Semillas que curan

En estos 20 años de uso por especialistas de las FAR, la Medicina Tradicional y Natural se ha convertido en una vía primordial para la mejoría de los pacientes

Autor:

Rocío Trujillo Olivares

A medida que avanza el día se le acrecienta el dolor. El malestar del hombro se vuelve insoportable y apenas puede sostener una taza de café con su mano derecha. Decide no ir al trabajo y acudir al médico, pero no a un Cuerpo de Guardia cualquiera.

«Hace una semana tengo tendinitis en esa zona. Pensé que con algunos remedios caseros se me calmaría, pero nada. No me gustan las inyecciones y ya en otra ocasión me puse semillitas y me curé. Por eso volví a acudir a este tipo de tratamiento con el que puede estimularse uno mismo sin que medien jeringuillas».

Para Carmen Oliva, la Medicina Tradicional y Natural es una verdadera salvación. Ella confía en los poderes de las plantas. Sabe que desde tiempos remotos la naturaleza brindó sus productos al hombre para sanarse, y que aún muchos las utilizan.

«A ella se le aplicó la técnica del microsistema auricular. Son semillas de cardosanto que estimulan puntos biológicamente activos descritos por la especialidad».

Al decir del teniente coronel doctor Reymundo Miranda, primer especialista de Medicina Tradicional y Natural de los servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la institución armada fue pionera en impulsar esta ciencia como especialidad a partir del año 1990.

«Eran tiempos difíciles para el país y, debido a la escasez de recursos, había que crear con lo que teníamos. La usábamos en las tropas por su fácil manejo para la vida en campaña».

La Medicina Tradicional y Natural como especialidad médica fue reconocida en el país en el año 1995 y desde entonces se ha ido generalizando en el sistema de salud cubano. Las instituciones de salud de las FAR aplican procedimientos curativos de esta especialidad.

«Hoy estamos realizando más del 15 por ciento de las intervenciones quirúrgicas de nuestros centros hospitalarios con analgesia acupuntural. No se trata de sustituir una medicina por otra, sino de integrarlas y brindarle al médico mayores recursos profilácticos, diagnósticos y terapéuticos», asegura el doctor Reymundo.

Sin dudas es una especialidad de fácil aplicación en situaciones excepcionales como los huracanes, terremotos y en la guerra. En ella se incluyen la acupuntura y técnicas afines como la electroacupuntura, la digitopuntura, las ventosas y el masaje típico oriental. De igual modo, la utilización de las plantas medicinales, la fisioterapia y la homeopatía complementan los tratamientos.

«Especialistas chinos, de la República Popular Democrática de Corea y de Vietnam nos enseñaron inicialmente las técnicas y habilidades que se emplean en la medicina oriental. Luego, personal nuestro cursó estudios especializados en Vietnam y China. Hemos avanzado mucho, hasta el punto de tener normadas 22 intervenciones quirúrgicas con analgesia acupuntural» añade.

Verde esperanza

Mejorana, romerillo, caña santa, menta, mango… En el huerto docente del Hospital Militar Central Doctor Carlos J. Finlay, la esperanza de aliviar rápido cualquier afección retoma su color: el verde. Decenas de plantas con las más disímiles propiedades llegan hasta los futuros galenos para fijar en ellos nuevas opciones de curas.

«Las clases en el huerto preparan metodológicamente a los cadetes de la Universidad de Ciencias Médicas de las FAR en la fitoterapia, que es una de las técnicas de esta especialidad más usadas en las tropas y en la guerra. Por aquí pasan los alumnos de pregrado y los residentes, no solo los militares sino también los del Sistema de Salud Pública que estudian en nuestro hospital. Los futuros especialistas estudian durante cuatro años todos los módulos de la Medicina Tradicional y Natural», afirma la mayor doctora Marlene Ramírez.

En este tipo de servicio se realizan tratamientos para enfermedades crónicas, se emplean las esencias florales, se medica la alopecia o caída del cabello, las disfunciones sexuales… siempre con un tratamiento ambulatorio para todas las afecciones médicas de los pacientes, tanto militares como civiles.

