Un nuevo punto de crecimiento en la educación cubana

Muchas expectativas generan los cambios que en todo el sistema nacional de enseñanza se inician este 1ro. de septiembre. Todos apuntan a elevar la calidad de la educación y a consolidar una escuela más moderna y atemperada a la situación del país y del mundo

Autor:

Margarita Barrios

¿Un nuevo punto de partida para la educación cubana? ¿El replanteo de estrategias sobre la base de logros y dificultades? El período lectivo que se inicia el próximo 1ro. de septiembre trae consigo muchas expectativas en cuanto a cambios en todo el sistema nacional de enseñanza.

Algunas de estas transformaciones retoman caminos ya transitados, otras emprenden nuevos senderos, y las más especifican, profundizan y agudizan la mirada en lineamientos ya establecidos. Pero todas tienen un mismo objetivo: elevar la calidad de la educación y consolidar una escuela más moderna y atemperada a la situación de nuestro país y del mundo.

Para la Doctora Lesbia Cánovas Fabelo, presidenta de la Asociación de Pedagogos de Cuba y con más de 40 años de experiencia en el sector, estas transformaciones son consecuentes con el concepto de Revolución definido por Fidel.

«En educación estamos cambiando todo lo que debe ser cambiado. Estamos bebiendo de nuestras raíces, del ideario de Martí y de Fidel y de 50 años de educación revolucionaria», afirmó. «No hay que contraponer esta etapa a otras. Si todos trabajamos para colocar nuestro modelo social en condiciones de responder con más fuerza ese reto permanente que tenemos frente al mundo globalizado, qué decir de la educación, si esta es pivote en torno al cual gira cualquier propósito que se plantee la sociedad».

En opinión de la pedagoga, nuestros educandos tienen que saber más para poderse explicar el mundo en que viven orientándose a partir de habilidades y hábitos. Por lo tanto, se maneja un concepto de aprendizaje amplio, asociado a valores que están en concordancia con los de nuestra sociedad.

«En la base de todas estas transformaciones están la formación de un patriota y la dignificación del maestro; también el enraizamiento en nuestras tradiciones de lucha y en el ideario de Martí y Fidel, como expresión del pensamiento que nos hará sobrevivir, independientemente de la complejidad que tiene el mundo actual».

En la reunión resumen del curso escolar 2008-2009, Ena Elsa Velásquez Cobiella, ministra de Educación, caracterizaba como grandes retos las transformaciones que se emprenderían en el venidero período lectivo.

«Vamos a mantener las mismas direcciones de trabajo, pero profundizaremos en los aspectos que no hemos logrado. Es un replanteo de estrategias, a partir de profundos análisis que hemos realizado».

A la raíz de nuestra cultura

La escuela tiene que transmitir cultura, pero no solo artística y literaria, sino aquella que está en las raíces de nuestra nacionalidad, esa por la cual somos cubanos.

Conocer nuestra historia es vital para lograrlo, pero a veces no se enseña adecuadamente. El maestro tiene que ser el primer convencido de lo que dice, para trasladar no solo conocimientos, sino emociones y sentimientos, que luego se transformarán en actitudes ante la vida.

En la reunión preparatoria del curso escolar, José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, definió que la educación tiene una tarea gigantesca: garantizar la adecuada continuidad de la Revolución porque los que hoy están en las aulas serán dentro de 25, 30 años los rectores de todas las actividades del país.

«Formar en ellos profundas convicciones patrióticas, que con su ejemplo y trabajo sean capaces de crear una sociedad cada vez más justa y comprometida con la sangre derramada durante dos siglos, es nuestra tarea de hoy», añadió.

Miriam Egea, jefa del Departamento de Marxismo-Leninismo e Historia del Ministerio de Educación (MINED), afirmó que la primera condición es preparar al maestro, para que tenga argumentos y capacidad de convencer y ser ejemplo, y de este modo pueda transmitir ideas y tomar muy en cuenta qué les preocupa a sus estudiantes.

A partir de este curso escolar, la Historia de Cuba está presente desde quinto hasta duodécimo grado, incluyendo la enseñanza técnica y profesional.

Al respecto la funcionaria dijo que es un programa que no interfiere en el estudio de otras historias: de América, Universal y Antigua, y sirve para reforzar conocimientos alcanzados en grados precedentes, pero con fórmulas que lo hacen más atractivo.

