Teatro Guiñol de Camagüey actúa para damnificados por huracanes - Cuba

Teatro Guiñol de Camagüey actúa para damnificados por huracanes

Autor:

Juventud Rebelde

El Ike dañó considerablemente el Teatro Guiñol de Camagüey, pero no mató el espíritu soñador de sus actores y muñecos, que se «adueñan» de nuevos espacios para brindar su arte

CAMAGÜEY.— En esta localidad, un teatro ha cerrado sus puertas: El Guiñol. El inmueble, con más de un siglo de vida, no tendrá en sus lunetas la alegría de los niños, pues el Ike, también antitíteres, lo ha dejado casi derrumbado.

El «sísmico» ciclón, como muchos lugareños nombran ya a este huracán, arrancó casi en su totalidad el segundo piso interior, así como el techo del escenario.

«Fueron momentos duros los que vivimos Irán y yo en el camerino, pues el viento alzaba el techo de forma semejante a cuando una sábana es abierta en el aire sobre una cama, y pude ver a través de una rendija cómo ondulaba el techo», recordó Oraido Brito, director de la institución.

Y es que este no ha sido el único daño en el Teatro Guiñol de Camagüey, pues el caballete del techo fue removido de su lugar de origen, la mitad del almacén y el cielo raso del segundo piso volaron con la furia de los vientos y la cubierta del taller de atrezzo —lugar donde se hacen los muñecos— desapareció sin dejar rastro.

«Todo temblaba a nuestro alrededor: lunetas, piso y paredes», recordó el utilero Irán, quien junto al director vivió las 72 horas más amargas y tensas de su vida.

Pero el cerrar sus puertas por un tiempo, aún sin término, no ha significado para la prestigiosa institución agramontina un Guiñol sin funciones, porque este centro no solo ha comenzado a recuperarse en la limpieza y organización del inmueble —que deberá ser reconstruido casi totalmente—, sino que ahora nuevos escenarios han subido sus telones imaginarios para los dos elencos con que cuenta este teatro de títeres camagüeyano.

Por todos lados se aprecia un contagioso movimiento de limpieza y reconstrucción. «Cuatro funciones ya se han realizado en centros de evacuación provincial donde aún permanecen familias completas albergadas, a las cuales Ike dejó sin hogar», señaló el director Brito.

«Hemos actuado en el politécnico Álvaro Barba y no nos importó ni la falta de corriente ni el escenario, pues aquellas personas cuando nos vieron llegar corrieron hacia nosotros y los niños de solo ver los títeres casi nos exigieron improvisar», comentó el joven Yoel López, quien con su personaje Conejo Descontento hizo reír a muchos a la vez.

Y mientras el Gallo Mandamás, marioneta preferida del artista Diosmany Fernández, ensayaba su cuento en un piso sin tabloncillo y un escenario sin techo, desastre que el viento dejó, la gustada y legendaria Tontina, títere encantador de infantes por varias décadas ininterrumpidamente, de la actriz Argentina Herrán, daba el toque final a la obra que en breve sería presentada en la Escuela de Instructores de Arte, donde aún permanece una gran cantidad de personal albergado.

«Cerrar las puertas del Teatro ha sido un golpe duro para todos, pero nos satisface saber que la mayor recuperación de todas es que no estaremos pasivos ante la necesidad de llevar alegría a tanta gente sin hogar» dijo la experimentada Argentina.

Sin embargo, este elenco de rondas de cuentos, canciones e historias tendrá desde ahora nuevos cuentos que contar, el primero de todos: el de un espantapájaros y su titiritera, Silvia Avilés, que con el Ike perdieron casi totalmente el hogar familiar y aun bajo esas condiciones continúan actuando para los demás.

«Estaba muy triste, pero mi marioneta y yo nos incorporamos al trabajo al igual que todos mis compañeros y sus muñecos del Guiñol. Me vino muy bien, pues cuando recuerdo aquel abuelo que con su lento caminar llegó solo a decirnos: “por unas horas he olvidado mi dolor”, reaccioné ante la angustia familiar y me di cuenta de que yo no era la única», afirmó Avilés.

Y tiene razón la artista, pues historias como estas abundan en este territorio, fuertemente azotado en nueve de los 13 municipios que lo conforman.

El Guiñol de Camagüey ha cerrado sus puertas, pero no ha culminado la labor de su elenco, que en estos momentos alterna las labores de artistas con las de rescatadores, hasta de una simple puntilla, de su centro.

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