El Moncada es un templo para los soñadores

El presidente José Mujica, de la República de Uruguay, dijo que la Revolución cubana ha sido fundamentalmente la de la dignidad y la autoestima latinoamericana, durante el acto por los hechos del 26 de Julio

Autor:

Juventud Rebelde

El presidente de Uruguay, José Mujica, al dirigirse al pueblo santiaguero y a todos los cubanos en el acto central por la celebración del aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes los llamó compañeros todos de la Patria grande.

Dijo que han sido muchas décadas de porfiada lucha por la dignidad del pueblo cubano, y que lamentablemente muchos quedaron en los recodos de las selvas, porque los cambios sociales no tienen un laboratorio donde ensayar en frío lo que acontecerá.

«Los hombres y los mujeres caminamos intentando encontrar caminos y recrearnos, y aprendemos del dolor en medio de estos senderos, de empezar mil veces de nuevo. Los cambios sociales no están a la vuelta de la esquina. Por eso en el fondo no hay derrota, sufren la derrota los que dejan de luchar».

Mujica aseguró que la Revolución cubana ha sido fundamentalmente la de dignidad y la autoestima latinoamericana. Valoró a los cambios materiales como menos difíciles que los culturales.

Pepe Mujica consideró a los antepasados como maestros de la vergüenza y la dignidad.

«Hemos aprendido una cosa: solo es posible el mundo si respeta lo diverso, si entendemos que la diversidad tiene derechos».

Afirmó que el mundo rico tendrá que entender que el resto del mundo tiene derechos a determinar su futuro, porque la vida humana es demasiada corta y no hay derecho a sacrificar la vida de los más pobres. No hay derecho a arrancarles la vida con aviones sin pilotos, ni de ninguna otra manera menos sofisticada.

«Nos juntamos en este templo donde seguramente los muchachos que luchaban, soñaban para proclamar nuestro derecho a luchar hasta lograr un mundo más digno», aseguró.

Estimó que estamos convencidos de que el hombre puede construir un mundo mejor, y que la palabra Revolución adquiere un valor universal.

«Hoy somos viejos arrugados, llenos de reumatismo, y nos reímos de nosotros mismos, de las chambonadas que hemos cometido, pero lo hacemos con piedad porque fue en nombre de un sueño justiciero, por la igualdad de nuestra gente, de nuestros hermanos».

Finalmente sentenció que los latinoamericanos seguimos soñando por un mundo donde el hombre salga de los cuarteles y estos se conviertan en universidades, y los pueblos se levanten más allá de sus dimensiones.

A la celebración en la explanada del cuartel Moncada, y presidida por el presidente cubano Raúl Castro, asisten diez mil santiagueros en representación de toda Cuba, así como una decena de dignatarios de la región, la mayoría de los cuales ya intervino en el acto.

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