Paso en firme en el camino del diálogo intergeneracional

En saludo al próximo 4 de Abril, y en homenaje al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, representantes de diversas generaciones dialogaron este sábado en el Pabellón Cuba sobre el mundo en que estamos viviendo, y los peligros que atraviesa la especie humana

Autor:

Alina Perera Robbio

«¿Qué haría cada uno de ustedes si supiera que un familiar está en peligro?». La pregunta hecha por Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado, propuso de manera sencilla y sensible reflexionar sobre el mundo en que estamos viviendo, y sobre los peligros que atraviesa la especie humana.

Los interlocutores del luchador de la Generación del Centenario eran estudiantes universitarios de Cuba y de otras latitudes, instructores de arte, profesores y pensadores de distintos ámbitos de la sociedad nuestra, quienes este sábado se dieron cita en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba en la capital para asistir a un diálogo intergeneracional que por vez primera convoca el Movimiento Juvenil Martiano, a partir de la idea de Hart de sostener encuentros como este.

En saludo al próximo 4 de Abril, y en homenaje al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, la jornada propició ideas alusivas a la impronta revolucionaria que vive Nuestra América, a la responsabilidad histórica que tienen los jóvenes y a las lecciones que deja un suceso tan doloroso como la desaparición física de Chávez.

El mejor homenaje que podemos hacer a un hombre y líder como Chávez, expresaba Fernando Martínez, joven profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, es la defensa de una nueva ética socialista como clave de todos los procesos que tenemos el deber de desarrollar. La idea del bien, el afán en pos de salvar a la humanidad, deben operar como brújulas en el accionar de los revolucionarios, comentaba.

Que ya un líder de la magnitud de Chávez no esté físicamente entre nosotros, obliga a pensar —comentaba un estudiante de Derecho— en el papel decisorio que desempeñan las masas populares, en las estructuras a través de la cuales ellas actúan, así como en las ideas que nos dejan los grandes hombres. Las izquierdas —expresaba el joven— están llamadas a «reinventarse», a renovar creativamente su lucha a partir de la certeza de que el sentido verdadero de una Revolución habita en las masas, sin soslayar, desde luego, el rol de seres excepcionales en el curso de la historia.

Hart tomó la palabra para recordar la importancia de lograr un equilibro entre el conocimiento teórico y la capacidad práctica para el combate de los revolucionarios. Hombres geniales como Martí, Fidel, Chávez, son la encarnación de ese equilibrio.

Varias voces confluyeron en la idea de que la ignorancia, la «desculturalización», la incapacidad de entendimiento ante las actuales circunstancias, forman parte de los propósitos del imperialismo en sus planes de dominación y desarticulación de sociedades animadas por filosofías solidarias.

La juventud cubana, la necesidad de que sus protagonistas sean más activos en la acción revolucionaria, y estén cada día mejor preparados para asumir la defensa de determinados valores esenciales incluso en circunstancia adversas, fueron otras aristas sumadas al diálogo intergeneracional.

Desde la experiencia y la entrega de muchos años, una profesora universitaria abogó por rescatar la memoria histórica, algo sin lo cual no puede afianzarse la identidad de una nación. Y en consonancia con esa idea, afloró la inquietud por la manera en que divulgamos y expandimos los mensajes que deseamos defender. Hay que preguntarse —decía un participante— si buscamos los espacios oportunos, si somos efectivos en cuanto queremos transmitir.

Hacia el final del encuentro la directora del Centro de Estudios Martianos, Ana Sánchez Collazo, volvió sobre diversos conceptos referidos a los retos de la humanidad y al papel que deben tener los jóvenes en la Cuba y la América del presente. De las nuevas generaciones resaltó la necesidad de que, como ya expresaron hombres de la talla de Martí o de Julio Antonio Mella, se piense creativamente, con cabeza propia, en defensa de un mundo más humano.

Ana Sánchez invitó a los presentes —y eso se hace extensivo a quienes lean estas líneas— a participar el próximo 16 de abril en el Centro de Estudios Martianos, a las tres de la tarde, en un diálogo intergeneracional cuyo eje temático será una pregunta de gran trascendencia: ¿Por qué fue necesario el asalto al cuartel Moncada?

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