La ficción se volvió verdad - Cuba

La ficción se volvió verdad

En la ciencia-ficción muchos de los científicos más audaces y atrevidos han encontrado, y buscan, preguntas y problemas, cuestionamientos y sueños a convertir en realidad

Autor:

René Tamayo León

La comunicación holográfica o en tres dimensiones (3D) está casi a punto. Ha dejado de ser parte de las comunicaciones futuristas solo posibles en películas de ciencia-ficción.

¿Recuerdan aquella clásica escena de la primera parte de La guerra de las Galaxias (1977), donde el leal robot R2-D2 revelaba al caballero Jedi y su futuro discípulo el mensaje desesperado de la princesa Leia: «Ayúdame, Obi-Wan Kenobi, eres mi única esperanza»? Bueno, pues el concepto funciona.

Científicos de la Universidad de Arizona, EE.UU., han logrado desarrollar un dispositivo que puede recrear en alto, ancho y profundidad un cuerpo o escena durante el proceso de comunicación, y casi en tiempo real —se actualiza cada dos segundos.

La investigación difundida por la revista Nature podría ser un valioso recurso para aplicarse en la telemedicina, la industria, y, ¡por supuesto!, en la publicidad y el entretenimiento.

«Podemos grabar una imagen en tres dimensiones en un sitio y mostrarla en otro, en tiempo real y en cualquier lugar del mundo», señaló Nasser Peyghambarian, líder del proyecto, quien confesó que siempre que miraba el holograma de la princesa Leia, pensaba si aquello podía convertirse en algo real.

El dispositivo se basa en una pantalla de un nuevo material, un polímero de plástico bautizado como PATPD/CAAN, capaz de grabar o borrar rápidamente un holograma. O sea, casi están pasando a museo los espejuelos especiales que hoy se utilizan para ver ciertas propuestas cinematográficos, cuyo más reciente y espectacular evento fue visionar la película Avatar en 3D.

No obstante, la popularización del resultado demorará. Aún es bastante caro y engorroso. La captación de la imagen a transmitir requiere de 16 cámaras desde distintos ángulos, para luego, a través de dos láseres, codificar las tomas en holograma.

Según Peyghambarian, su perfeccionamiento requerirá aún dos años y su masificación quizá se alcance en una década. No obstante, ya se apuran para mejorar la velocidad de actualización de los hologramas, de forma tal que lleguen a 30 por segundo, la velocidad que requieren las películas en 3D...

Construir una «capa de invisibilidad» es cada día más probable. Un equipo de investigadores británicos, alemanes, griegos y turcos trabajan en ello. Ya lograron el primer éxito: una película flexible de pequeñas estructuras capaz de manipular la luz, de forma tal que hace invisible los objetos que cubre.

Había resultados en esta disciplina, pero estaban limitados a luz de colores que el ojo humano no distingue. Al conocer del hallazgo, a través de la revista New Journal of Physics, muchos rememoraron el manto de Harry Potter, el niño mago creado por la escritora británica J.K. Rowling.

Otros, sin embargo, se remontaron a su origen: el «hombre invisible» y las variadas versiones cinematográficas inspiradas en el libro homónimo de ese clásico de la ciencia-ficción que es H.G. Wells, y que fue publicada en 1897.

Los meta-materiales, base de la capa, son sólidos artificiales con propiedades electromagnéticas únicas, pero no por su composición sino por la estructura diseñada, es decir, son distintas a las de sus constituyentes, según explica un reporte de prensa del sitio digital ibérico ABC.

En otras palabras, funcionan al interrumpir y canalizar el flujo de luz a un nivel fundamental específico, creando en algunos casos un desvío óptico de la imagen.

El dispositivo está integrado por varillas de pocos centenares de nanómetros de ancho organizadas en una estructura como de pila de leñas, describió un comunicado de la Comunidad Europea. Según esta, pudiera aplicarse en productos ópticos nuevos, como lentes, almacenadores de luz, componentes para aplicación en láseres y optoelectrónica, como moduladores y aislantes.

Hoy solo pueden «ocultarse» objetos submilimétricos, pero la investigación demostró la validez del principio. Sus autores están entusiastas. Más allá de la capa de invisibilidad, piensan que un día podría manipularse la luz para hacer desaparecer una acción entera, tanto en el espacio como en el tiempo...

