La virtud frente al vicio

¿Qué análisis y exigencias deben plantearse los jóvenes para que Cuba socialista siga creciendo soberanamente? ¿Qué lugar ocupan los más nuevos en la prevención o reparación de todo lo que atente contra el espíritu moral de la patria? Ante esas coordenadas se puso el VII Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas

Autor:

Yailin Orta Rivera

Cuba ha recorrido un camino muy intenso, en el que han tenido un peso decisivo la soberanía nacional y la justicia social. Como el destino del proyecto emancipador está determinado por estas mismas esencias, la Unión de Jóvenes Comunistas, durante el VII Pleno de su Comité Nacional, examinó la responsabilidad de las nuevas generaciones en la preservación y defensa de la patria, y en la prevención y enfrentamiento a las indisciplinas sociales, al tiempo que se planteó mayores exigencias en sus proyecciones.

Jorge Enrique Sutil, miembro del Buró Nacional de la UJC, previo al debate, hizo un paneo sobre los aciertos del trabajo en esta dimensión y qué queda por corregir y ensanchar. En sus palabras resaltó lo que han realizado en el acompañamiento del proceso de inscripción y reclutamiento de los jóvenes que deben pasar el Servicio Militar Activo (SMA); sin embargo, llamó la atención sobre el hecho de que no se debe esperar al momento inminente para dialogar con los muchachos sobre las dinámicas de esa etapa.

La primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, Yuniasky Crespo Baquero, llamó la atención sobre un contexto determinante: «El 18 por ciento de los cubanos tiene hoy más de 60 años y los pronósticos del envejecimiento poblacional para 2030 nos exigen replantearnos con más fuerza la incorporación de las mujeres al Servicio Militar Voluntario Femenino».

El miembro del Buró Político del Partido y viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera, apoyó sus palabras al sostener que no podemos darnos el lujo de que sean solo los hombres los que estén preparados. «Además —subrayó—, las mujeres le imprimen un sello muy especial a todo lo que hacen, y en la primera línea de combate precisamos también de su disposición y formación».

En esta cuerda de pensamiento Sucely Morfa, primera secretaria del Comité Provincial de la UJC en Cienfuegos, acotó que es importante hacer conciencia sobre esa realidad, en la que deben implicarse los cuadros del más alto nivel hasta los de la base, y argumentó que en ese propósito también hay que tener de compañera a la familia, para evitar que haga resistencia.

En su opinión, una de las vías más efectivas que puede utilizarse es involucrar a los padres en el proceso de captación y llevarlos con sus hijas a las unidades, para que vieran las condiciones y el escenario donde pasarían ese período formativo.

Las jóvenes Jennifer Véliz, de Matanzas; y Maydel Gómez, de Cienfuegos, coincidieron en que esa experiencia las ha engrandecido como cubanas y patriotas, al tiempo que alertaron de que esta no puede ser una tarea que se haga de ahora para luego, o centrada en aspectos cuantitativos, sino que hay que cambiar los métodos y aprovechar los espacios creados, para convencer y reflexionar sobre esta necesidad.

Durante el Pleno se conoció que desde que surgiera, en 2008, el Servicio Militar Voluntario Femenino, más de 3 900 mujeres lo han pasado.

El Viceministro Primero de las FAR hizo énfasis igualmente en que el Servicio Militar Activo, una vez que los jóvenes lo concluyen, les abre las puertas a nuevas oportunidades de inserción laboral, y que en ello se trabajaba con mucha sistematicidad.

Sobre este aspecto Jorge Enrique Sutil precisó que hasta el momento fueron entrevistados por las comisiones de trabajo y seguridad social el 94,6 por ciento del total de jóvenes incorporados al SMA, de los cuales solo el 2,3 no aceptó cursos u ofertas laborales.

En el plenario también tuvo resonancia la importancia de aumentar el trabajo de formación vocacional y orientación profesional, dirigido al apuntalamiento de valores como el patriotismo y el internacionalismo. El joven combatiente Ezequiel Machirán refirió que a la Revolución hay que defenderla todos los días, y que para ello hay que prepararse porque la ignorancia es un gran enemigo.

La directora del Centro de Estudios sobre la Juventud, Teresa Viera, explicó la importancia de que todos comprendieran el estado de necesidad y que en consecuencia se actuara. Puntualizó que defender al país no es una tarea, sino una misión cotidiana.

Sobre las connotaciones de un asunto tan medular como ese, el general de división José Carrillo, jefe de la Dirección Política de las FAR, explicó a los jóvenes presentes que necesitamos patriotas íntegros, con valores humanos, inteligencia y disposición a cumplir las tareas. Y expresó que la clave del éxito de esta preparación estaba en la sistematicidad.

