Intervención del Diputado Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional

Expuso consideraciones de la comisión que preside sobre la ejecución del Presupuesto del Estado en el año 2008 y el proyecto de Ley del Presupuesto para el 2009, así como los Lineamientos del Plan de la Economía Nacional para el próximo año

Autor:

Juventud Rebelde

Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional. Foto: Juan Moreno General de Ejército Raúl Castro Ruz,

Presidente del Consejo de Estado y de Ministros

Ricardo Alarcón de Quesada,

Presidente de la Asamblea Nacional

Compañeras y compañeros diputados:

En el año 2008 la economía cubana se ha enfrentado a una compleja combinación de factores. Sobre ella han influido elementos favorables que comenzaron a arrojar resultados iniciales como son las decisiones de política económica y de organización en la agricultura y en especial en la producción de alimentos, los avances en la revolución energética y en la recuperación del transporte y el turismo, junto a otros de signo muy negativo como los tres huracanes que provocaron enormes pérdidas por 9 mil 722 millones de dólares, la persistencia del bloqueo y la crisis económica global que ya hace sentir efectos sobre nuestro país.

El crecimiento alcanzado por la economía de 4,3%, inferior al 8% previsto en el Plan es explicable porque ocurrió a contracorriente de la profunda devastación causada por los huracanes, a la guerra económica ejercida contra nosotros y a los aumentos sustanciales de precios de alimentos y combustible durante la ma-yor parte del año.

Los tres huracanes que destruyeron o afectaron 530 mil 758 viviendas y dañaron la actividad agrícola y forestal, habrían sido capaces de causar una tragedia humana y también económica en cualquier país carente de la voluntad política que tiene Cuba para proteger a su población, y de la organización alcanzada. En nuestro caso la catástrofe humana fue evitada por el huracán de solidaridad humana organizada que sopló con mayor fuerza aún, y la catástrofe económica también fue evitada, aunque dejando una inevitable huella en términos de disminución del crecimiento y aumento del déficit presupuestal debido a gastos extraordinarios.

En el año que finaliza, la economía cubana tuvo que abrirse paso en el intrincado escenario de una economía mundial marcada por el estallido de la crisis económica global a partir del mes de septiembre, la cual ha provocado el descenso del precio del petróleo y de algunos alimentos en estos meses finales del año, pero sin alcanzar a neutralizar los sustanciales incrementos en los precios de ambos tipos de productos ocurridos hasta el estallido de la crisis. El petróleo ha descendido de precio después de alcanzar el récord histórico de 147 dólares por barril en julio, pero el precio promedio acumulado hasta noviembre fue 43,5% superior al de 2007. Los alimentos básicos que importamos, de los cuales fue preciso aumentar las importaciones para hacer frente a las pérdidas por huracanes, fueron como promedio 53% más caros que en 2007.

El precio del níquel, nuestra principal exportación de bienes, descendió en 41% respecto al promedio de 2007, como expresión de la caída en la demanda provocada por la crisis global.

Pérdidas impresionantes causadas por los huracanes y pérdidas cuantiosas debido al aumento de precios del combustible y los alimentos, en el contexto de una conmoción económica mundial que era previsible que ocurriera, pero no el momento de su estallido, explican que el crecimiento económico haya sido casi la mitad del crecimiento esperado.

Tres huracanes, bloqueo y altos precios de importaciones asociados a la gestación y estallido de la crisis económica global conformaron un trío de adversidades objetivas concentradas por primera vez en un mismo año.

No obstante, el crecimiento pudo ser mayor y de mejor calidad si hubiéramos avanzado más en la eliminación de factores negativos presentes en nuestra realidad económica como son el gasto excesivo y el insuficiente ahorro de combustible y electricidad, la no incorporación al trabajo de una parte de la población en edad laboral, la insuficiente preparación y deficiente ejecución de las inversiones que provoca inmovilización de recursos, la insuficiente productividad, organización y disciplina del trabajo y la mentalidad consumista e importadora que muestran algunos funcionarios e impiden se desarrollen la sustitución de importaciones y el crecimiento de exportaciones.

Las diputadas y diputados tienen en su poder el informe presentado por el Ministerio de Economía y Planificación que hace innecesario repetir informaciones y cifras que allí aparecen, por lo que estos comentarios se limitarán a seleccionar algunos aspectos relevantes.

