La maestra que pertenece a los niños

Tiene 70 años y 50 de estos de trabajo, especialmente con los niños. Eva Morejón Martínez ha participado en todos los congresos pioneriles, una organización en la que labora desde su fundación

Autor:

Margarita Barrios

Tiene 50 años de trabajo y 70 de edad, y en su mente no está la jubilación. «Mientras pueda voy a seguir con mis niños, porque ellos son mi razón de vivir», dice jubilosa Eva Morejón Martínez, instructora del círculo de interés de Pedagogía del Palacio de Pioneros del municipio capitalino de Regla.

Eva se inició muy joven en el magisterio. Aunque confiesa que su primera vocación fue ser médica, al llamado de la Revolución se hizo maestra voluntaria, se enamoró de la profesión y dedicó a esta su vida.

Con los pioneros empezó desde los Jóvenes Rebeldes, y ejerció el magisterio en las montañas, atendiendo a niños sin amparo filial.  Así, trabajando, se hizo Licenciada en Educación, en la especialidad de Geografía.

Para esta mujer que ha consagrado su existencia a los pequeños, contar con la Organización de Pioneros José Martí es una maravilla, «porque en ella nuestros niños se forman como seres útiles a la sociedad. Soy maestra, y he estado vinculada al trabajo pioneril desde su fundación.

«Tengo la suerte de haber estado en los cuatro congresos pioneriles. Es verdaderamente un orgullo escuchar los planteamientos de los muchachos, sus razonamientos, sus criterios tan profundos.

«Y ahora que se prepara el quinto, pues también estoy participando, y creo que tendrá un carácter muy especial, porque los pioneros están al tanto de todo lo que ocurre en el país, escuchan a Raúl, ven el noticiero y sus planteamientos están acordes con las nuevas realidades.

«Por ejemplo, ellos han pedido más vínculo con los centros laborales de sus territorios, para luego, a la hora de escoger su continuidad de estudios, ser útiles al país, y ya estamos organizando esas visitas.

«Uno escucha cómo plantean sus preocupaciones, y no solo eso, sino la forma en que ellos creen que pueden solucionarse. La Organización de Pioneros es la raíz de lo que recogeremos luego».

—¿Cuánto aporta el Palacio en este sentido?

—Tenemos varios círculos de interés. Por nuestro Palacio pasan tres secundarias y siete primarias del territorio, pero como no hay espacio para todos, asesoramos los círculos que se organizan en las mismas escuelas.

«El trabajo vocacional lo dirigimos a las principales ramas económicas del territorio, por ejemplo el petróleo y la construcción. Y también formamos vocaciones hacia otras profesiones necesarias, como son la salud, la policía, el magisterio y el cuidado del medio ambiente.

—¿Cuáles son sus principales argumentos para trabajar el círculo de interés de Pedagogía?

—Lo primero que les explico es el valor de ser maestro. Porque todas las profesiones son importantes, pero esta es fundamental.

«Se hacen críticas hoy a algunos maestros jóvenes. Y yo creo que el problema no es de edad, ni de inexperiencia, pues nosotros también asumimos la profesión bajo esas condiciones. Creo que lo que falta es hacerles sentir más amor por el magisterio, que sepan que son pilares fundamentales de la sociedad.

«Esta Revolución la construyeron los jóvenes, lo que hay es que seguir entusiasmándolos para que trabajen, para que aprendan, porque un maestro tiene que estar enamorado de su carrera. En esto tiene que contribuir la sociedad. Estoy escribiendo un libro que se llama Archivo de experiencias, que tiene que ver con el trabajo que debe realizar el docente con la familia de sus alumnos.

«La familia confía en el maestro; a él le entrega lo más preciado que tiene, sus hijos. Pero esa confianza hay que ganársela con trabajo, con dedicación, con sacrificio».

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