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Muñeca, pero no de porcelana

Muñeca, la yegua de raza Árabe que ganó este sábado la cabalgata de 300 kilómetros iniciada el pasado 16 de noviembre, nada tiene de frágil

Autor:

Patricia Cáceres

De mirarla una sola vez se puede advertir que definitivamente no hace honor a su nombre. Muñeca, la yegua de raza Árabe que ganó este sábado la cabalgata de 300 kilómetros iniciada el pasado 16 de noviembre, nada tiene de frágil.

Con su cuello poderoso y patas musculosas, y con la elegancia de su color blanco grisáceo, la vimos entrar al Centro Ecuestre de La Habana, a poco más del mediodía. Sobre la montura, su compañero de viaje —el joven camagüeyano de 25 años Misdiel Lezcano Morales—, lucía orgulloso de que su «hembra» hubiera podido imponerse entre tantos buenos ejemplares del sexo opuesto.

«Por ser yegua no está en desventaja. Todo depende de cómo la trates durante la competencia, que sepas el tramo donde puedes adelantar, galoparla nada más por 15 minutos… La elegí porque es un animal muy resistente. Conmigo camina a diario alrededor de diez kilómetros».

La travesía —confiesa— no fue nada fácil. A pesar de su juventud y del ejercicio habitual, la jornada de cien kilómetros por día fue más que extenuante, «tanto para el animal como para mí.

«En algunos tramos me sentí muy agitado. Incluso he estado tomando pastillas para los dolores musculares. Para la próxima deberíamos hacer con tiempo ejercicios», razona.

Con Misdiel coincide Pablo Pablos Reyes, director de Producción de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, quien cree que en próximas ediciones habrá  que poner mucho más rigor en la preparación física de los jinetes y sobre todo de los animales. No podemos llevarnos por el deseo de participar. Las personas tienen el falso concepto de que montar a caballo todos los días es suficiente. Y no es lo mismo eso que caminar durante cien kilómetros seguidos, dice.

«De hecho, se hizo un estudio de la frecuencia cardiaca y respiratoria del animal cada 25 kilómetros y aquellos que no se recuperaban a los diez minutos de la medición, automáticamente se suspendían. Se sacaron de la competencia nueve caballos porque no cumplieron los parámetros, de ellos dos fallecieron, y luego descubrimos que es que presentaban insuficiencia cardiaca», puntualiza.

De acuerdo con Pablos Reyes, en la cabalgata ganó el animal que mejor comportamiento tuvo, y no el que llegó primero a la meta. «Los tiempos se fueron acumulando cada día. No se midió solamente el hecho de llegar antes o después, sino el animal que lo hiciera con mejores frecuencias cardiacas y respiratorias», concluye.

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