Pequeñas acciones hacen grandes diferencias

Algunos piensan que individualmente no puede hacerse mucho para mitigar el cambio climático. Nada más lejos de la verdad. Junto a las acciones del Gobierno y la sociedad civil, nuestro aporte puede tener un notable impacto

Autor:

Juventud Rebelde

Existe bastante información disponible sobre las causas y consecuencias del cambio climático, así como de la manera de enfrentarlo. Sabemos que la generación de electricidad, las industrias y los medios de transporte que emplean combustibles fósiles, provocan emisiones de dióxido de carbono y que este es un gas de efecto invernadero.

Se conoce que la temperatura media global aumenta debido al reforzamiento del efecto invernadero, se expanden los océanos y son más frecuentes los eventos meteorológicos extremos. También conocemos que la eficiencia energética, las fuentes renovables de energía, la energía nuclear y la captura y secuestro de carbono, ayudan a frenar el cambio climático.

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) crecieron 38 por ciento entre 1990 y 2007. Cuando pensamos en la reducción de esas emisiones, nos parece que es poca o ninguna la influencia que podemos ejercer individualmente. Al pensar así no se reconoce que con nuestro estilo de vida y hábitos de consumo de energía, somos responsables de las emisiones de estos gases, aunque el aporte individual y nacional sea pequeño.

Según el último reporte de emisiones y remociones de GEI en Cuba, que divulga la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), las emisiones brutas de nuestro país en el año 2004 ascendieron a 24 242,76 Gg (gigagramos), o sea unos 24,2 millones de toneladas de esos gases.

Alguien que esté preocupado con este tema y quiera además ocuparse en su solución preguntaría: ¿Y a mí cuánto me toca de eso? La respuesta es simple. Se dividen esas emisiones entre la población del país, unos 11,2 millones de habitantes y el resultado es que cada cubano emite como promedio 2,1 toneladas de GEI al año. ¿Esto es mucho o poco? Depende de con quién nos comparemos. La media mundial es 4,38 toneladas de CO2 por persona al año. ¿Entonces qué puede hacer cada uno de nosotros para ayudar a disminuir las emsiones de estos gases?

Acciones individuales

Si minimizamos el consumo de los equipos eléctricos en el modo de espera o standby, podemos disminuir nuestras emisiones de GEI. Para ello debemos saber que el televisor, el DVD, la videocasetera, el horno de microondas y otros electrodomésticos, poseen modo de espera. Cuando no vayamos a usarlos, debemos desconectarlos. Un televisor ATEC-PANDA tiene una potencia de tres W en modo de espera. Si lo utilizamos durante nueve horas al día y el resto está «en espera», entonces gastará diariamente la ínfima cifra de 45 Wh (watt-hora) por ese concepto. Pero si un millón de usuarios hace lo mismo, se gastarían al año unos 16 GWh y se enviarían a la atmósfera alrededor de 14 000 toneladas de GEI. El 1,7 por ciento de la electricidad que se produce en Cuba, se gasta en la función de espera de millones de electrodomésticos.

Emplear mejor el papel es otra opción para reducir nuestro impacto ambiental. La impresión de una hoja de papel por una sola cara, consume 17 Wh. Imprimir una resma (500 hojas) requiere de 8,5 kWh. Por eso debemos imprimir o fotocopiar solo cuando sea necesario, y siempre que la impresora o fotocopiadora lo permita, hacerlo por ambas caras. Es preferible guardar los documentos en formato digital. Debemos recordar que el papel que se fabrica a partir de fibra virgen, se obtiene de árboles que son cortados y procesados para este fin y los árboles son sumideros naturales de carbono.

La industria papelera es responsable del tres por ciento del consumo global de electricidad. Por eso al ahorrar y reciclar papel disminuimos nuestro impacto ambiental y mitigamos el cambio climático. Compartir periódicos, revistas y libros es una manera de aprovechar mejor el papel.

Las bolsas plásticas se fabrican a partir de combustible fósil, y se han convertido en parte inseparable de nuestra realidad diaria. Sin embargo, usar menos bolsas plásticas ayuda a reducir emisiones y es una acción que podemos emprender sin gran esfuerzo.

En el mundo se usan al año 500 000 millones de bolsas plásticas, un millón por minuto. Algunos países están aplicando medidas con el fin de desestimular su empleo. Se estima que en Cuba se utilizan más de cien millones al año. Para minimizar su uso, podemos reutilizar las que ya tenemos o usar otras que se puedan emplear muchas veces.

