Para seguir multiplicando

Un año dedicado a la Matemática, el curso Números y figuras en la historia, en Universidad para Todos, y una mejor preparación de aquellos que ingresarán a esa carrera deben potenciar un acercamiento de los jóvenes a esa ciencia tan necesaria para el desarrollo del país

Autor:

Margarita Barrios

Cristina espera ser profesora universitaria, mientras a Germán le gustaría trabajar en un centro de investigaciones. Harol se imagina en una oficina, rodeado de mucha tecnología, mientras Rancel aspira a juntar sus dos amores: la vida militar y la Matemática.

Los sueños de estos jóvenes están al doblar de la esquina. Ellos forman parte del grupo de estudiantes que cursan el duodécimo grado en la Universidad de La Habana, a la vez que se preparan para comenzar el próximo curso la Licenciatura en Matemática en ese centro de altos estudios.

La iniciativa partió de la urgencia. El pasado año solo estudiaban esa carrera 144 muchachos en todo el país, y la mayoría de ellos cursaban el primer año. Similar era la situación en las especialidades de Física, Química y Biología.

Pedro Horruitinier Silva, viceministro de Educación Superior, explicó que con el objetivo de revertir esa situación, se ofreció a los estudiantes de onceno grado la posibilidad de realizar pruebas de ingreso para cursar esas especialidades. Los seleccionados hacen ahora el grado 12 en las propias universidades donde luego continuarán la licenciatura.

«Ellos tienen el mismo programa de los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVC), y se les añaden actividades de orientación vocacional, de laboratorio y conferencias».

En la Universidad de La Habana forman parte del nuevo plan 125 jóvenes de las provincias occidentales y la Isla de la Juventud. De ellos 22 tienen otorgada la carrera de Física, 20 Ingeniería física, 25 Matemática, 28 Química y 30 Biología.

Matemática implica desarrollo

Luis Ramiro Piñeiro Díaz, decano de la Facultad de Matemática de la Universidad de La Habana, asegura que cuanta más ciencia se le ponga a los diversos sectores del país, mayor será el éxito.

«La Matemática te ayuda a sacar las cuentas, y la necesitas en todas partes, por ejemplo para hacer las compras en el mercado. Y si vas a cruzar la calle, calculas la velocidad del carro, la distancia, lo sacas rápidamente. Esa es la Matemática de la cotidianidad.

«La superior lo que hace es modelar la realidad. A veces para hacer una encuesta estudiamos a toda la población, y para tener una idea de la opinión de las personas no hay que preguntarle a todo el mundo, se escoge una muestra representativa y se hace el estudio. Si se usara más la Matemática se podrían hacer las cosas más fáciles.

«El matemático regularmente no trabaja solo, sino en equipos multidisciplinarios, con un biólogo, un bioquímico, un ingeniero, y lo que hace es modelar la realidad y resolver los problemas en el lenguaje matemático.

«En un país que se desarrolla en muchas ramas de la ciencia, el matemático es muy importante. Por ejemplo, no puede haber biotecnología si no hay matemática. Usted puede inventar la mejor vacuna del mundo, pero si no hace un estudio estadístico de su efectividad y de los riesgos, nadie se la va a reconocer mundialmente, y no sirve».

—La Sociedad Cubana de Matemática y Computación, que usted preside, ha realizado varias acciones para mejorar la imagen del matemático y de su profesión.

—Decidimos celebrar el Año de la Matemática en Cuba, y lo organizamos desde el 31 de octubre de 2008 hasta el próximo 20 de noviembre.

«Realizamos diversas acciones para acercar a la población, sobre todo a los más jóvenes, a esa ciencia. La jornada culminará con el XI Congreso Nacional de Matemática y Computación, que realizaremos desde este miércoles 18 hasta el 20 de noviembre.

«Además del debate teórico, se premiará el concurso Por la cultura matemática, al cual fueron convocados todos los niños y jóvenes cubanos para que, a través de dibujos, poemas y narraciones expresen cómo ven y sienten esa ciencia.