La relación entre productividad del trabajo y salario medio mejoró a favor de la productividad, pero aún resta mucho por avanzar en este terreno para asegurar que los aumentos salariales tengan el respaldo productivo indispensable y lograr que el salario cumpla su esencial función como retribución por el trabajo aportado, medio de vida legítimo y estímulo al incremento de la productividad.

La tasa de desempleo es de sólo 1,6%, que equivale técnicamente a pleno empleo y es una de las más bajas del mundo, pero que se acompaña con la presencia de una parte no despreciable de la población en edad laboral que no busca empleo ni estudia y provoca la justa irritación de la población trabajadora.

La incorporación al trabajo o el estudio de ese sector parasitario, así como la capacidad del salario para satisfacer las necesidades y cumplir las funciones esenciales ya señaladas, siguen siendo tareas a resolver de forma gradual, sostenible y sin esperar soluciones inmediatas y espectaculares.

Fueron incrementadas la pensión mínima hasta alcanzar 200 pesos y la prestación mínima de asistencia social hasta 147 pesos, lo que representó un gasto adicional de 810 millones de pesos. Esta atención solidaria hacia los pensionados y beneficiarios de la Asistencia Social es exactamente lo contrario de lo que el capitalismo en crisis económica destina a los pensionados.

La política neoliberal privatizó los fondos de pensiones y los hizo entrar en la economía de casino como títulos de valor objeto de especulación. En América Latina se extendió el modelo de privatización de esos fondos y la especulación con ellos en el mercado financiero de Estados Unidos. El derrumbe de la burbuja fi-nanciera los ha arrastrado en su caída y se calcula que han perdido ya no menos del 30% de su valor. Nadie sabe cuánto más podrían caer, pero ya es evidente que significa menos pensión o más años de trabajo para jubilarse o incluso ninguna pensión después de una vida de trabajo.

La producción de petróleo y gas en términos de petróleo equivalente creció 1,3% y se dispone de más equipos de perforación.

La Revolución Energética continuó avanzando con la instalación de mayor cantidad de grupos electrógenos de fuel oil, la eliminación del 90% de las zonas de bajo voltaje, la reducción en 13% de los apagones en relación al año 2007 y de 24,2% respecto al 2006, la entrega del 94% de los nuevos refrigeradores, entre otras acciones.

El consumo de combustible muestra ligero avance en el ahorro y un mejor trabajo coordinado entre el Ministerio de Economía, los organismos y los Consejos de la Administración Provinciales, aunque siguen estando presentes las demandas por encima de los consumos históricos, los cálculos erróneos y generalmente por encima de lo necesario y los controles vulnerables e incompletos.

Continuó la costosa, compleja y necesaria recuperación del transporte, con crecimientos aún insuficientes, pero reales en la transportación de carga y de pasajeros, el ingreso de nuevos equipos y el avance gradual en la organización y el uso racional de ellos.

La Biotecnología aportó nuevos resultados estimulantes al aumentar sus exportaciones en 20% con relación al año 2007 y alcanzar un bajo costo en divisas y en consumo energético, aun asumiendo los costos en divisas de los más de 150 importantes productos que entregan al sistema nacional de salud.

La Biotecnología cubana, hija de la visión y la tenacidad del Comandante en Jefe y plasmación de la propiedad social eficiente, con menos de 10 mil trabajadores alcanza una alta productividad, es capaz de abrirse paso en el sofisticado mercado mundial de la Biotecnología, exporta a más de 40 países, obtiene ingresos para la reproducción y expansión del sistema, y establece el prestigio de la ciencia cubana con fábricas de propiedad mixta en China e India.

En el estratégico sector de la producción de alimentos se produjeron necesarias transformaciones organizativas y de ordenamiento que se encuentran dando sus primeros pasos.

La entrega de tierras ociosas en usufructo a personas naturales o jurídicas que la soliciten, el reordenamiento en el MINAZ y el MINAGRI que incluyó la creación de las Delegaciones Municipales de la Agricultura, el Grupo Industrial Arrocero, el Centro Nacional de Control de la Tierra, la reorganización de las actividades de Cultivos Varios y Ganadería Vacuna, son algunas de esas acciones, las que deben aportar resultados en el próximo año.

Las decisiones tomadas en el año anterior en cuanto a la elevación del precio de acopio de la leche y la entrega directa por los productores a los centros de venta, ratificó su efectividad al incrementarse la producción en 16%, lo que equivale a no importar 7 mil toneladas de leche en polvo.

