Inauguran en Jovellanos sala dedicada al Che

Autor:

Juventud Rebelde

El local pertenece al museo Domingo Mujica y muestra libros, muebles y objetos de uso personal del Guerrillero Heroico durante su estancia en esa localidad

Matanzas.— Una sala dedicada a recordar la presencia de Ernesto Che Guevara en el municipio de Jovellanos fue inaugurada en el museo municipal Domingo Mujica, donde se exponen libros, muebles y objetos de uso personal del guerrillero.

Entre los objetos más significativos se encuentra una fosforera que perteneció al Che, que fue rescatada por un equipo del Departamento de Restauración y Conservación del Museo provincial Palacio de Junco, de aquí.

La pieza presentaba un serio deterioro por la oxidación, lo que la mantenía inutilizada; sin embargo, los especialistas lograron que el histórico encendedor volviera a funcionar.

«No pensábamos que volvería a accionar, pues estaba en muy mal estado», refiere Leticia Arango, especialista en Restauración y conservación: «La restauración fue lenta, usando químicas que no agredieran el metal de la fosforera, que se desarma en varias partes; y lo más curioso, hasta mantiene de aquella época su pabilo para encender».

Encima de un buró están colocadas una pipa y la fosforera, esta última donada por el combatiente Elio Armando Espinosa, del poblado de San Miguel de los Baños, quien permaneció por 13 meses en la Columna Invasora del Che.

Este hombre la legó al Museo Domingo Mujica, para que formara parte de la sala que rinde homenaje al insigne combatiente: «Un día estaba recostado a un árbol y el Che me dijo “¿Vos querés fumar?”, y aunque yo no tenía ese hábito, acepté; cuando se la fui a devolver el Che me la regaló», recuerda aún emocionado.

En esta institución cultural se exponen el buró y la silla que el Che usaba en su oficina de la Unidad Experimental Agrobotánica Ciro Redondo, además de un librero con enciclopedias y libros que le servían para estudiar y consultar.

Entre los textos sobresalen La Revolución del 30 y sus dos últimos años, de José A. Tabares; Historia de la Nación Cubana, de Ramiro Guerra y un colectivo de autores, e Ideología alemana, Internacional socialista...

En la sala dedicada al mítico Guerrillero se encuentran réplicas de objetos y fotos que se adquirieron en la Ciro Redondo, fundada por iniciativa del Che en 1962, nos dice Yakelín Rey Cortiza, investigadora del museo jovellanense.

Allí laboraron integrantes de su Columna y de la de Camilo, quienes combinaban el estudio con el trabajo, y en el tiempo libre fabricaban sus propias viviendas.

La última visita del Che a la Ciro Redondo fue en marzo de 1965. En esa oportunidad pidió almorzar junto a todos los trabajadores. Ya en la pista, antes de partir en su avión Cessna, les dijo a todos: «Siembren la pista de pangola».

Aunque tal despedida suscitó dudas, nadie podía imaginar que sería la última vez que verían con vida al inolvidable Comandante.

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