«Igualmente se entregarán los premios nacionales Pablo Miguel, a investigadores destacados del país en esa rama, y el Raimundo Reguera, a profesores con muchos años de experiencia impartiendo esa materia.

«Entre otras actividades organizamos el curso Números y figuras en la historia, que se transmite por Universidad para Todos, y que ofrece una visión agradable y atractiva de la Matemática».

—¿Por qué la Matemática se convierte para muchos en la asignatura que no pueden aprobar?

—Cuando te la enseñan bien, te hacen razonar y pensar matemáticamente, se asimila, se aprende. Pero si te la imponen, te la dan de forma memorística, se rechaza y el alumno se traumatiza.

«Los que llegan a la Universidad, el mayor déficit que traen no es de conocimientos. Incluso yo puedo darles la parte de la materia que no conocen, pero lo que no consigo es enseñarles a razonar, eso lo tienen que desarrollar poco a poco.

«La Matemática proporciona una capacidad de análisis que a veces, quien no la estudia, no la alcanza. En el área de las aplicaciones y en el desarrollo de la personalidad es muy importante».

—¿Cuál es la matrícula actual de la Facultad?

—Ahora tenemos una situación más favorable, hemos ido recuperando paulatinamente un espacio importante. Hay cerca de 80 estudiantes en primer año, pero hubo un momento en que solo teníamos unos 20.

«Se han realizado acciones importantes. En primer término se cambió el sistema de ingreso y se puso como carrera de requisitos especiales.

«Antes venían a estudiar Matemática los que se quedaban sin plazas y la usaban como medio para entrar al sistema, pero ni les interesaba, ni se esforzaban por aprobar, además de que no tenían habilidades para la especialidad. Como resultado estábamos graduando menos de diez muchachos cada curso. Era un problema serio.

«Todavía tenemos solo diez en cuarto año, 20 en tercero y 40 en segundo, pero estoy muy optimista, sobre todo con la idea de hacer la captación desde el onceno grado».

Con buenos pasos

Los profesores del selecto grupo de futuros matemáticos aseguran que los muchachos de duodécimo, que están en la Universidad de La Habana, han salido bien en las primeras evaluaciones, y sobre todo están motivados y estudiando. Ellos, por su parte, afirman que están sometidos a un rigor de estudios al cual no están acostumbrados.

Cristina Chávez —una de las estudiantes— dice que la preparación es fuerte, y espera que le permita acceder con éxito a la carrera; mientras Germán Lahera, que siempre quiso ser matemático, asegura que el programa es muy bueno y los prepara bien.

Rancel Rodríguez es Camilito, y vino desde Pinar del Río. Por ello está en la beca universitaria Alamar VI: «La instalación está buena, y tenemos un ómnibus que nos lleva y nos trae. Todo va bien».

Por su parte Harol Hernández señala que su sueño, desde pequeñito, fue ser cibernético, pero que el nuevo proyecto lo convenció de cambiar un poco su vocación. «Me va bien en las clases, pero hay que estudiar mucho. ¿Tiempo? No queda para otras cosas, hay que sacrificarse».

La máster Bárbara Oviedo Brito es la directora del programa de duodécimo grado en la Universidad de La Habana, y precisó que los jóvenes trabajan todas las asignaturas del grado 12: Física, Química, Matemática, Biología, Inglés, Cultura política, Historia, Educación física, y Computación.

«Ellos tienen la posibilidad de que todos los profesores que les imparten las clases son de extraordinaria experiencia, categorizados por la Universidad de La Habana.

«Además de la escolaridad, tienen actividades de acercamiento a la carrera. Y aunque siguen siendo de la FEEM, participan también en actividades de la FEU».

La profesora de trabajo educativo María Guadalupe Silva, significó que en las primeras semanas se hizo un diagnóstico que permitió a los docentes trabajar las diferencias individuales, según las deficiencias académicas de cada uno de los estudiantes.

«Uno de los objetivos del programa es prepararlos no solo desde el punto de vista académico, sino añadir a lo instructivo, lo educativo. Que no solo sean profesionales con una gran cantidad de conocimientos, sino que los reviertan en comportamiento, conducta y compromiso».

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