Olímpicos de la ciencia - Cuba

Olímpicos de la ciencia

Lo que para algunos puede ser lo más difícil y aburrido de este mundo, es para los adolescentes que nos representarán en las Olimpiadas Internacionales de Ciencias Exactas lo más divertido y estimulante de sus vidas

Autor:

Alina Perera Robbio

Como para no desprenderse del camino verdadero, lo virtuoso suele discurrir sin fanfarrias, sin sustos que entorpezcan el acometimiento de lo esencial.

Tal certeza volvió a brillar este martes en el Aula Magna del hoy Instituto Preuniversitario José Martí del municipio de La Habana Vieja, donde tuvo lugar el abanderamiento de la delegación nacional que irá a las Olimpiadas Internacionales de Conocimientos, correspondientes al curso 2010-2011.

Un sentido reconocimiento recibieron los jóvenes cubanos que «gracias a su inteligencia, esfuerzo y dedicación», llegaron al máximo nivel para así ser parte de las delegaciones que a partir del 9 de julio estarán representando al archipiélago, con el dominio de distintas materias, en escenarios internacionales.

En la jornada se pudo conocer que la Olimpiada Internacional de Química será en Ankara, Turquía, del 9 al 18 de julio, y que allí Cuba estará representada por Reinaldo Martín Pardo, estudiante del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Máximo Gómez, de Camagüey.

En la Olimpiada Iberoamericana que se realizará en Costa Rica en la materia de Biología, del 4 al 11 de septiembre, pondrá todo su empeño Mario Sergio Valdés Tresanco, estudiante del IPVCE Federico Engels, de Pinar del Río.

Juan Enrique Martínez Urbay, estudiante del IPVCE Ernesto Che Guevara, de Villa Clara, nos representará con la materia de Química en la Olimpiada Iberoamericana que se celebrará en Teresina, Brasil, del 16 al 24 de septiembre. Y a la Olimpiada Iberoamericana de Física, cuya sede será Guayaquil, Ecuador, entre el 25 de septiembre y el 1ro. de octubre, se presentará Santiago Arias Rojas, estudiante del IPVCE Luis Urquiza Jorge, de Las Tunas. A este joven no le fue posible estar presente en la jornada de reconocimiento.

En la Olimpiada Iberoamericana de Matemática que tendrá lugar en Costa Rica, del 23 de septiembre al 1ro. de octubre, nuestro país estará presente en el esfuerzo de Adrián Batista Planas, estudiante de duodécimo grado, del Instituto Preuniversitario Urbano Rafael María de Mendive, de Santiago de Cuba.

Forma parte de este destacado grupo, además, Adrián Collazo Linares, estudiante del IPVCE Ernesto Che Guevara, quien fuera ganador en las olimpiadas nacionales por tres años consecutivos en la materia de Informática; y quien participó en tres olimpiadas iberoamericanas con buenos resultados. Esta vez no fue posible gestionar el viaje a Tailandia, donde se desarrolló la Olimpiada de Informática.

Sin interés no hay éxito

Apasionado de la Química, Reinaldo Martín Pardo, de 18 años, recuerda que mientras cursaba el décimo grado sintió deseos de prepararse para concursar en esa materia. Su hermano, quien ya tenía experiencia en esas lides, le hacía muchas historias de las cuales él quedó prendado. Entonces pidió ayuda a un profesor que comenzó a guiarle en ese anhelo, y desde ese momento entrena con rigor.

«Esta competencia —nos dijo— es la culminación de tres años en entrenamiento. La Química en el preuniversitario puede parecer de una forma, pero cuando se estudia de verdad descubres que ella tiene mucho contenido, mucho de razonamiento lógico, de elementos que explican cuanto nos rodea».

—¿Con el entrenamiento la vida sigue siendo en colores o se vuelve de blanco y negro?

—El entrenamiento es muy duro pero se puede sobrellevar. Requiere esfuerzo pero eso no significa que dejemos de hacer cosas. Se trata de estudiar en el tiempo libre, y de saber hacerlo. La clave está en tener mucho interés. Sin eso nada adquiere valor. Creo, definitivamente, que con inteligencia y estudio se logra lo deseado.

—¿Cuáles son tus sueños como profesional?

—Cogí la carrera de Química en la Universidad de La Habana. Mi plan es ejercerla e investigar, descubrir algo.

—¿Qué te seduce del universo químico?

—Su lógica, y cómo uno demora en descubrir esa lógica.

«Se puede pensar que estudiar es molesto, pero hacer los ejercicios, aprender cosas nuevas y hallarles el sentido tiene para mí gran importancia. Creo que descubrir algo nuevo puede ser extraordinario».

La biología como una diversión

Cuando nos íbamos del Aula Magna un profesor nos confesó que Mario Sergio Valdés Tresanco, de 18 años, ha tenido como paisaje, durante gran parte de su vida, a la naturaleza despojada de toda estridencia industrial. Eso tal vez explique su amor por la Biología, y una dedicación que le ha llevado a altos niveles de conocimiento.

