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La hora de la tierra

La restructuración del Ministerio de la Agricultura aprobada en la pasada sesión del Consejo de Ministros, será otro eslabón en la lucha contra las ataduras que frenan el desarrollo del sector

Autor:

Marianela Martín González

Cuando se habla de perfeccionamiento en la agricultura, algunas personas del sector que ya transitaron por eventos de similar naturaleza suelen pensar que será «más de lo mismo»: cambios de estructuras que poco gravitarán en la solución de los problemas.

«Pero no será así. La diferencia entre este proceso y los precedentes es que transitaremos del decir al hacer. No hay otra alternativa».

Esa afirmación fue el comienzo de nuestro diálogo con Armando A. Miralles Calvo, jefe del Departamento Independiente de Coordinación y Control, y coordinador del Grupo Temporal del Ministerio de la Agricultura (Minag) para el Perfeccionamiento.

Miralles asegura que el proceso de restructuración del Minag es integral, porque además de los cambios estructurales se realizarán transformaciones sustanciales en el funcionamiento y la composición de los órganos de dirección del Ministerio, en su sistema empresarial y en la base productiva, dimensión esta última donde los cambios tendrán mayor trascendencia.

No obstante, afirmó que «no habrá una genuina transformación sin que se perfeccionen las entidades donde se generan los valores, entiéndase los productos. Por eso, en paralelo con el proceso de estudio que precede la restructuración, el cual rebasó los dos años, se han aprobado políticas y se han adoptado decisiones que favorecen a la producción agropecuaria y a los productores.

«Así se dio curso a 17 medidas inmediatas para desatar los nudos que frenaban el desarrollo de las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC). También se aprobó el perfeccionamiento de la base productiva, el cual abarca las UBPC, las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA), las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS), las granjas estatales o Unidades Empresariales de Base (UEB) de las empresas productoras, así como los 25 000 pequeños agricultores no asociados».

Según se ha conocido, las acciones de divulgación de esta política están previstas en el cronograma de implantación, una vez publicadas las normas jurídicas, las que se encuentran en proceso de revisión.

«También se aprobó la política para la venta liberada de insumos y equipos —que incluye piensos y subproductos industriales para la alimentación animal. Esta práctica comenzará de manera experimental en 2014, en el municipio especial Isla de la Juventud.

«Otras decisiones aprobadas en los últimos meses, a partir del VI Congreso del Partido, constituyen incentivos para la producción agropecuaria y por ende contribuyen a reducir la elevada dependencia de las importaciones».

Entre las nuevas medidas se destacan la modificación de la política que autoriza la venta liberada a las instalaciones turísticas por los productores, con la ampliación de la nomenclatura de los productos a comercializar, y la autorización a los agricultores pequeños (propietarios y usufructuarios) a concurrir directamente con sus producciones a las instalaciones turísticas.

Se incluye además el nuevo sistema de comercialización de los productos agropecuarios en experimentación, y la aprobación de los objetos sociales de las cooperativas acorde con los procesos productivos y de servicios que han venido desarrollando.

Otras normas legales cumplen el mismo fin, según refirió Miralles Calvo.

El perfeccionamiento es infinito

Miralles precisó que el proceso de perfeccionamiento, como indicó la última sesión del Consejo de Ministros, comenzará a materializarse a principios de 2014 y se extenderá hasta finales de 2016, con una periodización que comprende tres etapas.

La primera abarca el perfeccionamiento del sistema presupuestado y empresarial. Se llevará a cabo entre 2014 y el primer semestre de 2015. En la segunda etapa tendrá lugar la creación de empresas provinciales durante el segundo semestre de 2014, y hasta finales de 2015.

En la tercera etapa se extinguirán las delegaciones provinciales y municipales, y se constituirán las direcciones de la Agricultura en los consejos de administración provinciales y municipales. Entre 2015 y 2016 las empresas provinciales serán traspasadas, para ser atendidas, a las administraciones provinciales.

