Pensar al revés - Cuba

Pensar al revés

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Si la dama norteamericana Jeannette Ryder hubiera abierto sus ojos desde la tumba en la mañana del pasado 8 de abril, se hubiera sentido henchida de complacencia. Tantas personas a su lado, siguiendo la tradición filantrópica que ella impuso desde que fundó en Cuba el Bando de Piedad, con el lema Nosotros hablamos por los que no pueden hablar, le demostrarían que aún la bondad humana existe… para con los animales.

Si su fiel Rinti se hubiera levantado de sus pies, le hubiera lamido las manos en señal de agradecimiento, a todo el que desde allí, con motivo del Día Nacional del Perro, alzaba su voz y su corazón para salvar a los canes y gatos que deambulan por las calles porque un buen día alguien decidió no quererlos más.

Sin embargo, ni Jeannette ni Rinti pudieron hacerlo. Ambas comparten el sueño eterno, juntas, en la tumba que se erigió 11 años después de la muerte de Ryder, que tuvo lugar el 11 de abril de 1931. Identificada por todos los que acuden al Cementerio de Colón como la tumba de la dama del perrito o de la lealtad, el monumento refleja la fidelidad absoluta de un can por su dueña, a quien no abandonó ni después de muerta.

¿Por qué, entonces, los humanos sí los abandonamos a ellos? Enfrentando la cruel respuesta se dieron cita allí, como cada segundo domingo de abril, junto a Jeannette y Rinti, un grupo de personas que desde su rol de miembros de la Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas (Aniplant), protectores y amantes de los animales en general, pretenden que el mundo cambie.

Desdichados perros, desdichada humanidad…, así coreaban durante la peregrinación a la tumba de la noble Ryder. Lo triste es que siga siendo una realidad que abunden los gatos y perros desamparados.

Sin embargo, no podemos dejarnos vencer, aseguró Nora García, presidenta de Aniplant. Por eso ella echa mano a todo con cuanto puede contar y hace que el amor por los animales trascienda las paredes de su sede en Centro Habana.

Hoy abogan por la aprobación en nuestro país de regulaciones que no dejen impune tanta crueldad, y porque se unan más personas a las campañas masivas de esterilización y para que cada vez sean menos los que tengan un perro para echarlo a pelear.

En tiempos difíciles para la bondad y el optimismo, Nora busca sumar, busca corazones que estén dispuestos a compartir sus latidos por el bienestar animal. En ese empeño solo importa el deseo de pensar al revés, desde los otros, desde los que no pueden hablar.

Si Aisha y Sisi, mis perras, pudiesen hacerlo, tal vez me agradecerían no ser de esos que deambulan por las calles, abandonados y hambrientos. Quizá me lamerían los pies y las manos, me hociquearían el rostro y me dirían, al oído, que serían fieles como Rinti.

 

 

 

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