Diversificar la agricultura es propósito clave en la Isla de la Juventud

Los pineros incrementan la siembra de frutas en el empeño por ampliar surtidos para la industria. Los agricultores buscan además rescatar la toronja, ícono que identificó durante muchos años a este territorio

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Los trabajadores de la Empresa Agroindustrial Frutícola en la Isla de la Juventud apuestan por transformar el otrora Jardín Citrícola del Caribe en un paraíso de frutales y otros cultivos.

Eliecer Espinosa Valdés, director de la Empresa, reveló a JR que con el sistema de fincas integrales, experiencia que se valida en varias localidades del país, se logrará una mayor variedad de cultivos en menor área, de manera que existan producciones todo el año. «La idea es intercalar productos de ciclo corto dentro de los frutales y obtener mayores rendimientos», aclaró.

Hasta la fecha en el municipio existen 39 fincas de este tipo, en las que crece el mango como cultivo principal, y tienen intercaladas piña y frutabomba.

Juan Amador Rodríguez, ingeniero agrónomo con más de 40 años de experiencia, asegura que solo la voluntad del hombre podrá sacar de la tierra el fruto «porque los suelos en la Isla de la Juventud son ferrolíticos y presentan mucha acidez, pero hemos demostrado que se puede», acotó.

Mario Hernández Rodríguez, montacarguero devenido «finquero», en más de dos hectáreas ha logrado producciones impresionantes de piña.

«No tengo hora para trabajar, porque de esta tierra sale el sustento de mi familia, el aporte a la industria y a la población», dice mientras muestra en su mano un ejemplar.

Hernández Rodríguez es uno de los que cumple con creces los planes productivos. En su primera zafra aportó 19 toneladas, 22 en la segunda y ahora va por 14 de las 30 convenidas con la empresa. «No tengo secretos, la magia está en la dedicación, amor a la tierra y no dejar nunca que la hierba invada las plantaciones», subrayó.

«Al igual que Mario —aclara Espinosa Valdés— muchos son los que hoy reconocen los beneficios de esta nueva estrategia; todos los cambios enfrentan siempre un poco de resistencia, pero los resultados que se van obteniendo demuestran que estamos en el camino correcto».

Este territorio se caracterizó siempre por el monocultivo de cítricos y no existía variedad de frutales que garantizara una entrega sistemática a la población. Tal vez por eso hoy los pineros añoran el jugo de toronja natural, aunque empiezan a ver otra realidad en los mercados.

Estrategia por dentro

Simeón Rafael López Peroane es clave en la estrategia que aplica la Empresa Agroindustrial Frutícola en la Isla de la Juventud, porque desde 1997 labora en el vivero —cuando era de cítricos— y ahora es el responsable de garantizar la calidad en la semilla para la siembra de frutales.

«En este vivero tengo siete hectáreas divididas en fincas; una parte con semillas de piña, aguacate, mango y guayaba; otra con anonáceas, además de plátano burro que es resistente a la sequía, y el resto está destinado a posturas de maracuyá, guanábana, chirimoya y tamarindo», explicó.

Simeón y el resto de los 11 trabajadores del semillero consideran que la diversificación es una magnífica idea y lamentan que no se hubiera puesto en práctica mucho antes.

«Si se hubiera aplicado desde que comenzó a afectarse el cítrico hoy seríamos una potencia en frutales; imagínese este vivero con más de 100 000 posturas todos los años. ¡Oiga! —se pasa la mano por la frente para secar el sudor— esta isla estuviera abarrotada de frutas», comentó.

Las posturas se alinean hasta donde la vista llega: uniformes, sanas, variadas… Todo habla a favor del cuidado y esmero con que Simeón y su tropa trabajan para garantizar la sostenibilidad del proyecto.

Juan Amador, especialista de la Empresa, señaló como otro de los beneficios del proyecto el uso de materia orgánica como fuente fundamental de nutrición de las plantas, porque los medios biológicos se aplican solo lo estrictamente necesario.

De cumplirse el plan, aseguran los directivos, va a haber frutas el año entero. ¿De qué depende? De la disciplina con que los trabajadores interpreten que la asociación de cultivos es un imperativo para elevar los rendimientos productivos y sus ingresos personales.

Los que se dedican a la piña como cultivo principal son los de mejores resultados, entre los que se destacan Juan Alonso y Mario Hernández. Esta fruta —agrega Juan Amador— es la que ofrece mayor resistencia ante los embates de ciclones tropicales que azotan frecuentemente a la Isla de la Juventud.