«A partir del décimo grado —recordó— nació mi interés real por la Biología. Mi hermano fue quien me lo inculcó. Compartimos mucho la afición por las ciencias».

—Desde que te sumergiste en este tipo de estudios, ¿tu vida significó privarte de hacer lo que prefieren los muchachos de tu edad?

—Me gustan las fiestas, todo lo que hace un adolescente hoy, pero a diferencia de algunos veo la Biología como una diversión, y me gusta estudiarla. Cuando tengo ratos libres en mi casa tomo un libro, me acuesto y me pongo a leerlo. Es algo que me recrea.

—¿La Biología te sirve para entender algo de la existencia?

—Es una de las ciencias más complejas que existen, porque integra a otras dentro de ella, y es una de las que más fenómenos tiene sin explicar. Me ha desarrollado la lógica, la manera de ver la vida, la capacidad de observar algo y razonar, de dar respuesta a determinados procesos.

—¿Te sientes seguro ante un evento de tanto nivel?

—Lógicamente estoy nervioso, pero con el apoyo de todos mis profesores me siento seguro. No digo que seré el primero, pero siento que alguna medalla podré traer. Estoy estudiando mucho para eso.

—¿Cómo ves tu futuro?

—Me fue otorgada la carrera de Bioquímica. Fue la que elegí. Mi hermano también estudia esa especialidad. En un inicio pensé en Biología, pero me gusta la Bioquímica a fondo y estoy dispuesto a estudiarla. Le explicaba yo a mi profesor que mi sueño es ser Doctor en esa materia, y ser Doctor antes de los 35 años, además de tener posgrados en Biología y dominar tres idiomas. Me he sacrificado toda mi vida, veo mis resultados, así que por qué no proponerme metas mayores...

La inteligencia se cultiva

Natural y sencillo, como los otros adolescentes entrevistados, Juan Enrique Martínez Urbay comentó que no es primera vez que participa en un evento internacional: «El año pasado representé a Cuba en la Olimpiada Iberoamericana en México y obtuve medalla de bronce».

—¿A quién debes el especial nivel de preparación que posees en la materia de Química?

—A mi madre, quien siempre me ha guiado por ese camino. Ella es Doctora en Ciencias Pedagógicas, y para mí es lo máximo. También estoy muy agradecido de todos mis profesores.

—¿Tu vida no ha sido aburrida?

—De ningún modo.

—¿A tus 18 años, qué haces además de estudiar?

—Lfo mismo que todo joven a esa edad: tener novias, ir a fiestas, salir... Y estudio, lo cual requiere empeño y dedicación, pero eso no significa que tenga que obviar lo primero.

—¿Qué atracción encuentras en el estudio de la Química?

—Saber que voy acumulando conocimientos, que cada día estoy más instruido. Eso me gusta. Obtuve la carrera de Bioquímica.

—¿Te sientes superior a los demás?

—Para nada. Creo que la inteligencia está en todos, solo que hay que saber cultivarla.

—¿Cómo te tratan los conocidos, y los amigos?

—Bien. Algunas veces utilizan chistes conmigo como para darme distinción, pero todo eso es en broma.

Leal a su segunda novia

Todo el tiempo sonriente y con un lenguaje idéntico al de cualquiera de sus contemporáneos, el santiaguero Adrián Batista Planas, de 18 años, nos dijo que su inmersión en el universo de las matemáticas «nació un buen día, y desde entonces...». Luego, afinando la memoria, reconoció que todo tuvo sus inicios a la altura del séptimo grado.

—¿Alguien despertó en ti la motivación? ¿Acaso alguna circunstancia?

—Una muchacha a quien también le gustaba mucho ese mundo, y que vivía por mi casa. Ella fue la que me enseñó a estudiar con rigor.

—¿Tu vida es como la de los de tu generación?

—Más o menos.

—Te ves muy seguro.

—Todo está en querer las cosas. Lo demás viene solo. Si eres bueno tienes que aprovechar esa oportunidad, porque las oportunidades son escasas en la vida.

«Competir con los mejores del mundo no es fácil. Pero el que sabe no duda. Por lo demás, pedí la carrera de Física Nuclear. Iré al Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas. Quiero ser físico».

—¿Qué le encuentras de bueno a la Matemática?

—Es mi segunda novia.

—¿Por qué le eres tan fiel?

—Porque te atrapa, tiene cosas que no tienen las demás ciencias. Sobre todo respuestas que a lo mejor no pueden encontrar las demás.

«La Matemática te da habilidades para sacar cuentas, para resolver problemas, para tomar una buena estrategia, te da mucha lógica, ese poder para analizar en frío los problemas».

—¿Incluso los personales?

—Incluso esos...

—¿Cómo te imaginas tu vida futura?

—No sé, para eso falta mucho.

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