Si gana Cuba, ganamos todos

Aún incipiente, la firma de contratos entre productores agrícolas y el Turismo ha tenido buena acogida. Al cierre del 23 de diciembre se contabilizaban 71 contratos suscritos en todos los territorios del país

Autor:

Hugo García

VARADERO, Matanzas.— El hotel Iberostar Taínos, de aquí, junto a la cooperativa de crédito y servicios fortalecida (CCSF) Camilo Cienfuegos, del municipio matancero de Unión de Reyes, fueron las primeras entidades del país que se acogieron a la reciente autorización de venta directa de las unidades productoras agrícolas al Ministerio del Turismo (MINTUR).

El Iberostar Taínos, que recientemente obtuvo el Premio Internacional de Excelencia 2011, se empeña en la elevación de los estándares de la variedad de los alimentos, lo cual lo impulsó a ser el iniciador en la nueva manera de comercializar productos entre la Agricultura y el Turismo, después de que se estableciera en el país, el 2 de diciembre pasado.

Aunque incipiente, la nueva política para la venta directa de productos agrícolas al sector turístico afianza el cumplimiento de los Lineamientos 183 y 263 aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista, referidos a la transformación del sistema de acopio y comercialización de las producciones agropecuarias y al estudio de mecanismos de abastecimiento al Turismo, como alternativa para consolidar el modelo económico cubano.

Primeros en Cuba

El primer contrato de esta nueva modalidad consistió en la entrega por parte de la cooperativa de créditos y servicio fortalecida (CCSF) Camilo Cienfuegos al Iberostar Taínos de 85,35 kilogramos de frutabomba; 23,35 kilogramos de col blanca; 21,1 kilogramos de tomate, y 25,1 kilogramos de guayaba; mientras la cooperativa de créditos y servicio (CCS) Niceto Pérez entregaba pocos días después a esa misma instalación turística 396 kilogramos de piña.

El precio por kilogramo se comportó —según precisó José Emilio López Cabrera, jefe de Compras en el hotel— de la siguiente manera: la frutabomba a 4,8 pesos (MN) el kilogramo; la col blanca a 4,32; el tomate a 6,6; la guayaba a 4,35, y la piña a 5,4 pesos el kilogramo.

En un informe sobre la implementación de las compras directas de las instalaciones turísticas a las formas productivas, facilitado a este diario por Amado Acosta, delegado del MINTUR en la provincia de Matanzas, se precisa que al cierre del 23 de diciembre se contabilizaban 71 contratos firmados en todos los territorios del país, de estos 20 con Cubanacán, 16 con Gran Caribe, 27 con Islazul y ocho con Palmares.

Por provincias las cifras se comportaban de la siguiente manera: La Habana tenía 22, seguida de Matanzas con 12, Camagüey con ocho, y Villa Clara y Granma siete cada una. Hasta esa fecha ni Ciego de Ávila, ni el municipio especial de la Isla de la Juventud, ni Mayabeque, habían concertado contratos.

Al cierre de 2011, en Varadero los hoteles Iberostar Taínos, Las Morlas, Breezes, Bella Costa, Acuazul, Barceló Solymar y Sandals Royal Hicacos, así como el Campo de Golf, la unidad estatal de base Recreación y Ocio y la unidad estatal de base Península habían participado en esta nueva forma de contratación. Y en la ciudad de Matanzas, el hotel Velasco.

Modalidad beneficiosa

Velio A. Barrera Victoria, especialista en Comercialización y Comunicación de la Delegación del MINTUR en Varadero, explicó que esta es una experiencia nueva que no suple las formas tradicionales de comercialización de los productos agrícolas en el país, sino que es una opción adicional para alcanzar mayor dinamismo, variedad y calidad en el suministro de estos productos al Turismo, y reducir así los gastos de transportación y las mermas.

El especialista añadió que esta nueva modalidad comercial reporta numerosos beneficios al turismo cubano, al agilizar los mecanismos de abastecimiento, diversificar y aumentar la oferta alimentaria en las instalaciones, incrementando la calidad de los productos ofrecidos. Además, permite establecer contratos de mutuo acuerdo entre las partes, que flexibilizan los horarios de entrega de los productos y los precios entre proveedores y compradores.

También —en su criterio— se ahorra combustible en la transportación de la mercancía, se cumple con el propósito del país de disminuir importaciones, y se obtienen mayores ingresos, al brindar a los clientes productos que usualmente no han estado presentes en la oferta de nuestras instalaciones.

Roberto Bernal, vicepresidente del Gobierno en la provincia, comentó que esta es una tarea novedosa, que brindará mucha más eficiencia y calidad a los servicios turísticos.

Por su parte, Amado Acosta  refirió que la experiencia ha sido positiva en los hoteles y unidades productoras con contratos.

Nueva realidad

Roberto Hernández Rodríguez, presidente de la CCSF Camilo Cienfuegos, refirió que en diciembre experimentó una gran ansiedad, ante el derrotero de comercializar directamente con las

unidades hoteleras. En su opinión los campesinos están contentos, se ve entusiasmo, aunque hay que trabajar el tema de los precios de los productos, que no puede ser un obstáculo.

