Cuba vive en el legado de Hemingway - Cuba

Cuba vive en el legado de Hemingway

Cuando se ven las fotografías que el escritor se tomó en la Isla, ahora resguardadas en el museo John F. Kennedy, se siente que este país le tocaba muy de cerca, sostiene Susan Wrynn, conservadora de la colección en Estados Unidos

Autor:

Juventud Rebelde

Para Susan Wrynn lo más importante encontrado en la papelería de Hemingway es París era una fiesta. Foto: Kenia Mascaro «Amo este país y me siento como en casa, y donde un hombre se siente como en casa, aparte del lugar donde nació, ese es entonces el sitio al que estaba destinado», dijo alguna vez el escritor norteamericano Ernest Hemingway al referirse a Cuba. Y es que en verdad «Papa», como le llamaban sus más allegados, ganó un lugar privilegiado entre todos los cubanos.

 ¿Qué decir de un hombre que amó con la pasión de un gigante y se propuso vivir la vida minuto a minuto dando alas a la novelística norteamericana? Su obra ha sido leída por millones de personas que han buscado en sus páginas la sencillez y complicidad de sus relatos.

«Yo siempre tuve buena suerte escribiendo en Cuba», apuntó en una ocasión el autor de Por quién doblan las campanas. Nuestro país fue fuente de inspiración para que él escribiera parte de lo más importante de su obra. Finca Vigía, lugar que fuera su casa, ahora convertida en museo, guarda al igual que la Biblioteca Presidencial John F. Kennedy, de Estados Unidos, el fruto de innumerables horas de trabajo.

Así lo constató este reportero al escuchar a especialistas y estudiosos participantes en el XII Coloquio Internacional Ernest Hemingway. Quienes allí compartimos horas de aprendizaje pudimos conocer del estado de restauración y conservación del legado del escritor. Susan Wrynn, conservadora de la colección existente en la biblioteca norteamericana y participante en el evento, conversó con este diario y compartió sus experiencias acerca del valor de ese patrimonio.

—¿Cuál es la misión de la Colección Ernest Hemingway, de la Biblioteca Presidencial John F. Kennedy, en Boston?

—La misión es preservar los documentos que creó Hemingway y darles acceso a los especialistas para su estudio.

—¿Qué materiales atesora dicha colección?

—Tenemos mucho material ya digitalizado: cartas, documentos y sus novelas. Los más importantes son los manuscritos y estamos trabajando en estos momentos en su conservación; para ello esperamos recaudar fondos de fuentes privadas que nos permitan continuar este trabajo.

—¿Cómo se ha logrado conservar este patrimonio?

—Para el proceso de conservación manejamos las mismas técnicas que se utilizan en Cuba. Ubicamos los documentos en carpetas, cajas y libros de ácido especial para este tipo de trabajo. Además, les aplicamos limpieza mecánica y son vigilados constantemente y mantenidos a temperatura adecuada.

—¿Cómo llegó esa colección a la Biblioteca?

—Fue entregada a la Biblioteca-Museo por Mary Hemingway, viuda de Ernest, a partir de varias conversaciones con Jackie Kennedy, esposa del ex presidente John F. Kennedy.

—¿En qué forma se exhibe al público?

—En el museo hay una sala dedicada al escritor donde se exhibe parte de la colección existente. Cada cierto tiempo la muestra es renovada para evitar que esté mucho tiempo fuera de la temperatura de conservación.

«Si en algún momento llega a efectuarse un foro, seminario o simposio que requiera una parte específica de la colección, la ponemos a disposición del público, como fue el caso del coloquio aquí en Cuba, donde se habilitó una serie de documentos y fotografías que relacionan a Hemingway con el cine».

—¿Existe apoyo por parte del Gobierno de EE.UU. para restaurar esos documentos?

—Como la colección está resguardada en una Biblioteca-Museo presidencial, el Gobierno también asigna fondos para la conservación y restauración de estos materiales.

—¿Qué le enamora más de la obra del escritor?

—Su obra es muy conocida por sus novelas, cuentos y cartas; pero cuando te sientas a leer estas últimas, es donde te enamoras verdaderamente, pues aquí aprecias realmente la parte más íntima y sensible del autor.

—¿Existe algún documento en esta colección que haga especial alusión a la relación del escritor con Cuba?

—Debido a la cantidad de documentos que tiene la colección, en estos momentos no sabría decirte. Lo que sí puedo asegurarte es que cuando ves las fotografías que se tomaron en Cuba, especialmente en Finca Vigía, puedes darte cuenta de que este país le tocaba muy de cerca. Aquí se sentía feliz y eso era importante.

—A su juicio, ¿qué es lo más importante que se ha encontrado en la papelería de Hemingway?

—Creo que lo mas importante encontrado hasta ahora ha sido París era una fiesta, la prueba documental más famosa de su relación con Pauline Pfeiffer, con quien contrajo nupcias en París, en mayo de 1927, madre de dos de sus hijos, Patrick y Gregory.

«La nueva edición de la obra cuenta con un prefacio de su nieto Shown Hemingway e introducción de su hijo Patrick, que incluye partes eliminadas por Mary de la primera edición, tras la muerte de Hemingway».

—¿Qué relación existe entre la colección que usted dirige y el museo cubano de Finca Vigía?

—Primeramente existen vínculos de amistad y amor hacia la obra de Ernest Hemingway. Tenemos una relación de intercambio mutuo. Hemos recibido desde Cuba documentos y cartas que él le escribió a su esposa Mary, sus familiares, amigos y personalidades, como las intercambiadas con la joven condesa Adriana Ivancich, con la que sostuvo un romance. Igualmente, nosotros hemos donado a la Isla documentos de la biblioteca Kennedy relacionados con Hemingway».

—¿Cómo valora el trabajo de los especialistas cubanos?

—El trabajo de conservación que se ha realizado en Cuba es de la más alta calidad. Los documentos recuperados por los especialistas cubanos en formato digital son excelentes. Una vez más estamos encantados de contar con esta colección en los Estados Unidos.

—¿Por qué cree usted que Hemingway dedicó a Cuba el Premio Nobel?

—La respuesta es sencilla: Hemingway, por sobre todas las cosas, amaba a Cuba, a esta Isla vino en 1928 de visita y aquí se quedó para siempre.

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