Parque de La Fraternidad de La Habana: lugar de la hermandad americana

Es uno de los más populares de la capital cubana y llega a los 86 años este 24 de febrero

Autores:

Yoel Suárez
Susana Antón Rodríguez

Resulta simbólico que este 24 de febrero el Parque de La Fraternidad, en la capital del país, cumpla 86 años siendo no solo lugar de encuentro para los cubanos, sino símbolo de la hermandad continental, esa que desde tierra mexicana continuaba forjándose por estos días.

El sitio que hoy ocupa fue durante el siglo XVIII una extensa explanada (26 125 metros cuadrados) nombrada Campo de Marte, espacio recurrente para el despliegue de desfiles militares, corridas de toros y abanicar, entre tazas de café, las más disímiles reuniones habaneras.

Pero antes de ser uno de los sitios favoritos de La Habana extramuros, Emilio Roig de Leuchsenring la describe como «un paraje cenagoso, anegado y cubierto de mangles y por ello apenas transitable». Fue don Miguel Tacón, capitán general de la Isla, quien lo urbanizó y embelleció.

El Paseo Militar, rodeado por un muro de mampostería y lanzas metálicas con solo un metro de alto —para no privar a los transeúntes de observar los ejercicios militares— permitía el paso a través de cuatro puertas con nombres de grandes descubridores al servicio de la corona española: al Norte, la de Cortés; al Sur, la de Pizarro; al Oeste, la de Colón; y al Este, una con el nombre del mismo Tacón.

Para el momento en que el Marqués de la Torre asumió el mando de la Isla, en el siglo XVIII, el sitio era un área rectangular que se extendía de norte a sur desde La Punta hasta el Arsenal, limitando al este con la muralla citadina y al oeste con las barriadas de Jesús María, la Salud y Guadalupe.

Para aquel entonces la Fuente de la India ya estaba presente en el paisaje de la villa, frente al Campo de Marte. Rodeaban la explanada militar los almacenes del Camino de Hierro, con su casa de Parada; los terrenos de Villanueva —hoy Capitolio Nacional— y el Palacio de Aldama, entre otras edificaciones.

Por la segunda mitad del siglo XIX surgió la idea de ubicar en el centro del Campo de Marte un monumento a Cristóbal Colón. El proyecto contemplaba el traslado de las supuestas cenizas del Gran Almirante desde la Catedral de La Habana. Todo marchaba a la perfección, los promotores del plan estaban casi seguros de que aquel sitio llevaría el nombre del marinero genovés, hasta que la noticia llegó a oídos del Obispo de la Diócesis habanera y se frustró.

El clérigo movió influencias para detener la empresa. A ello se le sumó el hecho de que los donantes del campo amenazaran con la devolución del mismo. Todo terminó en la suspensión del propósito y el campo quedó sin estatua, la Catedral con sus cenizas, y aun así al lugar se le conoció por mucho tiempo como Parque Colón.

Para 1892 el lugar se había transformado en un enorme lodazal, resultado de años de descuido. Dada esta deprimente situación Segundo Álvarez, alcalde de la ciudad, emprendió algunas obras restauradoras.

El Parque de la Fraternidad encierra los tristes recuerdos de la Reconcentración, cuando en 1896 las fuerzas españolas, al mando del capitán general Valeriano Weyler hacinaron a una gran cantidad de vecinos en el lugar. También recibió el nuevo siglo alojando en sus terrenos a tropas norteamericanas que participaron en la primera intervención en Cuba.

El ciclón de 1926 convirtió el lugar en una estepa de fango. Durante dos años el sitio mantuvo esa deprimente condición, hasta que los terrenos fueron convertidos en una moderna plaza.

Más de 20 bustos de próceres

«Es la hora del recuento de la marcha unida y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes. Los pueblos no se unen sino con lazos de amistad, de fraternidad y de amor». Esta emblemática frase del Apóstol se encuentra en el borde superior de la verja que rodea el Árbol de la Fraternidad Americana. Plantada aquí desde el 24 de febrero de 1928, preside el parque una monumental ceiba abonada con tierra de cada una de las repúblicas participantes en la Sexta Conferencia Internacional Americana.

La Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, fundada por Emilio Roig de Leuchsenring, propuso que en el Parque de la Fraternidad se colocaran bustos de algunas figuras representativas. El proyecto comenzó con ocho próceres de América y en la actualidad cuenta con más de 20, entre estos Bolívar, Juárez, Toussaint Louverture, José de San Martín, Bernardo O´Higgins y Juan Pablo Duarte.

Aunque el parque fue perdiendo tamaño debido a los constantes cambios que sufrió, no fue hasta 1999, en ocasión de la Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana, que se hicieron mejoras en cuanto al césped, iluminación y pavimentación, llevadas a cabo por la Oficina del Historiador.

Rodeado por el Capitolio, la Fuente de la India, el Palacio de Aldama y el Palacio Central de Computación, y delimitado por las avenidas Simón Bolívar (Reina), Máximo Gómez (Monte), Dragones y Paseo de Martí (Prado), este parque sigue siendo lugar de encuentro para todos a los que les gusta andar La Habana.

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