«El mayor peso en las consultas externas y el Cuerpo de Guardia, que trabaja las 24 horas, lo tienen los casos de pacientes que nos llegan con dolencias ortopédicas, padecimientos de la columna, tendinitis y artrosis generalizada», comenta la doctora Marlene.

Zoraida Mora y Luisa Pedroso comparten el ingreso en un cuarto del hospital Finlay. Ellas llegaron «con el dolor más grande que se pueda resistir» en la columna vertebral. Saben que por esa vía no se curarán totalmente, pero les alivia mucho el dolor. «He probado con la otra medicina y nada. Es como si tuviera un cuchillo clavado en la espalda. Espero resolver con las agujitas», confiesa Luisa.

«La utilización de las técnicas de la Medicina Tradicional y Natural no es esquemática porque el diagnóstico puede ser diferente en cada paciente. Se basa principalmente en si las enfermedades son superficiales o profundas, de vacío o plenitud, de frío o calor, de ying o yang», explica a JR el primer especialista Reymundo.

¿Mangos de Caney?

Las frutas siempre le han brindado al organismo las vitaminas y minerales que necesita. El mango es un antioxidante por excelencia, del cual se utiliza no solo el fruto sino también su corteza.

«De ella estamos haciendo el Vimang, medicamento antioxidante que ha demostrado su efectividad para tratar las afecciones prostáticas, incluido el cáncer. Ahora trabajamos en un proyecto que pretende validar su variante en supositorio. Hasta ahora se ha utilizado en líquido, jarabe y crema. Buscamos, en coordinación con el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), la vía de presentación más asequible para el tratamiento prostático», revela la mayor doctora Sobeida Dreke.

Otra de las técnicas que se aplica en la Medicina Tradicional y Natural, y que a su vez es un antioxidante para múltiples patologías, es la ozonoterapia.

«Mensualmente en nuestro servicio estamos atendiendo a más de 4 000 pacientes, que vienen a tratarse hernias discales, retinopatías, giardiasis, úlceras y las cicatrices en miembros inferiores de personas diabéticas», agrega la doctora Marlene Ramírez, quien se desempeña como jefa del servicio de Medicina Tradicional y Natural en el Hospital Militar Finlay.

En mayor o menor medida la medicina oriental está presente en los diferentes centros hospitalarios de las FAR, desde un puesto de salud hasta los hospitales militares centrales.

«Aquí vinculamos la Medicina Tradicional y Natural con la terapia física y de rehabilitación a través de diferentes técnicas. Complementamos el calor infrarrojo, la magnetoterapia y el ultrasonido con la acupuntura y la moxibustión*», informa la mayor doctora Aliuska Leal, jefa de servicios médicos de una gran unidad de las FAR.

En el hospital de tropas de esa gran unidad también existe un grupo básico de trabajo para garantizar la preparación de especialistas en Medicina General Integral y en Medicina Tradicional y Natural.

«Todos nuestros galenos, sean procedentes del Sistema Nacional de Salud, de las FAR o el MININT, pueden optar por cursar estudios de Medicina Tradicional y Natural, como especialistas, o en cursos de diferente duración y maestrías», aclara la doctora Marlene.

Fomentar las investigaciones, la asistencia médica a través de consultas externas y cuerpos de guardia, y la capacitación de los cadetes de la Universidad de Ciencias Médicas de las FAR, son algunas de las prioridades que han tenido durante estos 20 años de ejercicio los especialistas en Medicina Tradicional y Natural de la institución armada.

«A través de esta especialidad se logran resultados muy rápidos. En unos tres días la mayoría de los pacientes se recuperan del dolor, sin necesidad de agredir su organismo con otros medicamentos propios de la medicina occidental. El poder aplicar la Medicina Tradicional y Natural es una riqueza porque nuestros médicos saben utilizar ambas técnicas. La recuperación está garantizada», concluye el doctor Reymundo.

Aplicación de calor en un punto específico del cuerpo humano con una  especie de tabaco o cilindro (moxa), hecho de una planta llamada artemisia.

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