Otra de las fortalezas de la estrategia es la aplicación de una agricultura agroeconómica sostenible a partir de las dificultades en la adquisición de fertilizantes y que promueve el uso de humus de lombriz, abono orgánico y el control tanto de maleza como de los insectos.

«Para completar el ciclo sin dificultades —argumentó Espinosa Valdés— necesitamos incrementar las medidas relacionadas con el control en la aplicación de los paquetes tecnológicos, el enfrentamiento al robo, y crear las condiciones para evitarlo con cercas y turnos de guardia».

Aporte a la industria

Fundada en 1978, la industria se diseñó para procesar unas 25 toneladas de cítricos por hora, 500 al día. Hoy, tras enfrentar el envejecimiento tecnológico y la pérdida casi total de las producciones de cítrico, se procesan tres toneladas de fruta por hora, unas 24 diarias.

Espinosa Valdés informó que las materias primas no cubren la capacidad, «ahora procesamos piña, guayaba, frutabomba y mango, pero en pequeñas cantidades», dijo.

A eso se le suman las malas condiciones de las líneas de producción, diseñadas en un inicio para cítricos y una para procesar frutas, que funcionan gracias al esfuerzo y dedicación de los innovadores y racionalizadores, quienes han logrado mantener activa la industria.

«La línea es muy vieja; todos los días le pasamos la mano, cuando no es la mallita, es el filtro, las cuchillas… reparar el molino triturador fue una odisea; este limitaba la producción porque se trababa al moler vegetales duros, como la zanahoria, pero ya eso se resolvió», refirió Mario Guilarte Fernández, mecánico y anirista con 40 años de experiencia.

La ingeniera mecánica Marelis Reyes Mayo también añadió que tras varios años sin presupuesto para las reparaciones o inversiones que mejoraran las condiciones de trabajo, el Movimiento de Innovadores y Racionalizadores que ella dirige siempre pone el corazón en cada encomienda.

«Los equipos son muy viejos, y al no tener herramientas nos demoramos más buscando alternativas, pero el trabajo se hace bien y eso es lo que importa; además tenemos el compromiso de mantenerlos con vitalidad para procesar la materia prima que la Agricultura sea capaz de entregarnos», señaló.

Gracias al trabajo de la ANIR (Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores) se pudo trasladar un extractor de la línea de cítricos para la de estos frutales y así poder producir jugos de  naranja y otras frutas, porque los niveles de entrega de la primera no satisfacía la demanda.

«Hoy estamos en mejores condiciones para producir otros surtidos como puré de tomate, que aunque son volúmenes pequeños, se buscan fuera del territorio, y así asumiríamos parte de los productos que se entregan por vía normada», agregó Espinosa Valdés.

Al rescate de un ícono

Introducido por los colonos estadounidenses, la toronja pinera tenía el privilegio de entrar primero al mercado, antes que la de otros productores del área, y su mejor resultado histórico fue en 1988, cuando la Isla logró exportar el mayor volumen.

Al inicio de la década de los 90 con la caída del campo socialista y la pérdida del mercado europeo se descapitalizó el cítrico de origen cubano y surgieron los problemas, acentuados por los huracanes, cuyos fuertes vientos arruinaron lotes enteros, a lo que se sumó una tempestad mayor: el huan long bing.

Amador Rodríguez confirmó a JR que Cuba reportó a la Red Interamericana de Citricultura y a la FAO la presencia del insecto en 2007.

«La Isla fue totalmente afectada. Las plantas de mayor edad resisten más el embate de la enfermedad y son las que mantienen la presencia de la toronja que consume la población en pequeñas cantidades», comentó.

En un cable de la AIN fechado en febrero de 2009, la Doctora en Ciencias María Elena Díaz Gil, autora del trabajo Modelación matemática del naranjo de Valencia, aporte que posibilita un manejo más preciso del Diaphorina citri y del Phyllocnisti citrella, enemigos potenciales del cítrico, aseguró que de aplicarse el modelo en las posturas facilitaría el control biológico.

La presencia de la plaga en varios países productores de Asia, África, Europa y América motivó  a que se iniciara este trabajo a comienzos de la década de los 90 para favorecer las plantaciones de cítricos en la Isla de la Juventud, pero todo se infestó.

«No obstante —apunta ahora Espinosa Valdés—, existe la voluntad de sembrar nuevamente la toronja, aunque en menor cantidad, pero con mayor calidad».

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