La Estación Espacial Internacional (EEI) cumple este año su primera década. Han trabajado en ella 200 astronautas de 15 países. Pero Robonaut (R2) será, entre los androides, el primero en visitarla. Se trata del primer robot de la historia que viaje al espacio para ayudar en las labores de mantenimiento de la EEI, según un despacho de la agencia española EFE.

Se le bautizó como R2 para rendir homenaje a su colega de La guerra de las Galaxias, la inspirada serie de Georges Lucas. Por ahora solo viajó al espacio el torso del tripulante. Más adelante llegarán sus extremidades inferiores y otras piezas.

Robonaut se hospedará al inicio en el laboratorio Destiny del complejo orbital, donde se comprobará su capacidad operativa. Luego, de manera gradual, asumirá sus tareas. Los ingenieros evaluarán su respuesta a la ingravidez, e impacto físico y psicológico en los astronautas, con los que trabajará a la par.

Robonaut es de fibra de carbono niquelado y aluminio. Pesa 136 kilos. Mide alrededor de un metro desde la cintura a la cabeza y 60 centímetros de hombro a hombro. Posee brazos extensibles, manos con movilidad rotatoria y sus cinco dedos pueden agarrar 2,5 kilos cada uno.

Su cabeza es un casco dorado con un cristal ahumado a la altura de los ojos, donde alberga su equipo de visión de cinco cámaras: dos le proporcionan visión estéreo, otras dos operan como auxiliares y una quinta, infrarroja, está alojada en la boca. Su cerebro de 38 procesadores se ubicó en el torso.

Y en su mochila está el sistema de conversión energética, un depósito crucial de baterías en caso de enviársele a explorar algún planeta. Como último detalle, y muy propio de los jóvenes de hoy, R2 tendrá su propia cuenta en twitter, por ahí sabremos de sus cuitas y aventuras...

Arte de soñar; sueño de innovar

Fantasía, predicción, iluminación... en la ciencia-ficción (literaria, teatral, cinematográfica, pictórica), muchos de los investigadores más audaces y atrevidos del siglo XX encontraron preguntas y problemas, cuestionamientos y sueños que luego convertirían en realidades científicas.

La lista es larga, desde el cohete espacial al viaje a la Luna, desde la antigravedad a la nanotecnología. Los científicos del siglo XXI y sus maestros van por el mismo camino.

Se trata de un género artístico al que le es dable y permitido plantear muchas construcciones inspiradas y aspiraciones casi inverosímiles del hombre. Ninguna creación de ficción ha impactado tanto en el ámbito tecnológico en nuestra civilización. Claro que su valor heurístico es grande; pero el hacer de los científicos, con sus resultados concretos, la superan.

También es poesía

El tema ciencia-ficción ha sido cultivado por algunos de los autores más relevantes de la literatura universal y demás artes. Se sigue haciendo, a veces en tonos clásicos, en otras con búsquedas nuevas. Aquí les ofrecemos una interesante poética desarrollada en Japón, entre las culturas contemporáneas de más amplias propuestas visuales, literarias y pictóricas afines.

Se trata del scifaiku, una poesía inspirada en los poemas haiku, lírica corta que se presenta en «forma directa, con imágenes tangibles y en lenguaje simple».

«Scifaiku es una forma distintiva y poderosa de expresión para la ciencia-ficción. Comprende todo el entendimiento humano, la tecnología y la visión de futuro en conmovedoras pocas líneas», plantea el Scifaiku Manifesto, redactado en 1995, y explicado en el sitio digital www.noticiasdelcosmos.com, en el que nos basamos para esta presentación.

Veamos un ejemplo:

Asteroides colisionan

sin sonido...

Nos movemos entre fragmentos.

Otro:

Desnuda

él ve que ella no es humana.

Es la temática una de las diferencias cardinales entre los haiku —por tradición cantan desde la naturaleza— y los scifaiku, que optan por la jerga científica o tecnológica.

Último ejemplo:

Soy un estatorreactor: nostálgico pienso en ti.

(Estatorreactor es un concepto futurista sobre propulsión a reacción para vehículos espaciales. Fue propuesto en 1960 por el físico estadounidense Robert W. Bussard y Carl Sagan lo popularizó en el libro Cosmos. El que navega en él, está en un viaje interestelar muy largo y quizá nunca regrese).

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