En la salud fue terminada la reparación capital y ampliación de 31 policlínicos, para sumar ya 272 terminados.

En el año 2008 han tenido lugar tres sucesos internacionales de trascendental significado político, económico y social.

Ellos son la crisis económica global engendrada por el capitalismo, el derrumbe del neoliberalismo que dominó el pensamiento y la política en las últimas tres décadas y la marcha de América Latina y el Caribe hacia una integración de nuevo tipo, que incluye la derrota total del aislamiento de Cuba y nuestra incorporación a ella con plenos derechos.

La crisis económica estalló inicialmente en el sector inmobiliario de Estados Unidos para evolucionar rápidamente, trascender los límites de dicho sector y alcanzar la categoría de la más profunda y abarcadora en los últimos 80 años. Ya es evidente que estamos ante la crisis económica global que el Comandante en Jefe pronosticó con no menos de una década de antelación.

No es posible analizar aquí algo tan extenso y complejo como este proceso, pero algunas conclusiones pueden extraerse de lo ocurrido hasta ahora.

Una de ellas es que la economía capitalista ratifica su tendencia a generar con carácter cíclico destructivas crisis económicas y estas son más intensas cuanto menos regulado se encuentre el mercado privado. La llamada «ma-no invisible del mercado» basada en la no intervención estatal y la absoluta libertad de los agentes privados condujo en 1929 a una gran crisis y ahora lo ha repetido. Incluso en Estados Unidos bajo el gobierno de Bush, campeón del neoliberalismo doctrinario, en pocas semanas el estado pasó de villano a salvador.

Otra lección podría ser la exposición al desnudo de la insensibilidad moral, la codicia y la hipocresía del sistema ahora en grave crisis.

Hasta el momento se calcula que se han evaporado más de 14 millones de millones de dólares entre quiebras y descenso en los valores del mercado financiero, en tanto que los planes norteamericano y europeo de salvamento estatal de los especuladores fracasados, ascienden a unos 3 millones de millones. Para salvar la estructura especulativa esas sumas colosales están disponibles de inmediato, pero nunca alcanzaron a cumplir la promesa de destinar apenas el 0,7% del Producto para la ayuda oficial al desarrollo de los países pobres o entregar los 30 mil millones de dólares (escasamente el 1% de los planes de salvamento de Estados Unidos y Europa) solicitados por la FAO para apoyar la producción agrícola en el Tercer Mundo, o los 20 mil millones señalados por la UNESCO para proveer enseñanza primaria a los niños de los países subdesarrollados.

Quizá nunca antes fue tan evidente la hipocresía del discurso que con frecuencia invoca los derechos humanos y con más frecuencia aun, los ignora.

La última conclusión a extraer de la actual crisis podría ser que tratándose de un fenómeno tan complejo que se ha incubado durante casi 80 años y puede tener una difusión multiplicada por la globalización, ninguna escuela de pensamiento económico, ningún organismo internacional puede decir cuánto durará o hasta dónde llegará su intensidad, porque la es-peculación fue tan cuantiosa y tan sofisticada en el ocultamiento, que es muy difícil conocer cuántos valores sin respaldo circulan por la economía mundial. Fuentes diversas consideran que podría durar entre dos y cinco años, con efectos sobre toda la economía mundial.

Por el momento sus primeros impactos se hacen sentir en la economía real: el número de hambrientos en el mundo aumentó de 854 millones hace poco más de un año a 963 millones, en Estados Unidos se han perdido en este año 1 millón 200 mil empleos y las tres otrora grandes empresas símbolos del poderío industrial estadounidense: la General Motors, la Ford y la Chrysler se encuentran en proceso de ser rescatadas de la quiebra por el gobierno de ese país.

La crisis en curso ha enterrado al neoliberalismo por su responsabilidad en el fracaso. Esta teoría y política que hace apenas una década dominaba en todos los países de América Latina excepto en Cuba; que intentaba cercarnos armada de su aparente fortaleza frente a nuestras dificultades, y seducirnos dando consejos desde una supuesta ciencia económica infalible, para que fuéramos sensatos y nos rindiéramos, hoy yace sepultada en tanto que las ideas y el ejemplo de la Revolución Cubana han demostrado su fortaleza y reciben el respeto y la admiración.

