¡No te alteres, que te pones viejo!

Esta es la frase preferida de Ignacio Cubillas Baños, un cubano que acaba de cumplir un siglo ¡y un niño de diez años!

Autor:

Luis Hernández Serrano

—¿Cómo usted se siente?

—Bueno, chico, bastante bien para tantos aguaceros que han caído, ¿usted no cree?

El diálogo es con Ignacio Cubillas Baños, quien este miércoles cumplió 110 años, pues nació el 13 de enero de 1900. Se vio rodeado de familiares, vecinos y amigos del barrio del municipio capitalino del Cerro, que festejaron —como siempre— su cumpleaños.

—Tengo 11 hijos, como 40 nietos, veintipico de bisnietos, más de 15 tataranietos y seis choznos, los hijos de los tataranietos.

Ignacio Cubillas nació en una zona rural de San Juan y Martínez, Pinar del Río. Desde 1980 está viviendo en Calzada del Cerro 1462, entre San Pablo y Auditor, en el Cerro, Ciudad de La Habana.

Antes de terminar la primaria tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia. Lo cuida una hija, enfermera del policlínico Antonio Guiteras, en La Habana Vieja, Dora, quien cumplió también este miércoles 55 años.

Juega todos los días con sus amigos al dominó, lo que le sirve para entrenar su memoria visual y numérica. Su frase preferida es «¡No te alteres, que te pones viejo antes de tiempo!».

Una sobrina le preguntó si iba a llegar a los 120 años y él, que pertenece al Club de los que persiguen esa meta, le contestó:

—¡Vamos a ver, vamos a ver! Yo me retiré casi a los 80 años. La vida dura más cuando te quieren bien. El cariño pone más azúcar en las cañas. Ahora estoy un poco “chivao”, porque me caí hace unos días, pero estoy como usted ve, rodeado de una parte de mi familia.

La alta esperanza de vida le viene probablemente de familia. El padre llegó a cumplir 112 años, y uno de los 12 hermanos murió a los 109 años.

Se casó dos veces, primero con Caridad Valdivia, con la que tuvo dos hijos, Paulina y Silverio.

El segundo matrimonio, que duró seis décadas y un lustro, fue con Célida Valentina Sánchez Castellanos —fallecida hace cinco años— de cuya unión nacieron nueve hijos.

Cuado tenía 14 años fue a vivir a Ciego de Ávila, hasta donde fue a caballo desde su tierra pinareña.

El fotorreportero del diario que tiró esta foto, publicó enseguida en su blog en Internet  esta noticia y muchos le respondieron a Ignacio: «Pa’lante, que sí llegas a los 120»; «Tiene un anticuerpo increíble»; «Abuelito, por favor, si no es mucho pedir, páseme la receta»; y otra persona comentó: «¡Qué bárbaro! Ignacio cumplió un siglo ¡y un niño de diez años!».

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