La familia del «Tranquilino»

El instituto politécnico agropecuario más antiguo de Cuba celebró su onomástico este 26 de enero, como una institución insigne de ese tipo de enseñanza en el país

Autor:

Mayra García Cardentey

PINAR DEL RÍO.— El hormigueo de estudiantes al entrar al recinto da fe a su perspectiva naturista. Como obreros laboriosos, unidos, en colectivo, desandan de aquí para allá todos los rincones y espacios de la instalación abrazada por el mismo verdor de las tierras vueltabajeras.

El instituto politécnico agropecuario (IPA) Tranquilino Sandalio de Noda, en el kilómetro ocho de la carretera al poblado pesquero La Coloma, evoca en sí mismo un mejunje natural de vida: es un avispero de entusiasmo juvenil, un hormiguero de estudiantes empeñados, una manada de laboriosos trabajadores… una gran familia.

Cuando este 26 de enero la institución docente, la más antigua de su tipo existente en el país, cumplió cien años, no solo vindicó una indiscutible contribución a los recursos humanos aportados a la agricultura de la provincia, sino a los valores históricos que en su devenir encierra.

Un siglo de historia

Uno de los amplios bienes patrimoniales de la instalación donde radica el IPA Tranquilino Sandalio de Noda, se aloja en su casa-escuela. Todavía el emplazamiento conserva buena parte de los fragmentos del piso y las paredes originales de cuando hace 148 años era la finca La Casualidad, el mismo espacio donde Antonio Maceo pernoctara por estas fechas de 1896, luego del combate de Las Taironas.

Armando Pérez Tamargo, autor del libro Tranquilino Sandalio de Noda. Cien años formando agrónomos enfatiza que el local se creó junto con otros cinco en todo el país, según la división político-administrativa existente en la época.

Diseñado inicialmente solo como un centro educativo para varones, no fue hasta 1972, con la asunción de la primera directora de la institución, Tomasa Cruz Vigoa, que se le permitió la matrícula a mujeres (hasta 2012 solamente dos féminas han estado al frente de la escuela). En 1976 se graduaron las dos primeras jóvenes del Instituto.

La enseñanza técnico profesional, emplazada en la entidad, ha transitado durante estos cien años por diferentes etapas. Como relata Pérez Tamargo, también profesor y una suerte de historiador del recinto, existió una primera fase desde la creación hasta 1929, cuando la escuela se dedicó a la formación de maestros en cultivo.

A partir de la década del 30 hasta el triunfo revolucionario de 1959, la nominación cambió a maestros agrícolas, como mismo se bifurcaron los nombramientos del lugar.

Ya en la etapa revolucionaria modificarían sus objetivos docentes, aunque nunca se desligó del aprendizaje vinculado a las labores agrarias; así formó recursos humanos relacionados con el tabaco y la agronomía, entre otros, hasta llegar a la cifra de 5 603 egresados en el período comprendido entre 1959 y 2012.

Amor por la tierra

El Tranquilino Sandalio de Noda, constituye, al decir de historiadores, trabajadores y personal de la Educación y la Agricultura, un paradigma de la enseñanza técnico profesional del ramo. Es el único, de los seis iniciales, que nunca perdió su objeto social, cambió de ubicación o cesó su funcionamiento, por lo que se convierte en la instalación de su tipo más añeja de la Isla.

Según informó la directora, Mariana Chala Almirall, en las opciones actuales de estudio figuran técnico de nivel medio en Zootecnia veterinaria o Agronomía y obreros calificados en el sector agropecuario. Para las primeras modalidades de estudio, el tiempo docente oscila sobre los tres años y medio, mientras que para la última se necesitan dos cursos lectivos. Hoy la matrícula cuenta con 414 educandos.

El IPA posee 45,3 hectáreas dedicadas a las más de 30 áreas básicas para el aprendizaje: organopónico, huerto intensivo, módulo pecuario, microvivero de plantas ornamentales, finca con más de 148 especies frutales, talleres de mecanización, tabaquería, escogida y laboratorios de suelos, entre otros.

Estos espacios orgánicamente creados convierten a la escuela en un centro de referencia, pues gracias a estas facilidades y una última inversión en torno a la creación de una casa de cultivo realizada para el onomástico, el centro no cuenta con ninguna aula anexa y por consiguiente sus estudiantes pueden efectuar la vinculación teoría-práctica en los mismos predios de la instalación.

