Los tres climas de Guantánamo

La más oriental provincia cubana es la única del país con regiones de clima tropical lluvioso o de selva tropical, tropical de sabana, y semidesértico o de estepa

Autor:

Lisván Lescaille Durand

GUANTÁNAMO.— Muy húmedos o extremadamente secos suelen ser los partes sobre el estado del tiempo en la región más oriental de Cuba, a la cual la madre natura le ha reservado un régimen climatológico de alta variabilidad, que genera no pocos quebraderos de cabeza. Lo mismo una noticia trae consigo la magnitud del desastre por intensas lluvias, que angustias ante la escasez del líquido y sus secuelas agrícola e hidrológica.

«La provincia está permanentemente bajo la influencia de los vientos alisios, lo que trae como consecuencia un gran humedecimiento en la vertiente norte del Macizo Montañoso Sagua-Baracoa, porque este se interpone al paso de dichos vientos, originando grandes lluvias orográficas; en cambio hacia el sur se produce una “sombra de lluvia”», asegura el ingeniero Rolando Baza Pacho, especialista del Centro Meteorológico Provincial.

—¿Qué otras peculiaridades tiene el clima en la región más oriental de Cuba?

—Guantánamo es la única provincia del país que presenta tres tipos de clima, según la clasificación del alemán Wladimir Köppen (1846-1940), quien los dividió en clima tropical lluvioso o de selva tropical; tropical de sabana, y semidesértico o de estepa. Se distinguen cuatro regiones climáticas: La parte oeste del macizo Sagua-Baracoa, que comprende la vertiente norte de El Salvador y Guantánamo, exhibe un clima tropical de selva, pero con una distribución estacional de la lluvia (llueve más en el período mayo-octubre), lo cual es propio del clima tropical de sabana.

«La parte este del macizo montañoso (Yateras y Baracoa íntegramente), con un clima tropical lluvioso o de selva tropical, posee temperaturas ligeramente más frescas y con un promedio anual de lluvia superior a los 2 200 milímetros y distribuida abundantemente todo el año; ningún mes presenta registro inferior a los 60 milímetros ni existe distribución estacional de la lluvia, como ocurre en las demás regiones; o sea, es lluvioso todo el año, de ahí que presente los bosques más exuberantes de las Antillas, declarados reserva de la biosfera.

«Por otro lado, el valle o cuenca de Guantánamo y algunos valles interiores como el de Caujerí, con un clima tropical de sabana, tienen una temperatura más elevada y un régimen de lluvia mucho más pobre que la región anterior. La lluvia media allí oscila entre 800-1 000 milímetros al año y muestra una distribución estacional muy marcada, con más del 60 por ciento del acumulado anual en el período mayo-octubre. Desde diciembre hasta marzo todos los meses promedian menos de 60 milímetros.

«Y por último la franja costera sur, que presenta un régimen de lluvia más pobre (entre 400 y 600 milímetros al año) y temperaturas muy altas; bajas o relativamente baja humedad relativa, además de muy alta tasa de evaporación (superior a los 2 200 milímetros al año). A esta franja la caracteriza un clima semidesértico o de estepa.

—Esa variabilidad climática se percibe en una geografía no muy dispersa. ¿Cómo se expresa, entonces, en términos de precipitaciones?

—En solo 42 kilómetros hay una diferencia de 3 200 milímetros de lluvia al año, lo cual evidencia notablemente la gran variabilidad espacial de la lluvia en Guantánamo: Baitiquirí, zona menos lluviosa, con solo 400 milímetros al año; y la más lluviosa, con 3 600 milímetros al año, es la zona de El Aguacate, en Baracoa.

«Las áreas que se encuentran en las elevaciones y vertiente norte presentan una media anual superior a 1 700 milímetros, mientras que hacia el sur alcanzan rara vez una media superior a 1 300 milímetros».

—¿Puede afirmarse que en Guantánamo coexisten el municipio más lluvioso y el de menos precipitaciones del país?

—Sí. Baracoa, que presenta toda su área en la vertiente norte, es el municipio más lluvioso de Cuba, con un promedio de 2 700 milímetros anuales; mientras que Caimanera, que presenta todo su territorio en la vertiente sur y todos sus puntos muy próximos a la costa, es el menos lluvioso, con una media anual de 646 milímetros.

«La provincia de Guantánamo promedia 1 488 milímetros anuales (según la media histórica oficial del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) para la serie 1961-2000, que entró en vigor el 14 de febrero de 2006); presenta un 59,2 por ciento del acumulado anual en el llamado período lluvioso (mayo-octubre) y, en consecuencia, un 40,8 por ciento en el período noviembre-abril.

—Cuando hablamos de sequía en esta provincia debe observarse que en el denominado semidesierto cubano es casi permanente. ¿Qué impacto tiene esa particularidad para la supervivencia territorial?