«En primer lugar está el uso adecuado del libro de texto —apuntó—, aunque no se desdeña la utilización de otras bibliografías. No se trata de un maestro que imparte una conferencia, una clase, sino de que el alumno busque, investigue, lea e intercambie criterios y así crear espacios de debate.

«Además se incluye la historia local, rica en anécdotas, en pasajes que están muy cerca del estudiante, y que en algunos casos cuenta con algunos de sus protagonistas».

Un impulso especial recibirá la enseñanza de esa asignatura con la reapertura en las universidades de ciencias pedagógicas de la Licenciatura en Marxismo-Leninismo e Historia, en la cual se formarán especialistas para impartir esa materia.

Medir bien lo aprendido

En el nuevo sistema de evaluación se refuerza el carácter cualitativo, en el sentido de medir integralmente, es decir, no solo los contenidos de la enseñanza, sino también las habilidades, el crecimiento humano de los estudiantes.

Así definió la Doctora Lesbia Cánovas Fabelo el modelo por el cual se evaluará el aprovechamiento del escolar, y lo calificó de «tarea compleja»: «porque tiene una carga de subjetividad, como toda actividad humana. En la Secundaria Básica, que sufre el mayor impacto, los tutores y los colectivos de grado serán una vía esencial para garantizarlo».

Una singularidad de este modelo es que refuerza los aspectos pedagógicos, pues se buscan formas que permitan evaluar integralmente y medir los logros que va teniendo el alumno, añadió. De ahí que se organizan en tres tipos fundamentales: la sistemática, la parcial —por razones organizativas es bueno que haya momentos en que los maestros consideren cómo marcha la formación— y la final, porque cada asignatura tiene que comprobar hasta dónde se cumplieron los objetivos que se planteó.

También se restablecen los exámenes finales, que son pruebas escritas para la inmensa mayoría de las asignaturas y de los grados. Estas se revalorizan y se hacen extraordinarios, explicó.

La Doctora Lesbia destacó que reforzar la enseñanza de la lengua materna es una necesidad, por el valor instrumental que tiene para el resto de las asignaturas y para la comunicación de las ideas y la capacidad de interpretar.

No pocas preocupaciones han concitado en docentes y padres los problemas de ortografía de los escolares, de ahí la pertinencia de aplicar con rigor el descuento ortográfico. Este forma parte del sistema de evaluación escolar y está diseñado según el grado, la educación por la que se transita, y toma en cuenta las características psicopedagógicas según las edades, precisó.

«Están definidos los errores que se comenten para que todas las asignaturas trabajen por la lengua materna, y tiene un peso desde el primer ciclo de la Primaria, porque la ortografía tiene mucho que ver con hábitos que se adquieren en esa etapa y que luego, mediante la lectura, se van resolviendo si no se logró en ese momento.

«La nota se puede afectar —añadió— y esto tiene que ser comprendido por los docentes, los directivos y en primer lugar por nuestros educandos y sus familias».

El descuento ortográfico se aplicará también en la Universidad. Pedro Horruitinier, viceministro de Educación Superior (MES), explicó que el esquema es menos riguroso en los primeros años y se intensifica a lo largo de la carrera.

«Se pueden tener hasta seis errores sin que se afecte la calificación en los primeros años, pero en los últimos solo dos.

«A partir de un número de faltas, la calificación puede ser solo de bien o regular, y si pasa de ahí el alumno es desaprobado. Es decir, se puede suspender una asignatura, e incluso perder la carrera por mala ortografía».

Salto de calidad en la secundaria

La eficacia de la formación de valores en los adolescentes provoca que muchas miradas se vuelvan al modelo de Secundaria Básica. Este se mantiene esencialmente,  aunque se realizarán algunas transformaciones. «Prosigue el horario único, es decir la doble sesión, con nueve turnos de horas-clase diarios, y la merienda escolar», afirmó Roberto Bosch Bayard, director de ese nivel de enseñanza.

Durante el período lectivo 2008-2009 se iniciaron varias experiencias para elevar la preparación de los profesores, las cuales continúan: dos tutores liberados para la atención metodológica por área de conocimientos y los Profesores Generales Integrales (PGI) imparten asignaturas por áreas de conocimientos en dos etapas en el curso.