Asimismo, por el centenario, el complejo acomete una reparación constructiva que lo convertirá en modelo para sus homólogos de la nación.

Chala Almirall destacó los convenios de trabajo existentes con varias dependencias del Ministerio de la Agricultura en la provincia, que le garantizan actualización en el sistema de conocimientos y transferencia tecnológica.

Un claustro de 92 profesores y 71 trabajadores vinculados a la docencia permiten el desarrollo armónico del lugar. Para Armando Pérez Tamargo ese ha sido uno de los elementos distintivos del Instituto.

«Ha sabido autoabastecerse de sus propios recursos humanos, a partir de los mejores expedientes de cada curso. Así no solo se garantiza la cobertura laboral, sino que queda todo en familia», afirmó.

Como parte de los logros en esta centuria, el mayor tecnológico de la provincia ostenta la condición Doble Excelencia de la Agricultura Urbana y la Triple Corona que otorga la Agricultura urbana y suburbana; el Sello XI Congreso de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM); y la Placa conmemorativa 40 aniversario de la Universidad de Pinar del Río, además de resultar vanguardia y destacado a nivel provincial y de país.

La segunda casa

Para muchos resulta llamativo encontrar un extenso número de trabajadores en el IPA con más de 20 años de labor. «Es que somos una gran familia», explican algunos.

Armando Pérez Tamargo adjudicó el hecho al sentido de pertenencia de los obreros que allí laboran. «La permanencia está dada por la unidad, la familiaridad, el apego, el respeto al trabajo de cada cual, el incentivo espiritual; se pudiera tomar de ejemplo para las estructuras productivas».

Pedro Celestino Cabeza Hernández, con casi 30 años de labor como profesor de Producción y conservación de alimento animal, no contradice la afirmación. «Siempre me sentí cómodo aquí; me encantan la escuela y el ambiente. Cada día que vengo es como si fuera de una casa a otra. Ha sido una gran lección para mí: aprendí, aprendo y aprenderé todos los días. Estaré aquí hasta que pueda o “me jubilen a la fuerza”».

La juventud no escatima tampoco en palabras de elogio para el centenario emplazamiento. Según Alexis Manuel Lam González, estudiante de tercer año de Zootecnia veterinaria, resulta un gran honor cursar esta especialidad en la instalación. «Aquí hay historia acumulada, un arraigado apego a la tierra, pero además unas ganas tremendas de que la juventud adquiera esos mismos valores», dijo.

El también vicepresidente de la FEEM del lugar, además de reconocer la valía de su profesión recalcó que el IPA ha fortalecido ese sentimiento gracias a las enseñanzas de sus profesores, el clima armonioso y el sentido de hermandad entre el alumnado. «Las decisiones que se toman pasan por un consenso del estudiantado; se respetan nuestros derechos», aseguró.

Como una segunda casa la define por su parte Yusmary Quintero Barrio, estudiante de primer año de la misma especialidad. «Existen todas las condiciones para el aprendizaje, debido a ello tenemos un correcto nexo alumno-naturaleza, y completamos la interacción teoría-práctica. Pero también hallamos en este lugar una prolongación del hogar; pasamos la mayor parte del tiempo aquí, tomamos decisiones, compartimos alegrías, extendemos nuestras manos en apoyo a los demás...».

Paradigma en la enseñanza politécnica

Como un paradigma para el resto de las instituciones de la educación técnica en Cuba calificó Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación, al instituto politécnico agropecuario Tranquilino Sandalio de Noda, en el acto conmemorativo por el centenario de su fundación

El IPA ha graduado en este siglo de trabajo a más de 5 600 maestros, técnicos de nivel medio y obreros calificados, todos en diferentes especialidades agrícolas.

La titular del ramo señaló en la cita que este centro educativo es ejemplo de cuánto se puede lograr en el perfeccionamiento de la enseñanza técnica profesional, con la iniciativa de los planteles de estudio y la sinergia de los organismos territoriales.

Recalcó la validez de extender la experiencia a los más de 200 tecnológicos del país, en medio del proceso actual que desarrolla el Mined en la recuperación de este tipo de formación profesional y en aras de lograr egresados con mayores habilidades y conocimientos.

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