La Habana tendrá un nuevo planetario

Debe inaugurarse a fines de año en el antiguo edificio del Cine Habana en la Plaza Vieja del Centro Histórico de la capital cubana, que celebrará el Año Internacional de la Astronomía y el 400 del uso por vez primera del telescopio

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Niebla, humo, movimiento caótico de partículas y, de repente, una gran explosión. Desde esa recreación los visitantes iniciarán su viaje imaginario a los secretos del universo.

Lo primero que apreciarán será el Big Ban, fenómeno que explica, según una teoría científica, el posible origen del mundo que habitamos.

Luego se podrá conocer la evolución desde esa eclosión fundadora hasta la actualidad, mientras caminamos por un pasaje cósmico, en el que cada paso representa millones de años. Bajo el brillo intenso de 2 500 estrellas y la presencia verosímil del cometa Halley y los principales planetas, el viaje culmina en el Sol. En su interior, el disfrute de un espectáculo inigualable, la certeza de estar en el cosmos y más allá.

Un recorrido por la sala de Técnica espacial permitirá conocer la relación entre el hombre y el cosmos, a partir de los diferentes avances tecnológicos. En un nivel superior, en el balcón del sistema solar, la posibilidad de una visión desde lo alto, y en la sala estelar y galáctica, telescopios que de manera permanente nos regalarán una mirada al universo en tiempo real.

El apasionante paseo cósmico habrá transcurrido solo en 45 minutos, realmente insuficientes para aquellos que, ansiosos de viajar a los confines celestiales, arriben al Planetario de La Habana, una obra que debe quedar abierta a fines de este año en el antiguo edificio del Cine Habana en la Plaza Vieja del Centro Histórico capitalino.

Un universo de cultura

Desde ya se aspira que la institución se convierta además, en un centro cultural para la ciencia y la tecnología, en memoria de la Doctora Rosa Elena Simeón, la fallecida ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que tanto calor ofreció a la materialización de este proyecto.

Alrededor de 200 hombres trabajan cada día sin descanso para que la obra, iniciada en el 2007, culmine exitosamente. Será el premio a la noble unión de entidades cubanas y extranjeras en el afán por convertir un sueño en realidad.

En el año 2000, durante la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional, en la ciudad británica de Manchester, el Gobierno de Japón presentó una vez más el apoyo que brinda a los países en desarrollo para la adquisición de planetarios o telescopios, y rápidamente Cuba se inscribió.

Para el astrónomo Oscar Álvarez, coordinador científico del proyecto, no fue difícil idear una obra como esta. Las ideas surgían de manera rápida y espontánea.

«Según Martí, poner ciencia en lengua común es algo que pocos hacen. Desde que la Doctora Rosa Elena Simeón priorizó este proyecto y se decidiera enclavarlo en el Centro Histórico de La Habana con la aprobación de Eusebio Leal, he sido partícipe de él. Y para mí lo más importante es precisamente que se haya concebido de forma ambiciosa, es decir, que sea un centro donde se popularice el conocimiento, de manera amena y educativa.

«En el centro no solo estará el planetario, que se encuentra en el teatro cósmico, en el interior del Sol. Tenemos equipos adicionales que complementarán esa actividad con representaciones teatrales, conferencias, proyección de películas, además de una biblioteca, todo lo que permita un mayor y mejor acercamiento a la cultura astronómica.      Incluso puede llegar a ser un centro de extensión universitaria para que profesores y estudiantes de las Ciencias Básicas colaboren con su función», aseguró.

Con el objetivo de lograr una representación lo más realista posible del sistema solar y de todo lo relacionado con la naturaleza, cada elemento tiene su significado o alegoría. Por ejemplo, las escaleras y las rampas helicoidales aluden a la estructura del ADN y para obtener un Sol llamativo visualmente fue preciso remontarse al período de agosto de 1972 en el que hubo una gigantesca actividad solar, de ahí que puedan observarse manchas y otros detalles en el astro rey.

«Las coincidencias siempre otorgan dosis extras de relevancia a los hechos y, en este caso, resulta muy emotivo que la inauguración del planetario tenga lugar en el 2009, declarado por la ONU como el Año Internacional de la Astronomía, en coincidencia también con la celebración del 400 aniversario del uso por primera vez del telescopio. Además la fecha escogida para la inauguración coincide con la celebración del aniversario  80 de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Japón», añadió Álvarez.

