La atención materno-infantil trasciende cualquier cifra - Cuba

La atención materno-infantil trasciende cualquier cifra

Los trabajadores de la salud mantienen a esta provincia central con la más baja mortalidad materno-infantil de Cuba en lo que va de año

Autor:

Juventud Rebelde

SANCTI SPÍRITUS.— Cuenta Romely Castañeda Pulido que en los primeros momentos de la cesárea sintió naufragar los 41 años de su existencia. Aferrada a lo humano y lo divino, añoraba escuchar el gemido de su bebé como premio de la maternidad.

Pretendía evadir las luces del quirófano. Aquella claridad dibujaba una interrogante que enceguecía sus sentidos. Hacía casi una década que, en circunstancias similares, esta jatiboniquense había perdido a su primera criatura. Ahora, tenía una última oportunidad. Después de muchos intentos, había quedado nuevamente embarazada, pero le diagnosticaron el mismo problema de hipertensión, con alto riesgo para la supervivencia de la niña. Le interrumpirían el proceso de gestación con solo algo más de 32 semanas.

Por suerte se escuchó el llanto de la recién nacida. La prematura vino al mundo con tan solo 994 gramos.

Romely escogió por nombre para la pequeña el de Esperanza de la Caridad, como prueba de fe. No obstante, ella se encuentra entre las madres espirituanas que, más allá de milagros o casualidades, reconocen la sistematicidad en la atención de salud a embarazos con riesgo.

Esta y otras acciones convierten a la provincia en la de más baja mortalidad infantil en menores de un año durante los primeros siete meses de 2009, con cuatro de los ocho municipios sin esta clase de decesos: Yaguajay, Cabaiguán, Trinidad y La Sierpe.

Aunque en el momento de redactar este material se reportaban 2,6 por cada mil nacidos vivos, en semanas anteriores se obtuvieron índices como 2,2, el menor en la historia de este territorio.

Reparadores de vidas

La doctora Midalys Martínez Barrio, jefa de la sala de Neonatología del Hospital General Camilo Cienfuegos, demuestra en su accionar que siempre se es novato en eso de reparar vidas. Con más de una década en la especialidad, no le falta experiencia ni conocimientos para desempeñar su labor, pero conserva la sutileza de todo iniciado, especialmente en oficios empeñados en corregir a Natura.

«Una es madre y cuesta adaptarse al dolor tan cercano. A veces tenemos que crear nuestros mecanismos de defensa para que no se nos afecte el trabajo. Yo, por ejemplo, cuando muere un niño, intento verlo lo menos posible».

Los trabajadores de esta sala desempeñan un rol fundamental en los resultados del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), no solo porque en el Camilo Cienfuegos, principal institución de salud de la provincia, ocurre el 70 por ciento de los partos del territorio, sino porque su área de Neonatología se encuentra concebida para atender a la totalidad de los niños nacidos de embarazos riesgosos en los diferentes municipios espirituanos.

El trabajo de estos profesionales resulta más eficaz gracias a que la tierra del Yayabo cuenta desde 2008 con nuevas instalaciones de atención materno-infantil.

No obstante, como afirma la doctora María Elena Silverio, jefa provincial del PAMI, no se puede obviar al resto del sistema que respalda los resultados de Sancti Spíritus, donde no se reportan muertes maternas.

«El personal de salud en laboratorios, policlínicos y consultorios representa a los verdaderos protagonistas del programa. Sin ellos no hubiéramos podido fortalecer la consulta multidisciplinaria a la embarazada, iniciativa de la provincia que hoy se extiende a todo el país y garantiza, en buena medida, que tampoco existan defunciones en menores de un año en áreas del Plan Turquino espirituano.

«Sin nuestros profesionales y técnicos tampoco nos hubiésemos beneficiado del diagnosticador Hebert Fast Lim, el cual sustituye importaciones porque fue producido por investigadores espirituanos y permite detectar precozmente el proceso de gestación para contrarrestar a tiempo potenciales embarazos ectópicos, lo que nos ha permitido también reducir el índice de regulaciones menstruales.

«Tampoco podemos pasar por alto que somos la primera provincia de Cuba con la tecnología del Sistema Ultra Micro Analítico (SUMA) en la totalidad de los municipios, lo cual se traduce ya en la más rápida detección de enfermedades congénitas y otros padecimientos».

La doctora destaca además a quienes han apoyado las consultas de prematuridad, el funcionamiento de los nuevos hogares maternos y la vinculación entre los diferentes sectores y organizaciones.

«Detrás de todas esas manos, a veces anónimas, se encuentran también otros logros de la provincia, como la disminución de la cantidad de niños con bajo peso al nacer y la inexistencia de muertes en edad preescolar».

Trofeos de la esperanza

«Pensé que él moriría», confiesa Lialmis Ortiz. No recuerda otra imagen más desgarradora que la de su pequeño Liusmel acoplado al equipo, con tan solo 990 gramos de peso.

Hoy, después de 25 días en el hospital, mientras alimenta a su bebé, esta madre retoma los planes ensombrecidos por la interrupción del embarazo. «Después de momentos así, uno nunca olvida a quienes te enseñaron a encontrar fuerzas».

Esa sonrisa de esperanzas devueltas se encuentra entre las principales gratificaciones para los especialistas del Hospital General Camilo Cienfuegos. Bien lo sabe el doctor Joel García después de más de 15 años como cómplice de angustias y emociones en los servicios de Neonatología de Sancti Spíritus. «Incluso durante los peores años del período especial ahogábamos el cansancio con el agradecimiento de los padres».

El galeno contrasta numerosas anécdotas en la institución espirituana con sus vivencias como internacionalista por otras tierras del continente, donde una simple cesárea puede costar hasta 350 dólares. «Allá, si la familia no consigue la medicina, al médico solo le queda esperar a Dios para que ponga su mano».

Historias similares sobre lo gratificante de su oficio en Cuba puede contar también la doctora Midalys. Sin embargo, observa frente a su buró las fotos de algunos niños salvados en su sala y encuentra la carta de agradecimiento enviada por una abuela trinitaria.

Antes de leer parece encontrar motivos de satisfacción en su memoria. Con su voz aleja toda duda: en Sancti Spíritus la atención materno-infantil trasciende cualquier cifra.

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