¿El idioma de la bondad o el de la indecencia? - Cuba

¿El idioma de la bondad o el de la indecencia?

«Ser bueno es el único modo de ser dichoso», sostenía José Martí, hombre de espiritualidad conmovedora, en sentencia que se recuerda poco. El país está cambiando en lo económico, buscando fórmulas que permitan hacer sustentable la justicia, pero también debemos todos seguir atendiendo la dimensión subjetiva de nuestro derrotero. Porque luego de más de 20 años de una resistencia legítima y llena de sentidos, debemos sentarnos y conversar sobre el modelo humano que debemos seguir defendiendo

Autor:

Juventud Rebelde

Los puntos de vista que aquí se ofrecen y los de quienes opinen sobre ellos aparecerán también en el blog Patria Joven.

¿Cómo enmarcar las conductas marginales?

por Talía Laucirica Gallardo

Las conductas marginales van desde las más elementales que podemos apreciar en niños de educación primaria hasta aquellas que nos pueden llenar de horror por tener prácticamente que convivir con ellas. De lo que sí debemos estar convencidos es que tanto las que observemos en una edad u otra, como aquellas que ocurrían antes o las que podamos observar en el siglo XXI, debemos estar prestos a combatirlas por dañinas a la vida de la sociedad así como a las del ser racional. (Leer más)

Decencia y cordura

Lázaro Chacón Vázquez

Comienza la noche en Santa Clara y la ciudad viste sus mejores galas. Abundan los jóvenes vestidos atrevidamente, según las últimas tendencias de la moda. El llamado «malecón» santaclareño, en las afueras del teatro La Caridad, acoge a cientos de adolescentes y jóvenes empeñados en polemizar, descargar guitarra en mano con los más diversos temas trovadorescos o simplemente reunirse entre amigos. Pero muchas veces no se dan cuenta (¿o sí?) de que molestan a los asistentes al citado centro cultural y no les permiten disfrutar de los espectáculos. (Leer más)

La bondad no anda sola

Alina Perera Robbio

Por razones entrañables salí a caminar una de las arterias más importantes de La Habana a altas horas de la noche. Disímiles pasajes y personajes iban discurriendo ante mí. Y en esa ruta, de todo lo visto, una escena me provocó asombro y desconcierto:

Dos adolescentes «jugaban de manos» de modo peligroso; parecían fieras dándose zarpazos; se acercaban y alejaban mientras intercambiaban, sin contención alguna, arañazos, manotazos, tirones de cabellos. Todo entre risas y gritos. (Leer más)

No siempre encontramos sensibilidad con los problemas sociales

Yandra Cobas Cordero

Es cierto que las indisciplinas sociales están relacionadas con la educación recibida en el ámbito familiar, unido a los déficits de la escuela, mas no debe desconocerse que aunque sin ser determinantes, las condiciones  socioeconómicas a veces influyen, cuando no hay manera de que se aprecien solo las aristas más «incómodas» de la vida y se tiende a reproducir referentes negativos, y aunque a muchos no les guste ver las manchas en el sol, no debemos olvidar que quien más las sufren son los implicados y no uno que se entera por casualidad. (Leer más)

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