Conducir los vehículos de manera «ecológica» constituye una importantísima vía para disminuir apreciablemente las emisiones de GEI. Conducir sin frenar y acelerar  de forma brusca ni cambiar constantemente de velocidad, permite ahorrar hasta 15 por ciento de combustible, lo que implica menos emisiones y más economía. Se recomienda que los neumáticos tengan una presión adecuada, porque así el rozamiento con el pavimento es mínimo. Moderar el uso del aire acondicionado de los autos ayuda a disminuir notablemente el consumo de combustible. Por otro lado, el impacto ambiental de un chofer que conduzca en solitario, es mayor que el de aquel que permite que otros que van en su misma dirección le acompañen. Es una muestra doble de solidaridad, pues los pasajeros llegan a su destino y el chofer disminuye su impacto ambiental. En ese sentido los trabajadores del Grupo Estatal de Transportación Alternativa son verdaderos activistas en el enfrentamiento al calentamiento global.

El refrigerador es uno de los electrodomésticos que más energía eléctrica gasta en el hogar. Usarlo eficientemente puede contribuir a la disminición de la factura eléctrica y las emisiones de GEI a escala familiar. Un refrigerador Haier 250 gasta en un día alrededor de un kilowatt-hora y en un mes la quinta parte del consumo eléctrico familiar. Para usarlo eficientemente se recomienda no introducir alimentos cuya temperatura sea superior a la ambiente, colocarlo a unos diez cm de la pared y alejarlo de fuentes térmicas como la cocina.

Se debe abrir la puerta del refrigerador la menor cantidad de veces posible y si se va a preparar la comida y hay que extraer varios productos, se recomienda extraerlos todos de una vez. No se deben colocar objetos húmedos en la rejilla de la parte posterior.

Las computadoras se deben configurar correctamente con el fin de que ahorren energía. Para que entren en suspensión el monitor y el disco duro se recomiendan tiempos de entre cinco y diez minutos, y de entre 15 y 30 minutos para la inactividad total de la computadora. Debe habilitarse también la hibernación, recomendándose un tiempo de dos horas para su activación. Usar las computadoras y sus periféricos eficientemente, alarga su vida útil y evita emisiones.

El respaldo eléctrico o backup debe apagarse y desconectarse, pues de lo contrario sigue consumiendo electricidad. Un backup pequeño apagado, pero conectado, puede consumir en un año unos 35 kWh. Desconectar los bakcup puede significar dejar de emitir unas 30 000 toneladas de gases invernadero.

Otras recomendaciones que pueden ayudar a disminuir emisiones son desconectar el cargador del celular cuando termine la carga del equipo, usar racionalmente el agua, apagar el motor del auto en paradas de más de un minuto y cooperar en el reciclaje de papel, cartón, vidrio, envases plásticos y latas de aluminio. Seleccionar una temperatura de 24ºC para el aire acondicionado y no dejar luces y ventiladores encendidos innecesariamente, son pequeñas acciones que pueden hacer grandes diferencias sin renunciar al disfrute de los servicios energéticos.

Responsabilidad de todos

De acuerdo con la ONE, el 95 por ciento de nuestras emisiones de GEI corresponden al sector energético. No debe olvidarse que en Cuba solo el 3,8 por ciento de la electricidad se genera con fuentes renovables. Cada kilowatt-hora generado provoca la emisión de 0,75 kilogramo de GEI. Para conocer el «componente eléctrico» del impacto ambiental familiar, solo hay que leer la factura eléctrica mensual y extraer el consumo de electricidad expresado en kilowatt-hora.

Al multiplicar ese valor por 0,75 se obtiene la responsabilidad familiar con el cambio climático expresada en kilogramos de GEI, debido al consumo de electricidad. Aunque el aporte de Cuba a las emisiones globales de GEI sea insignificante, nuestra influencia educativa en el ámbito global puede ser apreciable. El ser reconocido como primer país en haber eliminado la iluminación ineficiente es muestra de ello.

La acción directa de cada uno de nosotros puede tener un notable impacto positivo en el entorno y la economía nacional, cuando se suma a la de millones de cubanos.

Además podemos influir indirectamente en evitar emisiones de GEI a la atmósfera cuando con nuestro ejemplo persuadimos a otras personas o grupos de personas, para que imitan las mejores prácticas de consumo de energía.

Lo logramos también cuando influimos en la toma de decisiones para una mejor gestión energética, tanto en el contexto familiar como laboral. Pensar globalmente y actuar localmente es el modelo que se debe seguir.

  • El autor es especialista de CUBAENERGÍA y miembro de CUBASOLAR.
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