Continúan festejos por los 46 abriles de la juventud cubana

No quedó espacio de la Plaza de la Revolución José Martí sin ofrecer propuestas. Este domingo se repite la fiesta en esa explanada histórica. También la Tribuna Antiimperialista se convierte por vez primera, esta noche, en escenario para un regalo especial del Ballet Nacional de Cuba

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Juventud Rebelde

Decir alegría, podría decirse casi siempre fiesta.

Fiesta es la que armaron los pioneros y la UJC en la Plaza de la Revolución este fin de semana, que muchos califican ya de apoteósica. Ayer desde la mañana la Plaza fue tomada por asalto de las risas y el bullicio de los niños y jóvenes que se acercaron a disfrutar de las atracciones que allí se organizaron.

Digamos que no quedó rincón por invadir. Comencemos por el Parque del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones. Allí se presentó el grupo Raíces con su espectáculo ¡Qué linda es Cuba! El equipo está liderado por Suleimy Barreras, instructora de arte que decidió reunir a niños del barrio el Romerillo en el municipio de Playa. Los impulsa el deseo de revolucionar el concepto de espectáculo, para lo cual beben de la savia ancestral, génesis de la música y la danza contemporáneas y la representan «a su manera».

Bamboleo abrió anoche el concierto en la Plaza de la Revolución, un espectáculo con presencia multitudinaria del público juvenil. Foto: Roberto Meriño Más allá, en el centro de la Plaza y las avenidas aledañas, se sentía el griterío que acompaña siempre a los competidores en cualquier evento deportivo. En esta oportunidad se dividieron en las justas de boxeo, ajedrez, dominó, competencias de habilidades, béisbol, fútbol y hasta hubo algún valiente que ejercitó el cuerpo en los minihércules instalados.

Protagonistas de las «historias de fuego» resultaron algunos niños, y otros no tan pequeños, cuando pudieron apreciar las habilidades y novedades tecnológicas del Cuerpo de Bomberos de Cuba. Silencio total y admiración, por qué no, cuando comenzó el espectáculo de las sirenas y los bocinazos tan característicos de sus medios de transporte. Como sucede en estos casos, los más jóvenes vistieron los trajes y montaron en la cesta que se eleva a decenas de metros de altura. Hoy los bomberos ofrecerán un encuentro con los protagonistas de la serie Historias de Fuego y anunciaron sorpresas.

La llave del Cerro llegó en esta ocasión de la mano de los Ángeles del Caribe, el singular grupo de niños que fusionan ritmos del Caribe anglófono con los antillanos. Steel Band o banda de acero realiza música a partir de las cacerolas de acero típicas de las islas caribeñas de habla inglesa. Ocho composiciones conforman su repertorio actual, y bolero, guaracha, ritmos caribeños y música de Compay Segundo, entre otros, se pudieron escuchar en el escenario.

Mientras, en el quiosco de al lado se podía encontrar una variedad de títulos que superaba los 120. En el Café Literario organizado por el Centro provincial del Libro y Campismo Popular, las propuestas fueron diversas. El Campismo también ofreció servicios de restaurante, peluquería, masaje y gastronomía diversa y dispersa por todos los espacios.

El Palacio Central de Pioneros Ernesto Che Guevara, la Asociación Hermanos Saíz y el circo Fantasía también tuvieron su espacio y compartieron la alegría grande de cumplir 47 años.

Cronista de la ciudad

Las canciones de José Luis Cortés pueden considerarse crónicas musicales de la Ciudad de La Habana. Tal visión de la obra del conocido músico fue ofrecida por el escritor Guillermo Rodríguez Rivera, este sábado en la Plaza de la Revolución José Martí, en el espectáculo Cuba baila, donde varias orquestas de la Isla se reunieron para festejar los 20 años de NG La Banda y los aniversarios de la OPJM y la UJC.

«Celebremos hoy al cronista, al cubano, al ser humano que es el Tosco», expresó Rodríguez Rivera; al tiempo que Nicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén, entregaba al artista una carpeta de pinturas realizadas por destacados creadores como Eduardo Roca (Choco), Ibrahim Miranda y Ángel Ramírez, entre otros.

El Instituto Cubano de la Música reconoció la contribución de Cortés «al enriquecimiento del acervo cultural, su entrega al pueblo y a la música cubana».

Pero el regalo mayor para El Tosco resultó la presencia de su público y de amigos que lo han acompañado durante este tiempo como Juan Formell, Osdalgia Lesmes, Tania Pantoja, Lazarito Valdés y Bamboleo, Pachito Alonso y sus Kini Kini, César (Pupi) Pedroso y Los que son son, y Manolito Simonet y su Trabuco.

Este domingo la celebración continúa por el día en la Plaza de la Revolución José Martí, mientras a las nueve de la noche por vez primera la Tribuna Antiimperialista José Martí se convierte en escenario para una función especial del Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonso.

Este mágico regalo será de tres obras: Dionaea, Nocturno y Tiempo fuera de la memoria. (Yelanys Hernández Fusté)

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