—Las condiciones climáticas de la Franja Costera Sur son desfavorables para el desarrollo de la agricultura sobre la base de los cultivos que requieren condiciones de humedad altas o relativamente altas, excepto microlocalidades con condiciones no propias de la zona, por distintas causas, o cuando se dispone de riego.

«Por tal motivo, dado que la sequía en esta zona es semipermanente y que tiende a ser cada vez más intensa y más extensa, se impone la necesidad de aprender a vivir bajo dichas condiciones y, en especial, aprovechar los beneficios (fortalezas) que puedan brindarnos las condiciones climáticas típicas de la Franja Costera Sur.

«Desde el punto de vista agrícola pueden desarrollarse más la ganadería ovina y caprina y evaluar la posibilidad de desarrollar cultivos propios de zonas semiáridas o con pobre precipitación; debe pensarse en la creación de secaderos de café y cacao, porque en la franja costera desde Tortuguilla hasta Tacre las condiciones climáticas son muy favorables para el secado, incluso de pieles.

«Otra condición muy favorable es la gran insolación de esta zona, que podría generar mucha energía, y la posibilidad de explotación de la energía eólica, especialmente en el extremo oriental (punta de Maisí), donde existe el mayor potencial eólico de Cuba. En toda el área de Punta de Maisí el viento es muy energético a toda hora del día. Aquí el viento no sigue al sol, como reza un proverbio chino».

—¿Cuáles efectos del cambio climático son peculiares aquí?

—En los últimos años Cuba ha experimentado cambios y anomalías climáticas. En Guantánamo, en lo particular, se aprecian variaciones significativas o cambios transitorios manifestados en el incremento de lluvias invernales (período noviembre-abril); retraso del período lluvioso (mayo-octubre); alza en los registros de grandes precipitaciones; elevación de las temperaturas medias, y de las mínimas; así como aumento de las sequías y las tormentas severas junto a su poder destructivo.

«De todos estos aspectos los más significativos han sido el aumento de sequía y de grandes precipitaciones. Estudios sobre la sequía en Cuba durante el período 1931-1990, revelaron que la frecuencia de años con déficit moderados y severos en los acumulados de las lluvias se duplicaron en el treintenio 1961-1990 en relación con el treintenio 1931-1960, lo que redujo el período de retorno de este perjudicial fenómeno de 5 a 2,5 años.

«Guantánamo no es una excepción, y en el treintenio 1961-1990 mantuvo esa misma situación. Hasta el año 1995 se mantuvo el período de retorno de sequía meteorológica señalado, pero desde 1996 hasta el 2008 hemos sido afectados por sequía todos los años; tantos años consecutivos con sequía intensa han dejado secuelas en el estado de los cultivos permanentes y en los suelos. Se está acelerando la tendencia a la desertificación y es preocupante ver cómo áreas históricamente con buena vegetación se están convirtiendo en sabana.

«Se observa una tendencia a la concentración de las lluvias en 2 o 3 meses y, dentro de estos, en solo algunos días (como ocurrió en 1997 y 1998, por solo citar dos ejemplos, que registraron en dos meses más del 50 por ciento del acumulado anual); ello acaba con los suelos debido a la gran erosión que provoca, y acentúa el proceso de sequía agrícola, porque la lluvia en estas condiciones es poco efectiva.

«El patrón lluvioso ha sufrido un corrimiento hacia el período seco (noviembre-abril), y se observa una tendencia al retraso y disminución de la lluvia del período lluvioso; las temperaturas se han mantenido elevadas en los últimos años, destacándose 1997 y 1998 con incrementos significativos; en consecuencia la evaporación, de por sí muy elevada en la vertiente sur, se ha visto incrementada y esto favorece e intensifica las sequías agrícola e hidrológica, y por tanto la sequía económica o social.

«El déficit de lluvia en los últimos años ha afectado incluso a la zona montañosa, al extremo que en los años 2002 y 2003 Baracoa y Maisí fueron los municipios con mayor déficit en nuestra provincia. En general se observa desde 1960 un decrecimiento de la lluvia y una tendencia al incremento del porciento de meses con sequía».

—¿Qué aconsejan los expertos del Centro Meteorológico provincial para que tengamos mejor visión del fenómeno al que nos enfrentamos?

—Queremos alertar que no se debe evaluar la sequía en Guantánamo solo atendiendo al porciento respecto a la lluvia histórica porque, como ya señalamos, tenemos grandes áreas que presentan varios meses con promedios muy pobres, que no satisfacen la necesidad de ningún cultivo. Esto se agrava con la elevada evaporación y la pobre efectividad de la lluvia debido a su pésima distribución.

«De manera que aún registrándose un acumulado de lluvia igual o ligeramente superior a la media (es decir sin sequía meteorológica) puede haber, lo cual ocurre muy frecuentemente, sequía agrícola. La mayor parte del sur de Guantánamo está en sequía permanente y por tanto es muy vulnerable a este fenómeno, y no podemos olvidar que en esta zona se concentra más del 75 por ciento de la población de la provincia y la mayor producción agroalimentaria».

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