Cursor del 2009 - Cuba

Cursor del 2009

Autor:

Juventud Rebelde

Una nueva forma de programar los vuelos de los aviones que emplea modelos por ordenador, podría permitir un incremento de la seguridad del tráfico en los aeropuertos, además de reducir la polución producida por los aparatos. El sistema, actualmente en desarrollo por expertos de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, proporcionará por primera vez a los controladores de las pistas la información necesaria para determinar la secuencia más eficiente y segura para el despegue de aviones. Actualmente, ellos llevan a cabo esta difícil tarea empleando sus propias observaciones y cálculos mentales, con un limitado uso de ayudas técnicas.

La metodología que está siendo diseñada tiene en cuenta factores como el tamaño de los aviones, su velocidad y su ruta. Al minimizarse el tiempo que estos pasarán en tierra con los motores funcionando, el sistema reducirá el ruido y la polución por la quema del combustible, que afectan a quienes viven cerca de los aeropuertos, además de permitir ahorrar miles de litros de fuel. Las investigaciones estiman que podrán tomarse decisiones más rápidas y efectivas, generando una reducción de entre un 10 y un 25 por ciento en los retrasos que afectan a los aviones que esperan el permiso para el despegue.

Cirujanos podrían contar pronto con una nueva herramienta en sus operaciones: minúsculos motores mecánicos poco más grandes que un cabello humano. Expertos de la Universidad Monash, Australia, afirman que el llamado motor Proteus podría «nadar» por las arterias humanas para tratar a personas que han sufrido un derrame cerebral, o deshacer bloqueos en el flujo sanguíneo. El micromotor emplea materiales piezoeléctricos que no pierden su potencia al reducir su tamaño. La piezoelectricidad, refiere el estudio publicado en la Revista de Micromecánica y Microingeniería, es la capacidad de ciertos cristales de generar un voltaje. Por esta vía ya se han logrado crear micromotores de 250 micrómetros (la cuarta parte de un milímetro) de ancho, que podrían usarse en la transportación de minirobots dentro del organismo para realizar ciertas cirugías que se dificultan por el tamaño o inflexibilidad del instrumental quirúrgico.

Se ha descubierto vida microbiana por encima de la línea arbolada de las Montañas Rocosas, en una zona de glaciar en la que previamente se creía que no existía actividad biológica. El hallazgo se ha hecho en un arroyo que procede del propio glaciar, y las pistas para llegar a esta conclusión incluyen la detección de material orgánico disuelto y altos niveles de nitratos, explicó Mark Williams, de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos.

Los glaciares rocosos consisten en grandes masas de escombros, hechos de roca e intercalados con hielo, situados en las altas montañas de áreas templadas. Se mueven a velocidades de unos pocos centímetros al año, y requieren un ambiente muy frío, grandes cantidades de escombros y una pendiente suficiente para poder deslizarse. El hallazgo de microbios en tan hostil región ha impulsado a los científicos a buscar vida en lugares igualmente poco hospitalarios. Para los investigadores, el reto es ahora explicar el papel de los microbios en el ecosistema. Tanto la cantidad de materia orgánica disuelta como los niveles de nitratos procedentes de la actividad microbiana aumentaron de forma dramática desde finales de la primavera a principios del otoño de 2003. Estos incrementos indican que la señal biológica procede del agua que aparece al fundirse el hielo dentro del glaciar.

Frase célebre: En Ciencia, lo que se puede probar no debe ser creído sin demostración.                               Richard Dedekind, matemático alemán

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