El dictador de Valle Azul

Burlando a los censores de aquel régimen, una valiente parodia en la cadena nacional de radio, propiedad de Fulgencio Batista, el criminal sátrapa que ensangrentó a Cuba, denunció sus villanías

Autor:

Luis Hernández Serrano

A fines de 1957, el Circuito Nacional Cubano (CNC) transmitió un singular simulacro novelesco contra el tirano Fulgencio Batista, que ni cuenta se dio del asunto.

Salió al aire un espacio de aventuras, escrito por Francisco Pazos, producido y dirigido por José Arbesú, protagonizado por Rolando Leyva, en el papel de Taguary, que los radioyentes pronunciaban como Taguarí, y bajo el título de El dictador de Valle Azul.

Valle Azul era un simple pobladito entre las montañas, en el que campeaba por su respeto un gran canalla, que explotaba a los campesinos y a los obreros, que los maltrataba, les robaba, los golpeaba, los torturaba y hasta los asesinaba.

Mientras eso ocurría, Taguary, con un montón de hombres fugados de la localidad, empezaron a luchar contra aquel dictador.

Aquella serie no le simpatizó a los censores que desde la fortaleza militar de Columbia, en la capital cubana, monitoreaban la radio y la televisión.

En esos momentos el Comandante en Jefe Fidel Castro dirigía la lucha en la Sierra Maestra y en el llano.

El caso del dictador Batista era similar al del «canalla» que explotaba al Valle Azul de la aventura radial. Por eso, uno de los esbirros llamó a las oficinas de la CNC para quejarse de aquel programa, que gozaba de tanta audiencia en el país.

Salió al teléfono el productor y director de la serie: José Arbesú, quien, en broma, le advirtió después al escritor Francisco Pazos: «Busca un buen escondite, porque la tiranía está escuchando lo que escribes y ya tu cabeza me huele a pólvora».

Las llamadas de alerta desde Columbia se repitieron, pues la historia de Valle Azul les estaba pareciendo una «parodia contra Batista».

«Mucho cuidado, ¡con el General no se juega!», casi gritó por el hilo telefónico el esbirro de turno.

El director de la emisora explicó: «Todo es pura ficción nuestra, una simple trama radial». Y ante tanta insistencia militar, el productor de la aventura se atrevió a decirles: «¡Somos incapaces de hacer una campaña contra el “héroe del 10 de Marzo”, nuestro distinguido Mayor General!».

De ese modo audaz se echó en el bolsillo a los censores de Columbia, pero El dictador de Valle Azul siguió en el aire, tal como estaba concebida, sin quitarle ni una coma, y Taguary continuó aquella lucha liberadora, hasta que bajó triunfalmente de las lomas, con sus heroicos barbudos y el dictador, derrocado, puso pies en polvorosa.

Lo más curioso y sorprendente fue el hecho de que aquella serie era transmitida al país por la cadena nacional de radio, ¡propiedad exclusiva del tirano Fulgencio Batista y Zaldívar!

Y otro dato interesante: varios de los participantes en aquella parodia radial eran integrantes del Movimiento 26 de Julio, entre ellos su locutor y narrador, Antonio Pera.

Fuente: La Radio en Cuba, de Oscar Luis López, Editorial Letras Cubanas, 1998, páginas 439-441.

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