Movimiento Juvenil Martiano, entre el yugo y la estrella

El próximo 28 de enero este Movimiento cumplirá 40 años en el propósito de acercar a los jóvenes a la obra del Héroe Nacional, José Martí

Autor:

Carlos Rodríguez Almaguer

Dame el yugo, oh mi madre, de manera

Que puesto en él de pie, luzca en mi frente

Mejor la estrella que ilumina y mata.

José Martí. Yugo y Estrella,

Versos Libres

Cuando el próximo 28 de enero el Movimiento Juvenil Martiano cumpla sus primeras cuatro décadas, cientos de miles de cubanos de todas las edades recordarán con alegría y ternura su paso por los diferentes espacios que este ha organizado o propiciado para acercarlos al conocimiento y a la práctica revolucionaria y humanista de la vida y obra de José Martí, y con él, de los más altos paradigmas de la nación cubana.

Nacido en 1972 como Seminario Juvenil de Estudios Martianos, acudió como una necesidad histórica de la Revolución al llamado todavía pendiente de Julio Antonio Mella en sus Glosas al pensamiento de José Martí, de rescatar el ideario martiano secuestrado por politiqueros y corruptos y ponerlo entero en las manos del pueblo y especialmente de los jóvenes.

Figuras principales del arte, la cultura y la política cubana han participado y ofrecido su apoyo a este movimiento juvenil, como Armando Hart —quien fuera reconocido desde 2003 como Presidente de Honor—, Nicolás Guillén, Alicia Alonso y Juan Marinello, por solo citar algunos nombres.

El 28 de enero de 1974, en la clausura del Tercer Seminario, Marinello, en sus palabras conclusivas, decía: «Jóvenes del III Seminario de Estudios Martianos; se cumplen hoy 121 años de que no lejos de esta plaza, en una casa humilde de la calle Paula, se abría a un mundo sombrío una vida en que nadie pudo imaginar un destino trascendente. En la tierra liberada por su sueño profético, en la ciudad que le tiene por su hijo mejor, un grupo de cubanos en el alba de su carrera, venidos de toda su isla, se ha inclinado sobre su pensamiento para cumplir mejor los deberes difíciles y hermosos de esta gran hora cubana. Esta meditación no debe agotarse con el término del III Seminario. El héroe que dio a la libertad la categoría de la belleza y alumbró con su genio todas las medidas del hombre debe impulsar y dirigir el mañana de Cuba y de América».1

En abril de 2002, con motivo de las celebraciones por el aniversario 30 del Movimiento, Armando Hart expresaba: «En el año 1982 yo dije que el resultado más hermoso alcanzado por los jóvenes del Movimiento Juvenil Martiano era que organizaban y mantenían durante varios años un movimiento de masas para estudiar, investigar y difundir la personalidad, el pensamiento y la ejecutoria de José Martí. (…) Hoy día, con los Clubes Juveniles, cuya actividad queremos apoyar y fortalecer, puede hacerse un trabajo sociocultural en la comunidad y con los estudiantes, ayudar a promover esa hermosa idea de Cintio Vitier que son los Cuadernos martianos, divulgar esa idea magnífica que surgió en la Biblioteca Nacional, el concurso Leer a Martí, y estimular la participación entre los niños, adolescentes y jóvenes. (…) Si el Movimiento Juvenil Martiano profundiza en estas cuestiones, puede hacer un gran aporte. Por ello, los Clubes Juveniles Martianos deben invitar al debate y promoverlo. No hay razón para reducir a Martí a una abstracción académica, sino que se le debe traer a los problemas palpitantes de la realidad. (…) si la juventud se propone ahondar en la concepción filosófica de Martí y en su pensamiento, entonces estará ayudando al socialismo. Pero hay que partir de Martí».2

Casi 40 años después de su surgimiento, los retos y desafíos del Movimiento Juvenil Martiano continúan siendo similares, pero en un entorno agravado por una coyuntura nacional e internacional mucho más compleja y difícil. Dentro de la complejidad nacional debemos referirnos, en primer lugar, a la preparación y el desarrollo intelectual que poseen los niños, adolescentes y jóvenes con quienes tiene que interactuar, a los que tiene que motivar y movilizar.

También deberán tenerse en cuenta las técnicas y herramientas que puede y debe utilizar para hacer su trabajo mucho más atractivo a tenor con las preferencias autoformadoras y también lúdicas de las nuevas generaciones.

Ante tarea de esta magnitud, no pueden sus actividades limitarse a la celebración de un seminario anual desde el municipio hasta la nación, sino que debe estructurarse en un movimiento perpetuo como la misma formación del ser humano. El Reglamento aprobado en el marco del aniversario 35 ofrece una amplia gama de posibilidades, sin que signifique que estas sean las únicas.

Los tiempos actuales y futuros demandan de un mayor y más efectivo accionar de este movimiento de la UJC para contribuir a la formación patriótica de las nuevas generaciones.

¡Cuánto puede ayudar a la consecución feliz y pronta de estos objetivos el acercamiento desencartonado y oportuno de nuestros «pinos nuevos» a ese manantial inacabable de espiritualidad y patriotismo que es José Martí! Recordemos a nuestro entrañable Cintio Vitier, apóstol del Apóstol, cuando nos decía: «No cometo la ingenuidad de aspirar a que cada ciudadano sea un especialista en la vida y la obra de José Martí, pero sí cometo la ingenuidad (fuerza del espíritu en que siempre he creído) de aspirar a que cada cubano sea un martiano. Y si llega a serlo aunque solo haya alcanzado una escolaridad de noveno grado (…), y aunque se dedique a las tareas más disímiles, ¿llegará a ser algún día un marginal de la patria, un irresponsable, un antisocial? ¿No es Martí suficiente vacuna contra esos venenos ambientales? ¿No es Martí capaz de hacer de cada cubano, por humilde e iletrado que sea, un patriota? ¿No es capaz de inspirarle resguardo ético, amor profundo a su país, resistencia frente a la adversidad, limpieza de vida?».3

En la actual coyuntura histórica cubana y universal, en vísperas del 40 aniversario de su surgimiento, el Movimiento Juvenil Martiano —con el apoyo siempre resuelto de las instituciones martianas de Cuba— se reafirma como un arma de lucha formidable en manos de la Unión de Jóvenes Comunistas, pues cuando se apuesta en todas partes por la desmemoria de la juventud y se les invita a aborrecer el ejercicio de pensar para conducirla a un estado de enajenación que anule su capacidad de resistencia y de movilización, nosotros propiciamos que nuestros niños, adolescentes y jóvenes se acerquen a las fuentes nutricias de nuestra historia patria a beber y a aprender las virtudes que nos han hecho crecer como pueblo y como personas dignas. En ese camino, José Martí será siempre insoslayable referencia.4

1 Marinello, Juan. Discurso de clausura del III Seminario Juvenil Nacional de Estudios Martianos, Anuario de la Biblioteca Nacional José Martí, Número 6 de 1976, p. 328.

2 Hart Dávalos, Armando. Con luz martiana, entrevista concedida a Juventud Rebelde, abril de 2002.

3 Vitier, Cintio. José Martí en la hora actual de Cuba. Juventud Rebelde, 18 de septiembre de 1994.

4 Vitier, Cintio. Vida y obra del Apóstol José Martí. Centro de Estudios Martianos. La Habana, 2006, página 23.

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