«Los beneficios son mayores sin nadie de intermediario», argumentó, y ejemplificó que «las lechugas las arrancamos a las 7:00 a.m. y en poco más de una hora están en el hotel. Los hoteles no reciben grandes cantidades, pero cuando tengamos contratos con cuatro o cinco de ellos será distinto, porque se aprovechará mejor la transportación».

Esta entidad, en el municipio de Unión de Reyes, cuenta con 84,56 caballerías (cerca de 1 135 hectáreas), 60 por ciento de estas dedicadas a la ganadería y el resto a frutas y cultivos varios. Cuenta con 206 asociados, en su inmensa mayoría usufructuarios de tierras por el Decreto Ley 259.

«Nos hemos reunido en asambleas para analizar la necesidad de comercializar con el Turismo, y trabajamos en crear las condiciones para eso y en la designación de los cooperativistas dueños de fincas como especialistas en determinados productos. De tal manera que el campesino Toribio Tarifa, de la 259 y con una hectárea de tierra, que cultiva hortalizas con buenos resultados, se dedique principalmente al pimiento. También otro campesino, Danilo Resquejo, se encargará de los melones», explicó el presidente de la Camilo Cienfuegos.

Que prime la calidad

José Emilio López Cabrera, jefe de Compras en el Iberostar Taínos, señaló que hoy los campesinos ofertan lo que tienen, pero a partir de ahora se han motivado a diversificar sus cultivos: «Fíjese que el melón de Castilla nunca se lo habían pedido y lo pueden producir, igual que frutas exóticas que no existen en la hotelería cubana.

«Los campesinos se tienen que preparar para esta nueva forma de comercialización, y hasta el momento estamos contentos con la calidad. Con las frutas exóticas tenemos que buscar experiencias con ellos, porque nunca las hemos comprado. Ya tenemos fijados todos los productos que se compran y el precio mínimo y máximo que podemos negociar con ellos en moneda nacional, y vamos a agregar anexos que tendrán el ciento por ciento de los productos, para que ellos estudien los precios y cuando traigan nuevos productos ya no tenemos que volver a negociar.

«Les vamos a pagar por transferencia para que no tengan que venir otro día a buscar el cheque, y así se les deposita el dinero como está establecido, y ellos lo puedan sacar del banco de su lugar de residencia», precisó.

La ingeniera Aylén Cisneros, especialista en higiene, inocuidad alimentaria y calidad del Iberostar Taínos, sostuvo que en la recepción de la mercancía se evalúa y controla la caducidad de los alimentos.

«Comprarles los productos directamente a los campesinos ha sido una mejoría, ya que nos evitamos el intermediario, que a veces obstaculiza el proceso», comentó la ingeniera, quien precisó que el estándar de calidad del Iberostar Taínos exige cierta cantidad de frutas y vegetales frescos tanto en el desayuno, el almuerzo, como la comida, lo que se puede garantizar sin contratiempos, en gran medida, con esta nueva forma de comercialización.

«Hasta ahora la calidad ha sido buena, aunque este es un proceso evolutivo en el que los campesinos deberán aumentar sus conocimientos sobre nuestras demandas y requerimientos de calidad. Hasta el momento les hemos sugerido que traigan los productos limpios y en envases adecuados», argumentó la experta.

Este hotel comercializa por ahora con la Empresa Citrícola Victoria de Girón, de Jagüey Grande; Frutas Selectas y Acopio, de Matanzas; con la Empresa de Cultivos Varios Máximo Gómez, del municipio de Perico; con una empresa de Ciego de Ávila y otra de Mayabeque, y con algunas empresas villaclareñas.

Futuro promisorio

Ismarys Hernández Pérez, subdirectora general del Ibertostar Taínos, comentó a este diario que lo más importante era empezar, y enumeró entre las ventajas el precio de compra, que hace que gane en eficiencia; la variedad y la calidad del producto fresco que satisface a los clientes; y la garantía del contrato con sus debidos derechos y obligaciones.

Ponderó que deben primar la calidad y la estabilidad del producto de acuerdo con la demanda: «Hasta ahora las frutas han llegado sanas, con excelente coloración y sabor, y con mejor aprovechamiento, pues todas maduran parejas».

Hernández Pérez aseguró que se avizora un futuro promisorio en el que puedan comprar, por ejemplo, abonos orgánicos o adornos florales, productos importados que se adquieren caros en el mercado internacional.

La Subdirectora refirió que «la gestión financiera del hotel nos permite tener liquidez y saldar las deudas con los campesinos con seriedad, además de que este es un compromiso inviolable».

En opinión de este reportero el futuro de esa modalidad es prometedor. Los nuevos vínculos para la comercialización entre unidades productoras y el Turismo despertarán de cierto inmovilismo al campo cubano y constituyen otra alternativa para consolidar el modelo económico cubano.

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