Compañeras y compañeros diputados:

La Comisión de Asuntos Económicos examinó la ejecución del Presupuesto del Estado en el año 2008 y el proyecto de Ley del Presupuesto para el 2009, así como los Lineamientos del Plan de la Economía Nacional para el próximo año.

El Presupuesto fue sometido en este año a la fuerte tensión ocasionada por los gastos extraordinarios derivados del financiamiento de las pérdidas ocasionadas por los huracanes, también para restablecer después del paso de ellos, los servicios de salud y educación, y por el aumento de la pensión mínima. El déficit del Presupuesto alcanza al 6,7% del PIB, lo que obliga a intensificar en el próximo año la captación de ingresos y la disminución de gastos para reducir este déficit y mantenerlo dentro de límites aceptables.

Este incremento del déficit presupuestal es consecuencia evidente de la complejidad económica del año 2008 y su reducción aparece fundamentada en el Proyecto de Ley del Presupuesto del Estado para el año 2009, por lo que la Comisión recomienda a la Asamblea Nacional la aprobación de dicho Proyecto de Ley, así como de los Lineamientos del Plan 2009 de la Economía Nacional.

Apenas unas horas nos separan del 50 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana.

La epopeya de este medio siglo se puede sintetizar en la conversión de una humillada y explotada dependencia neocolonial en ejemplo universal de dignidad, modelo de justicia social, campeones mundiales de la solidaridad y paradigma de coraje y resistencia frente al imperio.

Durante medio siglo diez presidentes de Estados Unidos intentaron destruir a la Revolución Cubana. Para hacerlo utilizaron todo el poderío económico, diplomático, mediático y militar, excepto la agresión directa por sus fuerzas armadas. Nunca un pequeño David se plantó con tanto coraje y por tanto tiempo, teniendo como única coraza su propia piel, frente al formidable Goliath.

El imperio quiso aislarnos para mejor aplastarnos y, en primer lugar, lo hizo donde más sometidos eran los gobiernos y allí donde pertenecíamos por razones históricas, culturales, geográficas: América Latina y el Caribe.

Logró que los títeres nos expulsaran de la OEA y que casi todos los gobiernos compitieran para mostrar al amo que habían roto relaciones con el pequeño país que asumía la dignidad y la independencia que ellos dejaban caer.

Durante décadas la región fue el traspatio complaciente de Estados Unidos.

Muchos de sus Presidentes consideraban deber insoslayable visitar Washington en su primer viaje, para hacer zalemas, recibir algún crédito y asegurar que nada tenían en común con la Revolución Cubana. Martí y Bolívar no eran entonces más que retórica de salón. Los gobiernos latinoamericanos sólo se reunían si eran convocados por Washington o Europa. Todos abrazaron con fervor el neoliberalismo para sentirse modernos, hablar de las virtudes de la privatización, estar a tono con Estados Unidos y mirar a Cuba como pieza del pasado.

La firmeza de una revolución popular durante cinco décadas de historia irrepetible, fue desmontando la estructura de aislamiento y exclusión.

La Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo efectuada en Salvador de Bahía los días 16 y 17 de diciembre tuvo un profundo simbolismo histórico porque fue la primera sin Estados Unidos, sin OEA, sin Europa, porque expresó la necesidad y la voluntad de la región por sepultar el neoliberalismo y la dependencia a Estados Unidos para avanzar en la integración de Nuestra América consigo misma, pero también y ante todo, porque fue el gran homenaje a Cuba, a su medio siglo derrochando heroísmo, porque sin la resistencia cubana la Cumbre de Salvador de Bahía no hubiera ocurrido.

En la gestación de esa nueva América Latina y el Caribe, que sin tutelas extrarregionales busca soluciones a la crisis económica en la integración propia por saber que de los países desarrollados no viene la solución, y que se desprende del neoliberalismo, está la Revolución Cubana como uno de sus cimientos más recios.

Pocas veces en los grandes procesos históricos extendidos durante medio siglo, los dirigentes históricos pueden presenciar la victoria estratégica.

En nuestro caso ha sido posible. Los compañeros Fidel y Raúl están con nosotros.

Ellos, al frente durante cinco décadas de los millones de compatriotas que sostienen la hazaña, con su entrega y firmeza desde el Moncada, nos permiten repetir a pulmón lleno las palabras del compañero Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!

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