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Unas de las primeras preguntas que debemos formularnos son ¿en qué sociedad estamos viviendo? ¿Cuáles son las características de la sociedad cubana en el siglo XXI?, sostuvo la prestigiosa intelectual Graziella Pogolotti en la apertura del IV Encuentro de crítica e investigación joven

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

En el mundo actual sería absurdo desestimar la existencia de la globalización y su influencia, y sin embargo, la Doctora Graziella Pogolotti está convencida de que los intereses y las tradiciones nacionales no se diluyen en ese contexto internacional.

Así lo recalcó este viernes al auditorio, donde se encontraba Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, mientras dictaba su conferencia Pensar en cubano, con la cual dio inicio el IV Encuentro de crítica e investigación joven Pensamos Cuba que, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, concluye este sábado.

«De ninguna manera, enfatizó, desaparece el sitio concreto en que uno está, el observatorio en el cual uno se encuentra, desde donde se emite un mensaje en medio de circunstancias propias, que están dadas en la historia y en la cotidianidad.

«Nosotros estamos en este promontorio, y compartimos inquietudes e intereses con el mundo, pero vivimos nuestra realidad, lo cual constituye el hilo conductor de un sentimiento de nacionalidad, que a su vez ha sido el hilo conductor de la cultura cubana».

Cultura, recordó, que va más allá de la creación artístico literaria, pues incluye tradiciones, modos de pensar, creencias, costumbres; incluye lo que somos integralmente. «Por tanto, dijo, este concepto más amplio la imbrica con los grandes problemas de la sociedad en su conjunto».

Según la presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, unas de las primeras preguntas que debemos formularnos son: ¿en qué sociedad estamos viviendo? ¿Cuáles son las características de la sociedad cubana en el siglo XXI?

«La nuestra, aseguró la notable intelectual, no es siquiera la de los años 80 del siglo pasado, que ya tuvo sus variantes, sobre todo en el campo específico del arte y la literatura, con la emergencia de una nueva generación que creció y se formó dentro de la Revolución y que propuso poéticas que ya no eran las que nos había legado la vanguardia. Luego se han producido otras transformaciones en los 90 y en la actualidad, a partir de la actualización del modelo económico cubano.

«Y estos cambios plantean nuevos desafíos a escritores, artistas, investigadores. Habrá que preguntarse constantemente quién es nuestro interlocutor, el destinatario de nuestra obra. Pero sobre todo deberá operarse un cambio de mentalidad en toda la sociedad.

«¿Qué hay que cambiar? Eso es lo primero que habría que definir, y es muy difícil, porque quienes pretenden que se produzca un cambio de mentalidad deben empezar por cambiar la suya. Ello exige un ejercicio de la crítica y la autocrítica, es decir, interrogarse constantemente: ¿qué estoy haciendo en estos momentos? ¿Estoy siguiendo una actitud rutinaria o desempeñando el papel que me toca? ¿Y cuál es ese papel: cumplir más o menos la tarea que me asignan sin analizar el porqué y el para qué, o considerarme un auténtico participante?

«Debemos resolver el problema de la participación, convocar a que la gente participe en cada sector de la sociedad y contribuya a repensarlo todo. Pero el avance hacia una participación no se resuelve con un decreto, sino estimulando la capacidad de diálogo de cada quien, su capacidad de pensar, de discutir, de reflexionar y aportar en su propio ámbito.

«Para que nuestra economía despegue definitivamente habrá que pensar esquemas de funcionamiento, contar con los sujetos que empujen la carreta, de lo contrario será imposible avanzar; mas deben ser sujetos que conduzcan la carreta de manera consciente, sabiendo por qué y para qué lo hacen. Y la existencia de un sujeto consciente depende, en gran medida, de la cultura, de los valores que cada ser humano exprese y defienda. Por eso se coloca siempre en el centro del ser humano y de la sociedad.

«El desamparo mayor que tienen no pocos estriba en su inmenso vacío cultural, en que carecen de esa zona de la espiritualidad que los ayudaría a crecer».

Este sábado provocarán los debates en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, sede nacional de la AHS, las mesas de diálogo Consumo cultural y nuevas formas de circulación artística (10:00 a.m.), Políticas culturales y espacio digital (11:30 a.m.) y El aquí y el ahora. Creación artística en la Cuba de hoy (2:00 p.m.).

El IV Encuentro de crítica e investigación joven Pensamos Cuba finalizará en La Madriguera con la apertura de la exposición de carteles Pensamos Cuba, que dará paso a un concierto de música electrónica.

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