Columna Aniversario 50 de la Revolución apoya recuperación en la Isla de la Juventud - Cuba

Columna Aniversario 50 de la Revolución apoya recuperación en la Isla de la Juventud

Los jóvenes integrantes de la brigada de apoyo a las tareas recuperativas en la Isla decidieron poner por encima de sus problemas las urgencias del país

Autor:

Juventud Rebelde

NUEVA GERONA.— Richard Bell Almenares cumplirá 11 años el mes entrante y en su fiesta extrañará mucho a su mamá. Ella no estará junto a él por una hermosa razón: Ayuda con su esfuerzo a la recuperación de la Isla de la Juventud.

«Cuando lo llamo, que es todos los días, siempre me pregunta ¿Mamita cuándo vienes... Cuándo vas a venir? Yo digo, papi yo te quiero mucho, pero debes entender. Tú estás allá con tu papá y tu abuela. Aquí hay muchos niños que perdieron sus casas, los techos, los juguetes...», comentó Yoania Almenares Herrera, custodio del centro recreativo El Siroa, en Santiago de Cuba, una de las cuatro muchachas que vinieron a la Isla para cumplir con la Revolución, la Unión de Jóvenes Comunistas, con el Partido y con Fidel.

«Atrás quedaron familiares, esposos, esposas, amigos, hijos y las novias o novios, pero a veces uno tiene que superar esas cosas y ayudar a las personas que lo necesitan. Quién sabe si mañana son los pineros los que deben apoyarnos a nosotros por una situación similar», acotó.

También Emilio Ramos, padre de Lisandra Ramos Hernández, contadora de la refinería Ñico López en Guanabacoa, Ciudad de La Habana, se siente orgulloso. Hace un mes y diez días aproximadamente que su hija arribó a costas pineras a cumplir una misión.

«Nos hicieron el llamado a raíz del paso de Gustav y di el paso al frente; me liberaron del trabajo por el tiempo que fuera necesario y aquí estamos mientras nos necesiten. Mi familia lo entendió, aunque soy la única joven de la casa, pero me dicen que mientras sea necesario me mantenga en mi puesto de combate».

Estas muchachas no solo aportan en las labores de siembra, limpia y recogida de cultivos en el campo; también mantienen el campamento organizado y se ocupan del lavado de la ropa de cama de todos los compañeros. Así las encontré, en plena faena. «Tenemos una lavadora, detergente y cloro. Limpiamos el campamento y ayudamos en la elaboración de la comida», refirió Lisandra.

De igual modo María del Carmen Ricardo Durán, vecina de Santana, Ciego de Ávila, confesó desde esa provincia a JR vía telefónica que se siente muy orgullosa de su hijo Duniesky Torres Ricardo, impresor del poligráfico avileño, por la ayuda que da a personas afectadas por los huracanes.

A él lo encontramos recuperándose de una bronquitis. «Mi familia me dice que siga adelante, que están bien y que no me preocupe, que continue cumpliendo con mi deber», afirmó.

Vida en campaña

Los brigadistas han sembrado 33,7 hectáreas de cultivos varios, sacado 3 520 semillas de plátano y dejaron listas 17,2 hectáreas de boniato. Desde la carretera, una bandera cubana gigante anuncia el campamento juvenil. Las sillas bajo el árbol a la entrada acogen a más de uno que disfrutan de un libro o escuchan música, al tiempo que, solícitos, me reciben y orientan hacia la oficina de los directivos. En un área improvisada se levantó el campamento. Dos carpas con capacidad para 48 compañeros y una nave que sirve de albergue a otros 25, resumen la comunidad juvenil de la Brigada Aniversario 50 del triunfo de la Revolución, integrada por 128 muchachas y muchachos de varias provincias.

Leonardo Pérez Pérez, al frente de la logística del campamento, informó que poco a poco crean más facilidades. «Los alimentos se cocinan con gas y hay servicio de enfermería las 24 horas, además de la visita diaria del médico. Próximamente habilitaremos una minibiblioteca con todo tipo de literatura para que los muchachos puedan alternar con la lectura las arduas jornadas de trabajo en el campo.

«También recibimos servicios del Joven Club móvil mediante el cual, además de comunicarnos vía e-mail con nuestros familiares, recibimos clases de Operador de Micro desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche. ETECSA instaló teléfonos para la comunicación con nuestros familiares y contamos con servicio de barbería», precisó.

Yolaika Ferrer, una de las enfermeras que atiende a estos jóvenes, dijo que «el puesto médico se improvisó en uno de los locales compartido con las muchachitas y los medicamentos están garantizados. Me impresiona mucho lo que estos muchachos hacen por nosotros, a pesar de que muchos han dejado atrás a sus seres queridos».

Muchos reciben el curso de Operador de Micro. Las noches se matizan con recreación sana e instructiva. Tres veces por semana comparten ese horario con grupos de teatro, cuerpos de baile del elenco local, proyección de películas cubanas y extranjeras de corte histórico, comedias, acción, y si llueve, como es común por estos días, se utiliza la carpa habilitada como sala de video y televisión.

