La epopeya libertaria del III Frente

Este 6 de marzo se cumplen 55 años del surgimiento del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy

Autores:

Eduardo Pinto Sánchez
Eduardo Pinto Sánchez

SANTIAGO DE CUBA.— Tercer Frente es la muestra fehaciente de la obra de justicia social de la Revolución en las montañas cubanas. Su historia nació en medio de la lucha por nuestra definitiva independencia.

Desde un lugar con nombre muy singular, Pata de la Mesa, en territorio de la Comandancia del Che, salieron Juan Almeida Bosque y Raúl Castro el primero de marzo de 1958 para crear los frentes de guerra II y III en las montañas orientales, por orientación de Fidel.

Raúl y Almeida encabezaban dos nuevas columnas y Fidel les otorgó a cada uno, hasta entonces capitanes, el grado de Comandante del Ejército Rebelde, hasta ese momento concedido solo al Che, jefe de la Columna 4.

Al frente de la columna 6 Frank País, Raúl recibió la encomienda de abrir el II Frente Oriental Frank País, en la Sierra Cristal, objetivo que cumplió el 11 de marzo; mientras que Almeida, quien comandaba la columna 3 Santiago de Cuba, tuvo a su cargo la apertura del III Frente en la misma Sierra Maestra, el 6 de marzo.

Estos sucesos fueron el resultado de la visión estratégica del Comandante en Jefe, quien con la creación del III Frente tenía como objetivos primordiales cercar la cabecera provincial de Santiago de Cuba y otras ciudades cercanas; impedir la salida de armas y refuerzos de la tiranía hacia las localidades tomadas por el Ejército Rebelde; lograr que el pueblo conociera la presencia de las tropas guerrilleras en las proximidades de Santiago y estrechar relaciones con los combatientes de la clandestinidad, entre otros.

Cincuenta y siete combatientes —55 hombres y dos mujeres— fundaron el III Frente, que se ampliaría luego con la incorporación de campesinos y obreros agrícolas de la zona y combatientes clandestinos, hasta formar una tropa guerrillera capaz de realizar acciones victoriosas contra las fuerzas batistianas y cumplir las misiones asignadas por el máximo jefe de la Revolución.

En mayo del mismo 1958, el Comandante en Jefe solicitó a Almeida su traslado hacia el I Frente, como refuerzo para enfrentar la Ofensiva de Verano, mediante la cual la tiranía concentró unos 10 000 efectivos para eliminar el principal núcleo rebelde.

Almeida acudió al llamado y cumplió de forma efectiva la misión, y regresó al III Frente en agosto, ya derrotada la ofensiva enemiga.

Para esa fecha el Frente se había fortalecido con nuevas columnas, como fueron las del Comandante Guillermo García Frías, hasta entonces segundo jefe de la fuerza guerrillera creada el 6 de marzo. También las Columnas 9 Antonio Guiteras, que operaría entre Carretera Central y Siboney, y la número 10 René Ramos Latour, cuya zona de operaciones se ubicaba entre Carretera Central y La Socapa.

Así se tejió la estirpe del III Frente Oriental, donde hoy reposan los restos de sus fundadores, hombres y mujeres que labraron el camino glorioso de la independencia de Cuba.

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