Cuatro estudiantes cubanos se graduaron como perfumistas

Alcanzaron esa condición luego de dos años de estudio en la Escuela de Perfumería de la Empresa Suchel Fragancia

Autor:

Patricia Cáceres

A lo largo de la historia el oficio de perfumista ha estado imbuido en el hálito del artista. Y es que —como el pintor o el músico, que explora con colores o acordes su innata capacidad creadora— el perfumista tiene el don de despertar los sentidos, al combinar los olores de forma armoniosa, proporcionada y estética.

Fe de ello pueden dar los cuatro estudiantes cubanos que acaban de graduarse como perfumistas, luego de dos años de estudio en la Escuela de Perfumería de la Empresa Suchel Fragancia.

«El curso de la perfumería cubana se hace únicamente en Suchel Fragancia», explicó su director general, Jorge Eduardo Túñez Blanco.

Desde el año 66 —dijo— cuando se organizó el primero, se han realizado nueve cursos; pero este último, a diferencia de los anteriores, tuvo mayor categoría docente al considerarse como un diplomado.

«Los graduados han salido con un potencial profesional y creativo muy grande. Los cuatro han discutido sus trabajos de diploma con perfumes que sabemos que van a tener una repercusión muy grande en el mercado nacional, e incluso existe la posibilidad de destinarlos a la exportación», subrayó.

Por la importancia que tiene el desarrollo de perfumistas en nuestro país —acotó Jorge Eduardo— pretendemos en el próximo año comenzar un nuevo curso. «A la convocatoria pueden presentarse profesionales vinculados a la química, como ingenieros de esa especialidad o licenciados en farmacia, porque requieren obligatoriamente esos conocimientos para hacer su trabajo.

«Pero lo más importante que deben tener es memoria olfativa. A las pruebas de aptitud del pasado curso, por ejemplo, se presentaron cerca de cien aspirantes. Pero al evaluar esa cualidad, que ha de tener un perfumista de forma innata, la cifra se redujo a cinco, de los cuales se graduaron cuatro», enfatizó.

Leonel Amador Pérez, viceministro del Ministerio de la Industria Ligera y perfumista desde hace más de 50 años, explicó que estos cursos comenzaron por la necesidad de crear nuevos perfumes, con formulaciones propias, luego del triunfo de la Revolución y de la implantación del bloqueo económico por parte del Gobierno de Estados Unidos.

«Se dice que hoy existen más cosmonautas que perfumistas. Eso nos da una idea de la sagacidad que tiene que tener en el olfato este profesional, para poder discernir entre los olores y combinarlos adecuadamente.

«La fórmula de un perfume es bien compleja. Puede tener entre 50 y 150 elementos diferentes. Un perfumista puede desarrollar su memoria olfativa a través de la repetición y puede llegar a memorizar de 3 000 a 4 000 olores distintos, que debe saber combinar en justa medida.

Según Amador Pérez, estas sustancias se agrupan en tres partes, que es lo que se conoce como pirámide olfativa: productos volátiles, los de volatilidad media y los fijos.

«Cuando se destapa el frasco o cuando se pone frente a la nariz un jabón, usted está percibiendo las moléculas más volátiles, que tienen un determinado aroma. Pero en la segunda etapa, en la volatilidad media, debe lograrse ese mismo olor con otro tipo de moléculas».

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