Para Erlenis Romero es común levantarse temprano. Desde las cuatro de la madrugada sale de su casa rumbo al campamento a cumplir con una importante misión: Elaborar los alimentos a los brigadistas. «Es un honor cocinar para los muchachos que ayudan a resarcir los daños ocasionados por los huracanes en la Isla. Esa es mi misión».

Erlenis garantiza a tiempo los alimentos. «Hago todo lo posible para que todo quede bien... La comida queda con calidad, tenga o no tenga condimentos; hay agua todo el día y eso favorece el trabajo. El problema es cuando hay muchos platos en el menú; entonces esto se complica y tengo que hacer maravillas para que el almuerzo y la comida estén en tiempo... Hasta ahora nunca he fallado», refiere orgulloso de su trabajo.

Para paliar la falta de condimento se sembraron canteros de ajo puerro y otras especias.

Erlenis reconoció el apoyo de los jóvenes, sobre todo de las hembras, en el fregado, limpieza y ayuda en la cocción de los alimentos.

De nostalgia y otros problemas

Aunque la nostalgia por los suyos es parte de la cotidianidad, sobre todo de los que sufrieron daños a causa de Ike, se imponen el espíritu revolucionario y el compromiso con la Patria.

Yordanis Abreu Campos (Rodas, Cienfuegos) es trabajador de una Cooperativa de Créditos y Servicios. Su vivienda quedó sin cubierta.

«Sé las dificultades por la que está pasando el país a causa de los huracanes, y el esfuerzo que realiza. Tengo la confianza que se va a resolver, pero hay que tener paciencia —le dice a su familia—; aquí los hay mucho más afectados y todavía no se resuelve la totalidad de los casos».

Para Rayko Montalvo de la Osa, natural del Cerro, en Ciudad de La Habana y trabajador de mantenimiento del INDER, su principal preocupación es su abuelita. Ella vive sola con él y ahora, mientras cumple su misión, la cuida el tío. «La llamo todos los días para saber de su salud y de su presión, hasta ahora todo está bien, mi tío le da vueltas y eso me tranquiliza... Ella es lo más grande del mundo para mí; siempre me ha apoyado en todo y me dice que tengo que cumplir, que eso hacen los jóvenes revolucionarios», comentó.

Varias de las familias de estos jóvenes sufrieron daños en las viviendas. Uno de los primeros en arribar al municipio especial fue Yoani Romero Arzuaga, de Nuevitas, Camagüey.

«A los cinco días de estar aquí, Ike derrumbó el techo de mi casa... llevo más de 50 días en la Isla y cuando pienso en mi problema confío en que mis compañeros allá sabrán dar su mano como yo lo hago aquí con los afectados... Yo le digo a mi mamá, Olga Arzuaga Carvajal, que todo llega. La Revolución no nos abandonará a nuestra suerte».

Otros aportes y facilidades

Estos jóvenes no solo han demostrado sus habilidades en el campo; también renunciaron al domingo, único día de descanso, y se unieron a los Comités de Defensa de la Revolución para realizar 19 donaciones de sangre con el propósito de ayudar a salvar vidas humanas.

Trabajan además en otros frentes. Participaron en la reconstrucción de las instalaciones del hotel Colony, que ya brinda servicios para el turismo internacional, remozaron el Coppelia de Nueva Gerona, construido en 1966 por jóvenes convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas tras el paso del huracán Alma.

Igualmente apoyaron la reconstrucción de cubiertas de las viviendas de tres trabajadores de la Empresa de Mantenimiento a Inmuebles, del reparto 26 de Julio, lugar donde radica el campamento.

Digler Ortiz Cruz, dirigente de la brigada, informó que también se rescató un área deportiva cercana al campamento, donde pronto realizarán encuentros de baloncesto y fútbol con jóvenes de esa comunidad.

Destacó la recogida de 200 metros cúbicos de desechos sólidos y escombros en las comunidades y la chapea de cinco hectáreas de marabú.

Comentó que 38 compañeros están vinculados a las diferentes sedes universitarias del territorio, a fin de continuar estudios, y en la Facultad Obrero Campesina.

Entre las actividades fundamentales se destacan la siembra de cultivos, como boniato, yuca y plátano, la chapea de plátano y marabú, el corte de semilla de boniato, de «tutores» y el escarde.

«Hasta la fecha se han limpiado de yerba 167,8 hectáreas, se han cortado y puesto 13 000 «tutores», se han sembrado 33,7 hectáreas de cultivos varios, se han sacado 3 520 semillas de plátano y quedaron listas 17,2 hectáreas de boniato. Además del corte de 4 272 mazos, iguales a 427 200 bejucos de boniato, aproximadamente».

Hiram Cutié Sánchez, jefe del grupo de Aseguramiento de la agricultura aquí, valoró de positivo el trabajo de los muchachos, cuyo fruto se destinará al consumo de la población próximamente.

Una vez más el esfuerzo juvenil revitaliza las tierras pineras tras el paso devastador de fenómenos meteorológicos. La columna juvenil Aniversario 50 del triunfo de la Revolución, al igual lo hicieron otros hace 30 años, se encarga de ello.

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