000 computadoras, una para cada siete alumnos, aulas con televisor, video, diversidad de teleclases, 53 libros de texto especializados e instalaciones de calidad, pero donde se impone lograr el espíritu de estudio y superación de la Universidad de las Ciencias Informáticas.

Al final, conclusión sabida pero no por ello menos compleja, todo en la educación depende de los mismos docentes, de la adecuada conducción del proceso, y del aporte de la familia y la sociedad en su conjunto, para lo cual es indispensable comenzar por formar más y mejores profesores.

A ello se refirió Rolando Forneiro Rodríguez, viceministro de Educación, quien destacó el importante papel de la escuela como microuniversidad y la participación de los tutores en la preparación de los nuevos docentes.

Muy importante es que muchos de los docentes cubanos, unos 100 000, y 10 000 dirigentes educacionales, se hayan incorporado hace dos cursos a la Maestría en Ciencias de la Educación que se desarrolla en los 169 municipios, que en cinco años se haya duplicado la cantidad de doctores en ciencias, y que 12 centros estén autorizados a otorgar grados científicos, pero como reconoció el viceministro Forneiro, lo más importante no es que el sistema de preparación funcione en una parte, ni siquiera en la mayoría de los centros. «Necesitamos que funcione en todos los lugares», afirmó.

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