Nacer el día que murió El Maestro

Autor:

Rocío Trujillo Olivares

Un joven santiaguero no celebra sus cumpleaños porque la fecha en que murió José Martí no es para festejar, afirmaQuince años han sido, por tradición, la edad de los ensueños y las ilusiones. Quince cumple hoy un joven santiaguero que por coincidencia histórica nació 99 años después de la muerte del Apóstol.

«De pequeño me daba curiosidad cuando mis padres me decían que el día de mi nacimiento había sucedido algo grande. En el círculo infantil fue donde primero vi una imagen de Martí, y me impactó mucho».

Así fue como Carlos Luis Hechavarría Cabrera conoció la figura de José Martí y se interesó por investigarla. «Desde primer grado participo en el Seminario Juvenil Martiano, y he alcanzado cinco premios. Me gusta indagar sobre todo en sus frases y en la relación con su tiempo».

Desde que este muchacho tuvo noción de lo que la historia reservaba para el día de su cumpleaños, nunca más lo celebró.

«Cuba y el mundo perdieron a uno de sus más grandes hombres. Esa jornada no es de celebraciones. Dos o tres días después me reúno con mis amigos y hacemos algo, pero el 19 de mayo, no».

Contrastando con la madurez de su carácter, Carlos es un adolescente alegre que gusta de las fiestas y el reguetón, como cualquier otro de su edad.

Su amor por Martí, y su labor como estudiante, lo han llevado a participar en diferentes eventos. Fue delegado al IV Congreso de la Organización de Pioneros José Martí, y también representó a esta en Pedagogía 2009, y como miembro de la delegación de pioneros cubanos que visitó a Bulgaria para estrechar las relaciones con ese país.

«Cuando culminé sexto grado quise venir a estudiar a La Habana, a esta escuela que lleva el nombre del Maestro. Mi familia me apoyó mucho y presentamos el aval que se requería. Felizmente fui aceptado. Esa ha sido una de las emociones más grandes que he vivido», asegura el joven que se desempeña como Presidente de Colectivo de la Secundaria Básica Experimental José Julián Martí Pérez.

Para él cumplir 15 años es comenzar una etapa donde las responsabilidades deben ser mayores. «A partir de ahora se imponen deberes ante la familia y la sociedad. A mi edad Martí vivió los grandes horrores que padecía Cuba cuando la colonia, y supo enfrentarlos. Yo, en mi tiempo, trataré de seguir su ejemplo».

Este joven de espejuelos, al que le gusta leer, es además campeón provincial de ajedrez en su ciudad natal. Entre libros de aventura, dedica tiempo a los escritos de Martí, y se emociona mucho cada vez que ante sus ojos se impone la carta al amigo Manuel Mercado, un día antes de morir el Apóstol. «En ella define su vida. Es increíble cómo supo avizorar la muerte».

Para Carlos Luis, aspirante a integrar las filas de la UJC, José Martí pasó de ser una curiosidad para convertirse en un ídolo. «Su pensamiento me demuestra que está más cercano de lo que muchos imaginan pues, tienen gran actualidad dentro de la sociedad cubana».

Piensa que uno de los principales deberes de la juventud debe ser defender todos los sueños de nuestro Héroe Nacional, porque «La juventud ha de ir a lo que nace, a crear, a levantar a los pueblos vírgenes».

Carlos Luis sabe ser agradecido y mucho les debe a sus padres y abuelos; pero también reconoce que su directora, su guía-base y sus compañeros de grupo se han convertido en otra familia para él.

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