Defensa de la dignidad

Durante el VII Pleno, que transcurrió este fin de semana en la capitalina Escuela Nacional de Cuadros de la UJC Julio Antonio Mella, los jóvenes también ahondaron en los peligros que entrañan la inercia y la impunidad frente a las indisciplinas sociales, actitudes que ponen en peligro la tranquilidad ciudadana, uno de los mayores patrimonios de los cubanos.

Los reunidos pusieron énfasis en que estas torceduras, en algunas de sus expresiones, podrían coquetear con la subversión y  tener expansiones más nocivas si no se les pone cerco.

La Primera Secretaria de la organización juvenil en el país insistió en que los más nuevos tienen la responsabilidad de defender siempre la dignidad, y que nadie puede quedar pasivo cuando alguien viole o vulnere las buenas prácticas de convivencia, porque con su enfrentamiento también se defienden los valores que ha fundado la Revolución Cubana.

Otro de los costados de este fenómeno, que los participantes en el cónclave no obviaron, fue que la preservación de nuestro socialismo pasa por prever desgarraduras como los delitos, las ilegalidades y la corrupción, que atentan contra las bases mismas de nuestro sistema social.

Roilán Rodríguez, dirigente juvenil de La Habana, resaltó que hay que procurar una armoniosa relación entre la familia, la comunidad y la escuela, y que en ello la vanguardia joven debe trabajar más. En su intervención ponderó que para que el trabajo de la UJC en este frente tenga mayor impronta, es pertinente que los cuadros ganen en más autoridad moral, en preparación y capacidad de ejecutar un plan, que fuera a su vez la fuerza contraria a ese otro plan que el enemigo tiene diseñado para ejecutar en las nuevas generaciones de cubanos.

La joven Yurislenia Pardo, de Camagüey, dijo que en cada uno de los vacíos que dejamos, el imperialismo trata de insertarse y de ganar terreno. Asimismo enfatizó en que la UJC debe acentuar su presencia en las redes sociales de Internet.

Motivado por el hilo conductor del análisis, el general de división Romárico Sotomayor, jefe de la Dirección Política del Ministerio del Interior, valoró a Cuba como uno de los países más tranquilos del mundo, y alertó que mantener ese resultado está en los hombros de todos, que no podemos permitir el más mínimo corrimiento hacia un escenario de agresiones o en el que evolucione la delincuencia.

Yoerky Sánchez, director de la revista Alma Máter, recordó que desde el I Congreso del Partido, en sus tesis y resoluciones se hizo alusión a la necesidad del enfrentamiento a las indisciplinas sociales, y que en la transigencia hacia lo mal hecho la contrarrevolución encuentra una aliada.

También el encuentro fue oportuno para volver sobre el precepto del Comandante en Jefe Fidel Castro que nos sitúa sobre la sabia verdad de que la construcción de nuestro sistema social se erige en la lucha permanente de la virtud contra el vicio, porque el socialismo educa en los valores, mientras el capitalismo refuerza los instintos del ser humano que generan conductas sociales incompatibles con la ética de la Revolución Cubana.

Julio César García, funcionario del Comité Central del Partido, hizo hincapié en que los jóvenes tienen que ganar mayor percepción de los riesgos que se corren cuando no le ponemos cortapisas a cualquier conducta arbitraria frente a los valores y leyes que rigen el funcionamiento de nuestra sociedad.

«Los argumentos justificativos ante lo incorrecto, la tolerancia social ante ello, y la pasividad —dijo— no se pueden concebir en un joven revolucionario, más cuando esta obra es justamente de los jóvenes. Jóvenes fueron los que la hicieron y la fundaron, y jóvenes tienen que ser igualmente los que la lleven hacia el futuro».

Insistió Julio César García en que todo lo que se ha hablado tiene un solo denominador común: el combate ideológico, y que la supervivencia de nuestro proceso depende de la defensa de la patria en todos los frentes, donde el de la ética y el de la moral son determinantes.

Yuniasky Crespo Baquero condensó lo analizado en acuerdos de trabajo, como actualizar los convenios conjuntos entre la UJC, las FAR y el Minint; evaluar con las organizaciones estudiantiles y los organismos formadores la metodología actual para la enseñanza de la defensa de la patria, y continuar cumpliendo con las acciones que se derivan del trabajo de la Comisión para el enfrentamiento a la subversión política e ideológica.

De la misma forma se determinó seguir perfeccionando la preparación de todos los cuadros juveniles, evaluar con el Ministerio de Educación el perfeccionamiento de las políticas en torno a la formación cívica y el respeto a la legalidad, y proponer a la presidencia de la Asamblea Nacional el despliegue de audiencias públicas sobre el trabajo de prevención social y su impacto en la conducta de la población juvenil, entre otras proyecciones.

En este encuentro también estuvieron el general de brigada Juan Pérez, jefe de la Dirección de Cuadros de las FAR; el general de brigada Jesús Becerra, jefe de la Dirección Nacional de la PNR; Joaquín Bernal, funcionario del Comité Central del PCC; Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación, y Rafael Pino, vicefiscal de la República de Cuba.

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