Agregó Bosch que las ocho horas de trabajo metodológico con los tutores tienen tres objetivos: que los profesores preparen las clases de la próxima semana, que dominen el contenido que impartirán, y se añade aprender la metodología para el nuevo sistema de evaluación escolar.

El directivo puntualizó que en la capital laborará un contingente de PGI de diez provincias para solucionar la falta de docentes, y destacó que son los mismos jóvenes del pasado año, lo cual garantiza el tránsito con los alumnos por el nivel, y el diagnóstico, así como destacó que se va ganando en experiencia, pues el curso anterior 600 PGI terminaron su carrera, y en este la cifra ascenderá a mil.

«Contar con los maestros y garantizar la preparación metodológica le impone un reto muy alto a la Secundaria Básica: lograr eficiencia en la organización escolar.

«Entre las prioridades está perfeccionar la formación vocacional, porque no hemos logrado preparar a los alumnos y sus familias para el momento de decidir la continuidad de estudios; así como el trabajo con la lengua materna y la ortografía, y la introducción de la Historia de Cuba en todos los grados», precisó.

De inmediato a la producción

«Nuestro principal objetivo es retomar el fin de esta enseñanza, que es la formación de la fuerza de trabajo de técnico de nivel medio y obrero calificado», expresó Alexander Manso Díaz, director de Educación Técnica y Profesional del MINED.

«Desde 2004 se aplicó un plan de estudios que graduaba a bachilleres técnicos en las diferentes especialidades. Esto tergiversó nuestro objeto social, y muchos educandos venían a nuestros centros con el objetivo de alcanzar el nivel medio superior para estudiar carreras que no tenían nada que ver con el perfil del cual se graduaban.

«Esto es insostenible para la economía del país, considera Manso Díaz, pues esta es una educación terminal, y nuestros graduados deben incorporarse de inmediato a la producción y los servicios, aunque mantenemos el nivel medio superior, lo cual les permite continuar estudios superiores de manera directa, pero en las especialidades afines a las que se gradúan.

«Un aspecto en el que se había perdido calidad es la preparación, pues se dedicaban muchas horas a la formación general, añadió. Con los nuevos planes de estudio decrece el tiempo para esas asignaturas, que se imparten además en función de la especialidad, y aumentan las materias específicas».

Con respecto a la necesidad de potenciar la formación de obreros calificados, Manso precisó que se trabajará mejor en la formación vocacional desde la Secundaria Básica, pues cursar esos estudios no es hoy una aspiración de los jóvenes, ni de sus familias.

«Mantenemos el nivel de obrero calificado con ingreso de noveno grado y con una duración de dos años. Como elemento novedoso y para hacerlo más atractivo, van a tener de inmediato su puesto laboral y la posibilidad de continuar estudios de técnico de nivel medio mediante cursos para trabajadores en las especialidades afines a las que se gradúen».

Acorde con las necesidades del país, el mayor incremento de obreros calificados para este curso será en la rama de la Construcción, con más de 7 000 educandos, mientras en los Institutos Politécnicos Agropecuarios (IPA) ingresan 9 000, lo cual eleva la matrícula total a más de 20 000.

Propósitos más definidos

La apertura de los institutos preuniversitarios urbanos es la novedad de esa enseñanza para el actual curso escolar. «Van a llevar el mismo uniforme escolar que los centros internos, con un horario único —de ocho de la mañana a cinco de la tarde—, y la alimentación dependerá de las condiciones de cada territorio, aunque el centro no garantizará el almuerzo», explicó Néstor Ruiz García, director de Preuniversitario del MINED.

«El plan de estudios está apoyado en la experiencia que se tiene de los preuniversitarios urbanos la provincia de Santiago de Cuba, con un contenido de actividades laborales y un reglamento escolar de alta disciplina y rigor».

El funcionario puntualizó que esos centros trabajarán con el nuevo ingreso, aunque algunos territorios que tienen mejores condiciones asumirán las matrículas de onceno y duodécimo que tenían en los centros internos.

«Nuestra educación tiene varios objetivos, entre estos elevar la calidad del graduado, para lo cual es elemental preparar mejor al profesor, que en su mayoría asumirá una sola asignatura, y tendrá un día a la semana para su autopreparación.

«También continuar el trabajo diferenciado en los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Pedagógicas (IPVCP), los cuales se incrementan en número y matrícula y asumen un nuevo plan de estudios que prepara mejor a quienes asumirán luego el magisterio.

