Por Paraguay sentimos una gratitud infinita

Gracias a la solidaridad cubana en el campo de la salud, más de 18 000 ciudadanos paraguayos han mejorado o recobrado la visión. El doctor Boris Luis Carballo, jefe de la Brigada Médica en esa nación, ofrece detalles sobre el desempeño de nuestros cooperantes en esa misión

Autor:

Héctor Carballo Hechavarría

HOLGUÍN.— Desde fines del año 2007, una atípica clínica emplazada en la comunidad rural de María Auxiliadora, en el departamento de Itapúa, en la República del Paraguay, ha ido quebrando algunos cánones relacionados con el acceso a la atención oftalmológica especializada.

Ubicada a casi 500 kilómetros de la ciudad de Asunción, la capital y el centro poblacional más grande del país (más de 544 300 habitantes), este pequeño hospital se yergue como símbolo de la solidaridad y la hermandad entre ambos pueblos.

En esta nación hermana, más de 18 000 ciudadanos han recobrado o mejorado la visión, gracias a la puesta en marcha de novedosos proyectos de beneficio regional, como la Operación Milagro.

Durante una estancia en Cuba del doctor Boris Luis Carballo Hechavarría, jefe de la Brigada Médica en ese país, JR se interesó por conocer pormenores del desempeño de nuestros colaboradores.

—¿Desde cuando la colaboración cubana de salud con Paraguay y cómo esta se ha ido desenvolviendo?

—El inicio de la colaboración se remonta a la década de los 90, cuando una brigada perteneciente al Proyecto Integral de Salud (PIS) laboró en esa nación, brindando atención sanitaria en localidades pertenecientes a los sectores más pobres o necesitados.

«Desde entonces en nuestro país se han realizado numerosas cirugías a pacientes provenientes de países de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.

«Los oftalmólogos cubanos, como parte de la brigada del PIS, realizaron en Paraguay un amplio pesquisaje y clasificación de los pacientes, para que posteriormente recibieran tratamiento en Cuba.

«Con el apoyo de diversas instituciones de esa nación, solamente de 2006 a 2007 unos 3 000 ciudadanos paraguayos fueron operados de la visión.

«Posteriormente, como resultado de los acuerdos del ALBA surgió la Misión Milagro Internacional. Cuba es pionera mundial en esta variedad de colaboración médica, mediante la cual se inauguraron clínicas oftalmológicas en varios países, con personal calificado y tecnología de avanzada, para desempeñar fundamentalmente la actividad quirúrgica. La apertura de la clínica de María Auxiliadora constituyó una fase superior en este tipo de colaboración».

—¿Cómo está conformada la Brigada y a cuáles actividades se dedica habitualmente?

—Nuestra vida transcurre de una forma corriente, diría que similar a la que normalmente realizamos en Cuba, o con muy pocas diferencias.

«Somos como una gran familia de 16 cooperantes, procedentes de diferentes provincias del país. Convivimos todos en una misma vivienda, a la cual la población del lugar le llama cariñosamente la Casa de los Cubanos.

«La brigada se compone de tres especialistas en Oftalmología, uno en Medicina Interna y un ingenie-ro electromédico. Además contamos con licenciados en Enfermería, Farmacia, Laboratorio Clínico, Optometría y Óptica.

«La misión dispone allí, además, de un alojamiento para los pacientes, con unas 80 camas. En este lugar, el personal médico cumple diariamente su guardia y los enfermos se alojan, con todos los insumos y gastos cubiertos de forma gratuita.

«Las cirugías de catarata y pterigium son las actividades que mayormente nos ocupan. La consulta postoperatoria se repite sistemáticamente a los siete días, al mes y a los tres meses después de la operación. Actualmente contamos con una sola posición quirúrgica en el lugar, aunque en sus inicios poseía dos».

—¿El trabajo se ha extendido a otras regiones del país?

—Sí, la labor del personal no se ha limitado a esta comunidad. El pasado año se logró ejecutar, con el apoyo de médicos paraguayos que se graduaron en Cuba, un proyecto al cual nombramos Zona Norte.

«Su principal impacto fue el traslado de la clínica hasta el departamento Amambay, distante a unos 750 kilómetros de María Auxiliadora. Allí se operaron a 387 pacientes, de los cuales 252 fueron de catarata. Se beneficiaron también pacientes de los departamentos norteños de Concepción y San Pedro».

—¿Cuáles entregas para la población paraguaya desea destacar?

—Del total de pacientes atendidos durante las dos etapas esbozadas al inicio, y que han marchado en una misma dirección, algo significativo es que más de 10 000 de esas intervenciones han sido estrictamente a pacientes aquejados de catarata, o sea, son personas que recuperaron nuevamente la visión.

«Solamente este año, hasta la última semana de junio, se han realizado un total de 1 469 cirugías, de estas 1 017 de catarata, con implante de lente intraocular».

—¿Como matan los «gorriones» por Cuba?

—Como sucede en otras misiones, disponemos de servicio satelital y ello nos permite ver frecuentemente la televisión cubana y escuchar la radio.

«Es habitual vernos juntos en la sala, frente al televisor, viendo el noticiero nacional, la novela, o qué decir de lo que pasamos durante los play off con las discusiones y los “asientos calientes”, porque en este caso no podían ser esquinas. En ese rincón no nos faltan tampoco dos banderas juntas: la paraguaya y la cubana.

«No es una exageración agregar que contar con Eufemia Mendoza, nuestra cocinera, es uno de nuestros mayores privilegios.

«Por proceder de la provincia de Holguín, a mí particularmente el poblado de María Auxiliadora me resultó muy familiar desde el principio. El color rojo de la tierra me hizo recordar a Moa, con la única diferencia de que el invierno obliga a usar calefacción y cubrirnos con gruesos abrigos, debido a las bajas temperaturas».

—¿Cuáles experiencias especiales desearía compartir?

—Si hay algo que impresiona del pueblo paraguayo es su alto sentido de la solidaridad. Son generalmente personas muy atentas y amables.

«La Brigada ha recibido infinidad de muestras de simpatía y, ya solo por eso, por Paraguay sentimos una gratitud infinita.

«Nos sorprende descubrir, por ejemplo, que además de curar enfermedades de los ojos, los colegas que nos antecedieron hayan logrado incorporar prácticas sanas en las comunidades, como el ejercicio físico o el abandono de hábitos de vida tóxicos.

«Asombra que alguien te pregunte por una receta de cocina cubana, o que otro te proponga cocinar un congrí cubano con un asado paraguayo, a pesar de la distancia geográfica.

Uno de esos momentos lo vivimos recientemente, el Día de los Padres. Aunque no queríamos, aquella era una mañana que pintaba demasiado silenciosa.

«La cierto fue que, inesperadamente, unas cuatro familias del pueblo, con los vecinos Eva y Walter al frente, llegaron a nuestra casa para felicitar a los papás. Sin embargo, aquel día fue también emotivo porque felicitaron a los compañeros, también, por respetar sus costumbres, sus tradiciones y por nuestra alegría y unidad.

«Otro pasaje que no deja de emocionarnos es que cuando nos encontramos con jóvenes médicos egresados de nuestro país, nos reciben como si fuésemos conocidos de toda la vida. Recuerdan y preguntan por sus ex profesores o por alguna amistad que tal vez podamos reencontrar.

«Recientemente la brigada médica recibió un emocionante reconocimiento público en la comunidad de María Auxiliadora, por el aporte social realizado a la localidad».

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