Cuba estremece

Jóvenes de diversas partes del mundo vinieron a La Habana para participar en el desfile de este Primero de Mayo, luego de asistir a la II Conferencia Internacional de la Juventud Trabajadora de la Federación Sindical Mundial, que concluyó este lunes en la capital

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

La realidad cubana estremece. Ante tantas campañas de información tergiversada, en las que se nubla el nombre de Cuba y de sus logros, caminar por sus calles, conocer a su gente y compartir con ella este Primero de Mayo, es suficiente para desterrar las dudas.

Así piensa la joven Ana Pires, representante de la Confederación General de los Trabajadores Portugueses, quien viajó a La Habana, como otros muchos de diversas partes del mundo, para participar en la II Conferencia Internacional de la Juventud Trabajadora de la Federación Sindical Mundial (FSM) y, por supuesto, irse a la Plaza de la Revolución José Martí, de la capital, para sumarse al desfile de hoy.

Ella no pudo ocultar el brillo de sus ojos cuando habló de sus vivencias en esta primera ocasión que visita la Isla (la Conferencia se celebró los días 29 y 30 de abril en la sede de la Central de Trabajadores de Cuba): «Este país es un ejemplo para el mundo entero. Su firmeza y sus ideales de justicia social inspiran a todos los que como yo, abogamos por los derechos de los jóvenes trabajadores; a todos los que estamos convencidos de que el capitalismo no es la vía para solucionar los problemas existentes y sí el socialismo».

Portugal vive momentos difíciles, agrega, y su juventud padece niveles de desempleo elevados, así como la carencia de derechos por los que luchar, que ya habían sido conquistados.

«Una forma de explotación, pero burocrática, se ciñe sobre los jóvenes. La diferencia de contratos, precarios o efectivos, determina salarios más altos o más bajos y la posibilidad de reclamación de sus derechos elementales disminuye. Se alude a razones subjetivas para despedirlos de sus puestos, por lo que la urgencia de desarrollar iniciativas es cada vez mayor».

Afortunadamente, para la nicaragüense Arelis López, trabajadora del sector público, la situación en su país tiende a mejorar. Aunque el desempleo juvenil aún mantiene niveles preocupantes, lo cierto es que con el Gobierno de Daniel Ortega, las nuevas políticas adoptadas rinden frutos paulatinamente.

«Poco a poco se abren oportunidades no solo para los jóvenes, sino también para los niños, las mujeres y los adultos en general. Se trabaja por restituir los derechos vedados y el pueblo de Nicaragua recupera su dignidad», dijo Arelis, emocionada.

Ella, junto a los otros delegados de la nación centroamericana, expresó su admiración hacia el pueblo cubano, que ha mantenido una Revolución victoriosa durante más de medio siglo bajo el cruel bloqueo norteamericano.

«Los jóvenes que aspiramos a un mundo mejor, inspirados en el modelo que propone esta Isla grande, estamos aquí, en este evento, para hacernos sentir, para nutrirnos de su realidad y luego compartir las vivencias. Nos une el pensamiento de que debemos aprovechar esta crisis del capitalismo, no solo económica sino también estructural, para buscar nuevos horizontes para la juventud trabajadora y los pueblos en general», acotó.

Por un mundo más justo…

Cuando el joven dirigente Jorge Enrique Sutil, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, en representación de la juventud latinoamericana y, en especial de la cubana, se dirigió a los 133 delegados de las 35 organizaciones sindicales de los cinco continentes que participaron en el evento, la ovación no se hizo esperar.

Sutil les habló de la prioridad que tiene para Cuba una legislación laboral que garantice la inserción y mantenimiento de los jóvenes en los centros laborales, así como sus derechos a la sindicalización y a la seguridad social, aun cuando estén incorporados a las formas de trabajo no estatal.

Se queda uno maravillado, me dice el delegado argentino Mariano Alfageme, representante del Sindicato de la Luz y la Fuerza de la provincia de La Pampa. Aunque la juventud en su país se incorpore al trabajo, las condiciones de precariedad laboral todavía son una realidad.

«La juventud trabajadora demanda empleos estables y dignos. Los contratos son de cortos períodos de tiempo bajo condiciones informales. El nivel de sindicalización es muy bajo y la realidad parece no cambiar.

«En medio de esta crisis del capitalismo a nivel mundial, el socialismo se nos muestra como un camino necesario. Hace décadas atrás era una palabra prohibida, y aún puede serlo, teniendo en cuenta que las campañas mediáticas contra Cuba no cesan; pero indiscutiblemente es el sistema social que encierra mayor justicia para con los ciudadanos, y hacia él debemos transitar», añadió Mariano.

Coincide con él, «y sin duda alguna», el mexicano Eduardo Pérez, quien también asiste a la cita en representación del sector energético. Aunque no muchos comparten la visión que propone Cuba, las organizaciones mexicanas de la FSM sí lo hacen y despliegan sus iniciativas para derribar las barreras ideológicas.

«México padece un desempleo elevado, no solo por la falta de oportunidades sino por la calidad de los puestos en los lugares que se ofrecen. No se quiere emplear a personas de más de 40 años, pero tampoco quieren jóvenes sin experiencia.

«Afortunadamente existen eventos como este, en el que muchos nos reunimos para compartir visiones y movilizar ideas. Por suerte también, se celebra en un país como Cuba, desde donde se puede contribuir, entre todos, a un mundo mejor para la juventud trabajadora», concluyó Eduardo.

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