Con el amor de los jóvenes

Hay que involucrar más a los jóvenes con las tareas cederistas, fomentar más actividades pensadas para ellos, sostienen quienes vivieron el mágico momento fundacional de la organización

Autor:

Patricia Cáceres

Los más jóvenes no pudimos ser testigos de aquel trascendental 28 de septiembre de 1960, cuando Fidel, frente a una multitud que lo aguardaba impaciente en calles, ventanas y azoteas frente al Palacio Presidencial, anunció: «[…] Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva… Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo».

En cambio, acuden a nuestra memoria retazos de recuerdos infantiles, de aquellos divertidos planes de la calle, las emocionantes fogatas en la guardia pioneril, la comisión de embullo para hacer cadenetas y banderitas que ponían bonita la cuadra; referencias iniciales, en nuestros primeros años de vida, de lo que hoy conocemos como Comités de Defensa de la Revolución.

Los CDR, como comúnmente los nombramos, en sus 50 años de existencia no se han limitado a la vigilancia popular y al enfrentamiento a la contrarrevolución interna, a pesar de haber sido esa su razón de ser.

La libreta de abastecimiento, el cambio de moneda, las audiencias sanitarias de conjunto con el Ministerio de Salud Pública, los censos de población, las campañas de vacunación, las donaciones de sangre, y la recogida constante de materias primas, son solo algunos ejemplos de lo hecho por los Comités a lo largo de su existencia. A ello se suman los tan agradecidos planes de la calle y las actividades culturales, que motivaban y movilizaban sin distinción a todas las generaciones.

Tener 50

A 50 años de su fundación, los Comités continúan aglutinando al pueblo en la defensa de las conquistas de la Revolución, pese a lo complejo que ha sido defenderla en medio de su realidad.

Así lo sienten quienes, llenos de juventud, asistieron a su momento fundacional. «No es menos cierto que hay cambio de tónica en la organización, porque esas actividades que hacíamos al principio, de carácter administrativo, pasaron a otras instituciones que ya están fortalecidas con el transitar de estos 50 años de Revolución. No es que hayamos perdido fuerza, sino que nos encargamos de otras funciones que tal vez tengan menos manifestación externa», reflexiona Cándido Justiz Pileta, primer responsable nacional de Vigilancia y creador de una consigna que ha marcado la historia de la organización: Con la guardia en alto.

«Se pueden hacer más cosas, y creo que en eso está enfrascada la Dirección; en buscar las vías y los métodos para reactivar ese espíritu que siempre ha caracterizado a la organización.

«Sería muy importante, por ejemplo, que las direcciones, no solo provinciales sino municipales, estén constantemente en la base, que participen más en sus actividades, que la gente los conozca, para que las personas se sientan implicadas con los cuadros. En esto se puede trabajar bastante.

María Teresa Marner, quien se desempeñara como vicecoordinadora nacional durante 15 años, piensa  que ante toda la situación internacional, ante toda la campaña internacional, cada día tenemos que estar más convencidos de lo que estamos defendiendo, y sobre todo enseñarles a los más jóvenes la situación que vive el mundo.

Galo Mateo Domínguez, que llegó a ser jefe de sección, de distrito, coordinador de municipio y vicecoordinador de una provincia afirma que «sería bueno impulsar más la emulación cederista, porque el factor determinante para la realización de un trabajo es la emulación, llegar a cada cederista, motivarlo a participar con más entusiasmo en las actividades, potenciar espacios para reconocer sus aciertos. Realmente se puede trabajar más en el reconocimiento a los hombres y mujeres que tienen una historia, lo cual es un motivo importante para desarrollar actividades y así darle mayor connotación y vida a la organización.

«También hay que vincular más a los jóvenes con las tareas de los CDR, fomentar más actividades pensadas para ellos, porque hoy peinamos canas, pero nosotros fuimos jóvenes. Y es la juventud, con nuestro apoyo, la encargada de defender la Revolución, de darle continuidad a la lucha que iniciamos».

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