Biografía del emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas

El logotipo se exhibió por primera vez en el podio utilizado por Fidel en la clausura del Primer Congreso de la UJC, donde propuso —y los delegados acordaron por unanimidad— que la organización adoptara el nombre de Unión de Jóvenes Comunistas

Autor:

Juan Morales Agüero

Los símbolos cuentan con su historia y significado. Algunos, como los escudos, tienen hasta una especialidad que los estudia: la heráldica. Otros no aspiran a tanta gloria, solo a perpetuarse en la actuación de las personas a quienes representan y que estas sean consecuentes con lo que de ellas se espera. Es el caso del emblema de la UJC.

En su edición del 19 de octubre de 1964, la revista Mella, que fuera órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), precursora de la UJC, se refirió al contexto en que en 1962 cobró vida el logotipo que identifica desde entonces la organización:

«Se convocó a un concurso nacional, pero no se obtuvo el resultado deseado. Entonces se entregó la tarea a Virgilio Martínez, director artístico de la revista, quien procedía de la Juventud Socialista y había luchado contra Batista como dibujante (…) Él, junto a Marcos Behmaras, había creado al perro Pucho, una mascota que la juventud hizo suya». Este Pucho, por cierto, apareció en la primera portada de Juventud Rebelde, anunciando el nacimiento del nuevo periódico.

Virgilio y los patrocinadores pusieron manos a la obra y volcaron su entusiasmo creador en insuflarle vitalidad y sentido al proyecto. No perdieron de vista, entre otros aspectos trascendentales, que la obra plástica expresara inequívocamente los más legítimos anhelos de la organización juvenil de vanguardia. Así fue cobrando forma.

En el orden ideológico, una fuente de inspiración fue el discurso pronunciado el 21 de octubre de 1960 por el Doctor Osvaldo Dorticós Torrado, a la sazón presidente de la República, quien al inaugurar oficialmente la Primera Plenaria Nacional de la AJR les había dicho a los delegados:

«El porvenir de la Patria os pertenece; a estudiar, a luchar, a combatir. Estudio, trabajo y fusil, jóvenes rebeldes de Cuba».

La AJR convirtió en consigna y en bandera aquellas tres palabras.

«Hice el nuevo diseño a partir del logotipo de la Juventud Socialista Popular, que tenía como paradigma a Mella, y al fondo una estrella roja —recordó luego Virgilio—. Le incorporé, dentro de tres banderas de colores blanco, azul y verde, aquella divisa de la AJR: Estudio, Trabajo y Fusil. Las tonalidades armonizaban con la bandera nacional y el uniforme verde olivo del Ejército Rebelde; el rojo, además, con el carácter de la organización y su posición ideológica».

En esa primera versión figura, además del rostro de Julio Antonio Mella, el de Camilo Cienfuegos. Ambos simbolizan la continuidad histórica de las luchas revolucionarias de nuestra juventud. El emblema se exhibió por primera vez en el podio utilizado por Fidel en la clausura del Primer Congreso de la UJC, el 4 de abril de 1962, donde propuso —y los delegados acordaron por unanimidad— que la organización adoptara el nombre de Unión de Jóvenes Comunistas.

El logotipo conservó su diseño hasta octubre de 1967, cuando murió el Guerrillero Heroico. Entonces se aprobó añadirle la imagen del Che, quien en el segundo aniversario de la organización había dicho: «La Unión de Jóvenes Comunistas tiene que definirse con una sola palabra: vanguardia».

En 2007, al celebrarse un nuevo aniversario del estreno oficial del simbólico logotipo de la UJC, alguien le preguntó a Virgilio Martínez: «¿Cree usted que 45 años después siga funcionado su emblema?».

Y el artista le respondió con la certeza de quien sabe lo que dice:

«Mientras la juventud crea en él y sus ideas movilicen, funcionará».

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