Un voto joven para Cuba

Sobre la participación de los jóvenes en el proceso electoral cubano: sus derechos y garantías, dialogó JR con la Vicepresidenta de la Comisión Electoral Nacional

Autor:

Mayte María Jiménez

Este 21 de octubre más de 200 000 jóvenes cubanos serán protagonistas, por vez primera, de una experiencia electoral. Tras haber vivido el proceso de nominación de candidatos a delegados de las asambleas municipales del Poder Popular, ese domingo los muchachos y muchachas que arribaron a sus 16 años de edad ejercerán su derecho al voto.

Sobre la participación de las nuevas generaciones en el sistema electoral cubano, sus derechos, y todo lo que tiene que ver con la población más joven en el actual proceso de elecciones generales en la Isla, JR conversó con Rosa Charroó Ruiz, vicepresidenta de la Comisión Electoral Nacional (CEN).

«Los jóvenes constituyen un grupo imprescindible…». Esta fue la frase que abrió nuestro diálogo. Al preguntar por qué, la funcionaria argumentó que en nuestro país los hombres y mujeres con edades entre los 16 y 35 años son una parte activa y esencial en el proceso, pues son la garantía del futuro de nuestro sistema electoral.

«En Cuba los jóvenes siempre han tenido un lugar privilegiado en la construcción de nuestro proyecto social. La Ley Electoral nacional establece que la edad para participar en este proceso —ser elector y elegido en los órganos locales del Poder Popular— es de 16 años».

A partir de este momento pueden ejercer su derecho a postular y luego a ejercer su voto, así como a ser elegidos; mientras que para ser diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular la edad es de 18 años, precisó.

—¿Qué derechos tienen los jóvenes cubanos en el sistema electoral nacional?

—Primero debemos ser conscientes de que en Cuba el voto es un derecho y no una obligación. Es un deber cívico, que se establece en la Constitución: un compromiso con el país, con la Revolución.

«Los derechos de las nuevas generaciones se expresan en la nominación que ha habido de 6 203 jóvenes, que en algunas circunscripciones fueron los únicos propuestos, con méritos y actitudes muy positivas. En un recorrido realizado por todo el país pudimos apreciar cómo desde las edades más tempranas se van insertando en el proceso electoral».

—¿Cómo se concibe la participación del joven en el proceso electoral?

—Cuando hablamos de participación de los jóvenes no nos referimos solo al hecho de que ellos estén presentes en una asamblea de nominación de candidatos. Lo vemos como motivación, convicción, compromiso, comprensión de la responsabilidad ciudadana que tienen a partir de ese momento.

«Ello se traduce desde la presencia en las actividades electorales hasta la posibilidad de participar en la organización, conducción y desarrollo del proceso desde la posición de autoridad electoral».

Significa el derecho de proponer, de ser nominado con solo 16 años y de votar, argumentó.

«Que un joven sea elegido delegado es una muestra de la confianza del pueblo, y la continuidad de la obra de la Revolución a través de las nuevas generaciones».

—En comparación con procesos anteriores, ¿cómo valora la presencia de la juventud en el actual?

—Sentimos que con los jóvenes ha sucedido de manera similar a lo ocurrido con las conquistas de las mujeres. Ellos se suman cada vez más, en la medida en que van ganando su espacio en la sociedad y ejerciendo sus derechos y garantías como cubanos y cubanas.

«Los jóvenes tienen protagonismo en nuestro país: son parte activa de importantes proyectos y programas. No en vano cada día las personas tienen mayor confianza en su trabajo, en la constancia con que asumen disímiles retos».

Ser joven es participar

Con más de un 19 por ciento de representatividad entre los nominados como candidatos a delegados a las asambleas municipales del Poder Popular de todo el país, los jóvenes se están insertando e implicando en esta elevada responsabilidad, aunque la mayoría de las personas propuestas están entre los 41 y los 50 años, aseguró Rosa Charroó.

—¿Cuál es la percepción sobre la cultura o el conocimiento que tienen los jóvenes de este proceso?

—Creo que hemos ido ganando en la preparación de las nuevas generaciones. Tenemos un número de jóvenes que, a través de distintos medios, se interesan en conocer los temas del proceso electoral, y las peculiaridades de nuestro sistema democrático.

En este sentido, precisó, las facultades de Derecho del país han ayudado mucho. Tanto los estudiantes como los profesores jóvenes han contribuido a la comprensión y conocimiento de las características de nuestro proceso electoral.

«Hemos logrado que en las universidades, institutos preuniversitarios y politécnicos se hable del proceso electoral. Lo que falta es ser más sistemáticos al abordar estos temas en la enseñanza, tratarlos en el día a día.

«En Cuba toda la población participa en este proceso. Desde los más pequeños, pues son justamente los pioneros quienes custodian las urnas, y es el pueblo mismo el que organiza y dirige las acciones».

—¿Qué elementos identifican al sistema electoral cubano, visto desde los derechos de los jóvenes y las garantías para que estos se cumplan?

—Cuba es uno de los países que permite y garantiza desde muy temprana edad el derecho a la participación en un proceso electoral. Además, nuestro sistema tiene como peculiaridad la constitución de sus autoridades electorales con gente de pueblo.

«Los jóvenes, además de nominar y elegir pueden, en cualquier momento, exigir a aquellos delegados que no cumplen con el trabajo con el que se han responsabilizado, e incluso pueden pedir una revocación de su cargo, al igual que cualquier ciudadano con capacidad legal para ello.

«Como parte de los electores, los jóvenes pueden exigir a sus delegados que rindan cuentas de su gestión sistemáticamente, y tienen el derecho de hacerles saber sus problemas, demandas, preocupaciones, insatisfacciones.

«Otro de los rasgos que caracteriza la esencia democrática de nuestro sistema electoral es que los candidatos son nominados en asambleas de electores, no son postulados por partidos, y se participa en la toma de decisiones de Gobierno a todos los niveles, a través de órganos colegiados, y no de manera individual».

Juventud y experiencia: Un mismo compromiso

La experiencia de asumir la responsabilidad de participar en un proceso electoral desde edades tempranas va preparando a las diferentes generaciones para dirigir el destino de su nación, apuntó Charroó Ruiz.

Ello se evidencia en que más del 35 por ciento de las autoridades electorales son jóvenes, lo que garantiza la continuidad histórica en el sistema que queremos perfeccionar, pues los jóvenes le imprimen a todo su frescura, creatividad e iniciativa propias de la edad, añadió.

También las organizaciones estudiantiles han desempeñado un papel importante, acotó. Tanto la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media como la Federación Estudiantil Universitaria han estado implicadas en el esfuerzo por mejorar la comprensión de cómo funciona el sistema electoral y los derechos que ellos tienen como cubanos.

—¿Cuál sería la composición ideal entre juventud y experiencia en el sistema electoral cubano?

—Es imprescindible lograr una armonía e integración entre la juventud y la experiencia, pues somos una Revolución que ha trabajado para sus generaciones futuras, un proyecto social que ha considerado que la arcilla fundamental de su obra es la juventud.

«Amén de las dificultades y los problemas que podamos tener, creo y confío en que los jóvenes están comprometidos con nuestro sistema social.

«La historia de Cuba, desde sus guerras independentistas y hasta ahora, ha sido protagonizada por los jóvenes, quienes han dado todo por el destino y la felicidad de su país.

«El éxito está en la experiencia y la madurez de nuestros delegados y autoridades, en su iniciativa, en la renovación y el carácter dinámico e impetuoso de las nuevas generaciones. Esto asegurará una toma de decisiones más atinada, que involucre y comprometa a todos los sectores de la sociedad», concluyó.

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