Los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVCE) retoman igualmente el sentido con el cual se crearon, que es formar la cantera de jóvenes que accederán a carreras de esas áreas del saber», agregó.

Así comenzará una novedosa experiencia. Un grupo de jóvenes que quieren estudiar carreras de ciencias exactas cursarán el duodécimo grado en las universidades.

Pedro Horruitinier, viceministro del MES, ha explicado que la experiencia se realiza con 377 estudiantes preseleccionados de todo el país, en las universidades de La Habana, Central de Las Villas y Oriente para Matemática, Física, Química y Biología, y en Camagüey y Holguín solo para Matemática.

«Cursarán el mismo programa de duodécimo grado de los IPVCE y un programa adicional intensivo, que incluye laboratorio, encuentros con profesores, conferencias y orientación vocacional, con lo cual se prepararán mejor para esas carreras, que tienen una baja eficiencia».

Defender la calidad

En los últimos años se incrementaron las posibilidades de acceso a las universidades. En Cuba la tasa bruta de escolarización terciaria es de 63,2 por ciento, mientras en el resto de América Latina es de un 20 por ciento. De manera que tenemos un nivel de acceso similar al de los países desarrollados.

«Por esa razón podemos imponernos el reto de transformar el actual sistema de acceso en uno que tribute más a la calidad, y a partir del actual curso escolar todo aquel que pretenda realizar estudios superiores deberá realizar tres exámenes: Historia de Cuba, Español y Matemática», explicó René Sánchez, director de Ingreso y ubicación del MES.

«Serán exámenes de rigor, que medirán lo que debe saber un estudiante universitario, e incluye un descuento ortográfico».

El directivo precisó que para el curso regular diurno, los jóvenes que llegan del preuniversitario tendrán un escalafón similar al que existía hasta ahora, que incluye el 50 por ciento por las notas y la otra mitad por los resultados en estos exámenes. Y se mantendrá la posibilidad de pedir diez opciones; mientras los que estudian en los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Pedagógicas solo podrán optar por carreras de ese perfil.

Otras fuentes como la Orden 18 del Ministro de las FAR, el Decreto-Ley 91, los atletas y los cadetes de las FAR y el MININT mantendrán el mismo nivel de beneficio en cuanto a cantidad y calidad de carreras, pero también tienen que hacer exámenes de ingreso y aprobarlos con el mismo rigor.

«En los cursos para trabajadores, a los que se ingresaba por listados de los organismos para la Sede Universitaria Municipal (SUM), ahora también se realizarán los tres exámenes, y se ordenarán por un escalafón según sus resultados».

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ministro de Educación Superior, ha explicado que se hará énfasis en el trabajo político-ideológico: «Bien hecho, de manera sistemática y profunda, porque en la Universidad el profesor o el estudiante que no es revolucionario, no cabe en sus aulas».

A partir de este curso escolar, y como parte de la preparación político-ideológica de los estudiantes, así como para hacerlos más competentes en su vida laboral, los jóvenes de primero a tercer año del curso regular diurno dedicarán 30 días a trabajar en la producción o los servicios, mientras los de cuarto y quinto año consagrarán esa jornada al perfil de su carrera. Es adicional a la práctica laboral, que está contenida en su plan de estudios.

Gil Ramón González, viceministro del MES, precisó que esta actividad se realizará de manera sistemática o concentrada. «No es un espacio para perder el tiempo; tiene que ser educativo, para propiciar que se forme en el futuro profesional una cultura del trabajo».

La SUM también cambia

Con el fin de garantizar la calidad de los graduados universitarios, aquellos que aspiran a cursar estudios en las sedes universitarias municipales tendrán que someterse a partir de este curso escolar a los mismos exámenes de ingreso que el resto de las fuentes.

Dimas Hernández, director de Universalización del MES, precisó que se realizará un proceso de integración en los municipios, y se crearán los Centros Universitarios Municipales (CUM), adonde pertenecerán las sedes del MINED, MES, MINSAP y el INDER.

De este modo se reforzarán la labor educativa, la responsabilidad de las sedes centrales y el vínculo, coordinación y asesoría entre las universidades. Todo este proceso estará rectorado metodológicamente por el MES.

Todos estos cambios tienen en su base al maestro, que necesita de apoyo por parte de todos para que los estudiantes aprendan más y se formen mejor, objetivo cimero de nuestra sociedad.

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