Otra mañana redentora - Cuba

Otra mañana redentora

Santiago entregó otra vez su suelo a la gloria, esta vez para la celebración de los 60 años de una mañana memorable, donde un grupo de valerosos hombres y mujeres quisieron «asaltar el cielo con las armas»

Autores:

Lisván Lescaille Durand
Eduardo Pinto Sánchez

SANTIAGO DE CUBA.— Este 26 de julio Santiago amaneció como casi todos los días, a la espera de otra heroicidad colectiva.

Tras 60 años de la gesta del Moncada, los mismos alientos libertarios que llenaron los corazones de los jóvenes de la Generación del Centenario son los que mueven las esencias de un pueblo hospitalario, rebelde y heroico.

Casi al morir la madrugada, la irregular geografía citadina fue llenándose de miles de santiagueros que fueron otra vez hasta el Moncada a festejar con sus héroes y heroínas el día que más le gusta a los indómitos, el de la Rebeldía Nacional.

Junto a ellos estuvieron otra vez los que han sobrevivido aquel hecho, esos que con ademán afable solo dicen merecer el elogio de haber acompañado a Fidel en aquella empresa redentora, y encuentran aquí nuevamente el impulso juvenil y valiente que los conminó en aquella mañana gloriosa, 60 años atrás, a tomar las armas para derrocar al régimen opresor.

En este escenario ensanchó entonces el corazón de todos la canción patriótica y el agradecimiento de los amigos de repúblicas hermanas, que vinieron hasta la Cuna de la Revolución para corresponder a los cubanos por tanta solidaridad y para renovar por 60 años más los lazos de amor y confraternidad que alientan a los pueblos de América Latina y el Caribe.

Pegados al televisor o a la radio, mientras hablaban los oradores, los santiagueros recordaban la presencia entrañable de su mejor amigo: Hugo Chávez, quien en diciembre de 2007 atrapó el cariño de todo este pueblo que lo sintió tan cercano y «criollo» como uno más de esta tierra alegre.

Fue entonces cuando la voz de nuestro Presidente removió las energías de un Santiago siempre en 26 y agolpó en sus palabras los motivos que impulsan a los hijos de este pedazo de Cuba a edificar una ciudad «más bella, ordenada, higiénica y disciplinada», después que vientos huracanados trajeran la desgracia y dejaran tras sí nuevas hazañas por construir.

Movidos por la exhortación del siempre joven Raúl, las nuevas generaciones añadieron renovados compromisos con la Patria.

«Impresiona la honda emoción con que brotan las palabras sobre la Historia de Cuba y eso nos llena de fuerza y convicciones para seguir la obra que retomaron los asaltantes al Moncada», dice la estudiante de Enfermería Nairobi Sotoló Salas.

La risueña licenciada en Cultura Física Laritza Bueno significó: «La dirección de la Revolución puede confiar en los jóvenes; como dijo Raúl, esta es una Revolución por siempre joven».

«Fue un acto cargado de mucho simbolismo, visualizado en el hecho de que estaban presentes presidentes de América Latina como expresión de que el Moncada no solo sirvió para despertar la sed de libertad en Cuba, sino en el continente. Gracias a la Revolución Cubana hoy hablamos de integración, de unidad y una causa común en la ALBA, la Celac o Mercosur», piensa Javier Arischavaleta, bisoño estudiante de Medicina.

Santiago entregó otra vez su suelo a la gloria, esta vez para la celebración de los 60 años de una mañana memorable, donde un grupo de valerosos hombres y mujeres quisieron «asaltar el cielo con las armas» para marcar el rumbo, siempre joven, de la Revolución.

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