Masivo apoyo juvenil en Cienfuegos a recuperación agrícola

Autor:

Julio Martínez Molina

Más de 45 000 jóvenes cienfuegueros respaldaron desde octubre último las tareas agrícolas recuperativas. Este 17 de mayo muchos sumarán nuevamente su esfuerzo en el surco

CIENFUEGOS.— El pasado 4 de abril, el abrupto descenso de un camión le motivó un pequeño esguince en el pie derecho a Yipsy Zaldívar, cuando formaba parte de los 8 000 jóvenes cienfuegueros que se dirigían a la movilización en saludo a los aniversarios de la UJC y la Organización de Pioneros.

Ese día el periodista apreció su gesto de dolor al bajarse, y ella le confió el momentáneo percance; sin embargo, hasta más adelante no lo haría a nadie más, porque deseaba —y así lo hizo— rendir su esfuerzo por una efeméride de tanta significación para ella y sus compañeros.

Esta muchacha participó luego en todas las movilizaciones efectuadas por la UJC en la provincia, y es una de las que acudirá nuevamente al surco este 17 de mayo. De igual modo lo harán coetáneos suyos en cada uno de los municipios.

Su ejemplo se multiplica en la obra y en el rostro de muchos muchachos. Otro de los tantos que se han destacado en el proceso de recuperación de la agricultura en Cienfuegos, tras el azote de los ciclones, es Rafael A. Hernández Menéndez, del municipio de Rodas.

El joven obrero se ha incorporado en par de ocasiones, de forma voluntaria, al campamento 26 de Julio, de la UJC, enclavado en Horquita, municipio de Abreus. Las dos veces fue distinguido como trabajador sobresaliente por su productividad.

Hay que ver a Rafelito en el surco. Tuve la curiosidad de observarlo una mañana: no habla, no se distrae... hasta cumplir su norma. Entonces se relaja, conversa, bromea... Se siente distendido tras su hombrada de llenar decenas de sacos de malanga, papa, cajas de tomate, boniato...

Yipsy y Rafelito son solo dos de los 45 000 jóvenes que desde octubre a la fecha intervinieron aquí en el proceso recuperativo.

Yoleisy García Moya, miembro del Buró Provincial de la UJC al frente de la esfera de Jóvenes Trabajadores y Combatientes, se siente feliz de la heroicidad protagonizada por estudiantes, obreros, profesionales...

«Nuestra fuerza enfrentó la etapa recuperativa no solo con su entusiasmo característico, sino con rigor y sistematicidad. En un momento mantuvimos al unísono tres campamentos, uno en el llano y dos en la montaña, durante la cosecha cafetalera», afirma Yoleisy.

Luego, continúa, quedaron dos: el permanente de Horquita (el cual presta servicios de forma ininterrumpida desde el 10 de octubre) y el de Loma del Pichi, enclavado en el Macizo de Guamuhaya.

En estos momentos se actúa en consonancia con la orientación del Partido del territorio de rescatar dos de estas instalaciones en la serranía, las cuales deben quedar listas para el 26 de julio, adelanta.

Subraya el hecho de que desde octubre hasta el día de hoy tuvieron lugar 14 rotaciones de contingentes de movilizados en el 26 de Julio horquiteño, emblema de los campamentos cienfuegueros.

Existe un sistema montado por municipios, de cara a la reactivación de nuevos grupos de voluntarios cada 15 o 21 días aquí. Participan todas las instancias de la UJC, las universidades, los jóvenes trabajadores. Ochenta de ellos rotaron hasta diciembre; 40 a partir de enero.

Hasta el 22 de mayo, en Horquita laborarán muchachos del municipio de Cruces y alumnos de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de Cienfuegos. Para los de la Educación Superior será su última intervención por el momento, hasta que culminen sus exámenes de curso.

El propio 22, sin interrupción en la faena, entrarán allí movilizados de los municipios de Cienfuegos, Aguada y Palmira, indica Yoleisy.

Para Adez López, segunda secretaria de la UJC en la provincia, lo hecho por los jóvenes es realmente meritorio, por las cifras conseguidas.

Yoleisy apunta que las magnitudes de malanga, papa, boniato, tomate y frutabomba recolectadas son notables.

Pero no solo recogen, también siembran: para que se tenga una idea, son plantadas por rotación cerca de dos caballerías de posturas de tomate; mil unidades de frutabomba; 165 sacos de semillas de malanga; 64 cajas de posturas de col; diez cajas de acelga; 20 surcos de lechuga; 25 surcos de semilla de ají y cerca mil de papa.

En la recolección del tubérculo la función de los muchachos no puede definirse sino de estupenda. Ellos se echaron sobre la espalda la tarea más dura de todas: la resaca, esto es pescar las papas que quedaron de la primera y segunda recogida.

En la resaca llenar un saco cuesta casi tanto como 15 en la primera, dicen los conocedores. Esta es gente con la que puede contarse para cualquier cosa, aseguran los agricultores, al verlos saco al hombro.

Y es que tienen fibra, valor, sentido de la responsabilidad y de su rol histórico. Fidel ponderó una vez, en recordado discurso, la valía de los cienfuegueros: su juventud constituye el mejor aserto de ello.

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