Para vivir la hora americana

Tras más de cuatro décadas de intensa labor comprometida con las aspiraciones de independencia y soberanía, la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes sigue horneando verdaderas esperanzas estudiantiles y juveniles

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

«(...) El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual, nuestra única recompensa (...) los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan». Así podía leerse en el denominado Manifiesto Liminar del Movimiento de Córdoba, en la Argentina de 1918, cuando jóvenes de aquellos tiempos decidieron enarbolar la bandera de las exigencias para defender el derecho a la esperanza, a la libertad, a la exteriorización de su pensamiento.

Eran realidades que demostraban el descontento de la juventud y la urgencia de sentirse escuchada. Desde entonces se vislumbraba la necesidad de crear estructuras de integración para impulsar los esfuerzos en beneficio de los sectores estudiantiles de Latinoamérica, y hasta hoy los bríos se han mantenido, sobre todo, a través de la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE), fundada un 11 de agosto, hace 44 años.

En busca de la semilla

Las bases del surgimiento de la OCLAE pueden entremezclarse con diferentes sucesos. Uno de ellos es la creación en la capital cubana de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en 1922, por Julio Antonio Mella, y más recientemente, en abril de 1948, los intentos por concebir, durante el Congreso Estudiantil Universitario en Bogotá, una organización continental de estudiantes con un definido carácter unitario, solidario y antiimperialista. La iniciativa partió del joven Fidel Castro, quien realizara contactos previos al evento con diferentes organizaciones estudiantiles de Panamá, Venezuela, Colombia y Argentina.

Aquellos intentos fueron lacerados por el estallido de El Bogotazo, durante el cual las fuerzas reaccionarias llevaron a cabo en la capital colombiana una de las represiones más sangrientas que se recuerdan en el continente, la que impidió, por supuesto, el desarrollo del evento.

Años después, en 1966, mientras se proclamaba la solidaridad con todos los pueblos oprimidos que luchaban por su libertad contra el imperialismo y se ratificaba la disposición de ir a combatir junto al hermano pueblo vietnamita, La Habana fue el escenario idóneo para que, en el marco del IV Congreso Latinoamericano de Estudiantes, quedara sembrada la semilla de la OCLAE.

Esta organización, receptora de las tradiciones de lucha del movimiento estudiantil de la región y representativa hoy de millones de estudiantes secundaristas y del nivel superior de enseñanza de la región, es la encargada de fortalecer su unidad y solidaridad, coordinar sus luchas contra el imperialismo y defender reformas y proyectos que aboguen por su bienestar.

En los 15 Congresos Latinoamericanos de Estudiantes (CLAE) efectuados hasta la fecha, se han sentado las bases de numerosas acciones en pos de la defensa de los más legítimos derechos y reivindicaciones del estudiantado.

Los esfuerzos de sus 36 federaciones miembros de 23 países han estado encaminados a la reforma y democratización de la educación, sin distinción alguna; la erradicación del analfabetismo; el desarrollo de intercambios académicos en la región y se han manifestado además contra la deformadora penetración foránea en las universidades, las políticas neoliberales y el endeudamiento externo que afecta a la mayoría de los países de Latinoamérica.

Como parte de su lucha por las causas justas, la organización ha manifestado abiertamente su solidaridad con los Cinco Héroes, a quienes les concedió la orden José Rafael Varona, por su ejemplo indiscutible como revolucionarios y patriotas. La orden, creada en 1979, le fue otorgada al Comandante en Jefe Fidel Castro, durante la celebración del sexto CLAE, realizado en la capital cubana ese mismo año.

Si hace casi un siglo aquel Manifiesto Liminar nos decía:

«Estamos pisando sobre una revolución. Estamos viviendo una hora americana», hoy, tras más de cuatro décadas de intensa labor comprometida con las aspiraciones de independencia y soberanía, impulsadas por Bolívar, Sucre, Martí y otros próceres de la lucha del continente, la OCLAE mantiene su buena salud, se yergue firme en medio del panorama convulso que vive el mundo y sigue horneando verdaderas esperanzas estudiantiles y juveniles, como las que se defenderán durante el próximo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en la tierra de Nelson Mandela.

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