Cómo armar el universo

Concebir el proyecto en una edificación de pequeñas dimensiones, rodeada de otras, no ha sido tarea fácil. La arquitecta Yeny Molina y el ingeniero civil Abel Pérez asumieron el reto como proyectistas generales junto a otros ingenieros, a partir de adaptaciones que debieron realizarse. Por esa razón, por ejemplo, los planetas están alineados con respecto al Sol porque fue la posición que adoptaron, en realidad, el 21 de junio de 1986 a las 4:24 de la tarde, alrededor del solsticio de verano.

«Dadas las condiciones del edificio de aproximadamente 30 metros de largo, 19 de ancho y 20 de altura, era casi imposible situar los componentes del sistema solar como normalmente se encuentran y esa fue la variante luego de muchas revisiones. Coincidió, incluso, con la presencia del cometa Halley», explicó Álvarez.

No obstante, para el ingeniero Abel Pérez, el proyecto en sí constituye un gran desafío pues era una experiencia totalmente nueva para los que trabajaron en él. Además, a la hora de llevar lo plasmado en papel a la concreta, demasiados factores confluían y no siempre de manera positiva.

«Fueron muchos los desafíos y las sorpresas. Nunca olvidaré, por ejemplo, cuando hacíamos una excavación para luego cimentar y, de repente, hallamos un aljibe. En ese momento, todo se paralizó porque su valor patrimonial debía comprobarse para luego adoptar otras variantes. En realidad, sobre la marcha han debido surgir muchas ideas para resolver cuestiones prácticas surgidas repentinamente.

«La construcción ha sido muy compleja. Hemos utilizado losas y muros de hormigón armado sin violar la fachada original de la edificación, que debe mantenerse. Además se importaron múltiples materiales y, gracias a la colaboración de muchas entidades como la empresa canadiense Triodetic, la española Kelonic, la italiana Iguzzini, así como las cubanas Astilleros Chullima, la Empresa  de Construcción y Montaje Especializado, Payarés, Copextel, entre otras, el alumbrado, la ambientación, el confort, el audio, todo se ha logrado, tal como se debía».

«Ha sido un trabajo fuerte, pero muy minucioso en busca de la mayor perfección posible. En el caso de las estrellas, por ejemplo, no todas poseen la misma intensidad, de ahí que se hayan utilizado siete tipos de fibra óptica para lograr ese efecto. Por otra parte, se han adoptado variantes constructivas, tal es el caso de la pantalla de proyección y la cobertura exterior del Sol que, por razones de presupuesto, es de fibra de vidrio», explicó Rolando Parés, ingeniero inversionista de la obra.

Aunque la tecnología no es de última generación, sí es muy moderna y todas las estructuras que la sustentan han requerido de un personal altamente calificado para instalarlas. Los trabajadores de la Empresa Constructora Puerto Carena también han enfrentado el desafío, a pesar de no estar habituados a este tipo de labor. Sin embargo, garantizan su terminación para la fecha prevista junto a la restauración de las fachadas colindantes al edificio y del adoquinado de la Plaza Vieja.

Mientras los constructores agilizan sus labores, en una parada de guaguas dos mujeres conversan. Una pregunta a la otra la ubicación exacta de un edificio de viviendas que, le dijeron, está en el Centro Histórico. Aquella en vez de nombrar calles o números se limitó a indicarle: ¡Ahí, justo frente al planetario!

Increíblemente, aunque la obra esté en su fase final de terminación, no son pocos quienes la asumieron como un hecho. Y es que la existencia de un planetario en la capital cubana no puede ser ignorada. Aquel que existía antes en el Capitolio dejó recuerdos imborrables en los niños, que hoy adultos, añoran uno para sus hijos.

Otros planetarios en Cuba

La idea de un planetario en el país no es completamente novedosa. En la actualidad existen dos en instituciones científicas  y un tercero instalado en un centro de enseñanza militar de la capital.

El que existía en el Capitolio de La Habana, en el antiguo Museo de Historia Natural, dejó de funcionar desde hace más de una década. El equipo, procedente del campo socialista, tras muchos años de explotación fue desactivado para piezas de repuesto y actualmente se encuentra en el Instituto de Geofísica y Astronomía en espera de algún lugar para instalarlo.

El otro existe en el Museo de Historia Natural de la provincia de Sancti Spíritus desde 1984. Su equipamiento, de origen alemán, data de la década del 60 del siglo pasado y gracias a muchas adaptaciones aún está en funcionamiento.

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