Esta última etapa estará condicionada a la aprobación de que se extienda la experiencia de Mayabeque y Artemisa.

«Debe quedar claro que este es solo el inicio de un proceso de perfeccionamiento continuo. El sistema de la agricultura seguirá perfeccionándose hasta alcanzar la eficiencia que el país necesita», acotó Miralles.

—¿Cómo influirá esta restructuración en la definición de adecuadas estrategias productivas y en los aspectos económicos, tecnológicos, financieros, gerenciales, de planificación y sistema de dirección?

—El perfeccionamiento es una condición para lograr esos objetivos. Con la situación actual de la agricultura, caracterizada por la  mezcla de funciones estatales y empresariales, estructuras sobredimensionadas, ataduras de las fuerzas productivas, carencia de un mercado de insumos que satisfaga las demandas de los productores, no es posible elaborar una adecuada estrategia productiva, y mucho menos cumplirla.

«Las estructuras aprobadas con el perfeccionamiento  favorecerán la integración a partir de funciones afines. Se fortalecerán los órganos creados y se eliminará la dispersión organizativa para dar lugar a unidades organizativas más sólidas y con mayor capacidad para el cumplimiento de sus misiones y funciones».

—¿Cómo repercutirán los cambios en las debilidades y disfuncionalidades del sistema de ciencia e innovación tecnológica en el sector?

—En el Ministerio de la Agricultura existen 15 institutos de investigación que hasta hace muy poco funcionaban como entidades presupuestadas. Ahora todos operarán como entidades presupuestadas con tratamiento especial, lo que significa que aunque reciban asignaciones presupuestarias para una parte de su trabajo, se aspira a que estas sean cuotas cada vez más pequeñas.

Lo decisivo, sin embargo, es acercar la investigación al proceso de producción, teniendo en cuenta que el sistema de la agricultura presenta un alto grado de obsolescencia tecnológica y un escaso nivel de desarrollo en casi todas sus ramas, por lo que serán las nuevas funciones de los institutos y sus investigaciones, las que permitirán renovar tecnología y conducir su implantación.

De ese modo se podrá lograr una competitividad adecuada a nivel internacional, tanto en las exportaciones como en la sustitución de importaciones, entre otros beneficios.

«Estructuralmente —aclaró Miralles Calvo— los cambios en esta área consisten en la subordinación de los centros científicos a las organizaciones superiores de dirección empresarial, como indica el Lineamiento 24 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

«Las transformaciones deberán lograr la necesaria integración de la investigación con la producción (exceptuando tres perfiles: Ingeniería Agropecuaria, Suelos y Sanidad Vegetal, los que por sus características abarcadoras de todas las esferas de la agricultura permanecerán subordinados al órgano central).

«Las mencionadas instituciones fueron creadas de manera gradual, en la medida de las demandas de las transformaciones emprendidas en la agricultura, a partir del triunfo de la Revolución. La mayoría es fruto de la conducción personal del Comandante en Jefe Fidel Castro.

«En todas laboran prestigiosos científicos, valioso capital cuya preservación es imprescindible. Se estudia en la actualidad, bajo la conducción del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), el redimensionamiento de los institutos de investigación. En el área de las Ciencias Agropecuarias, además de los 15 del Minag, existen nueve centros subordinados al Ministerio de Educación Superior y al Citma, para un total de 24».

—¿Está previsto que la restructuración haga más eficientes los aspectos regulatorios y legales, educativos, culturales y de preparación y calificación de personal?

—Esas son las aspiraciones, y es la visión de la organización en un futuro previsible. Deseamos un organismo bien estructurado, con definiciones claras de su misión y funciones básicas en cada entidad, y con las atribuciones y obligaciones claramente definidas de cada cargo. Sin trabas administrativas, cada cual podrá dedicarse por entero a lo que le corresponde hacer.

«En cuanto a los aspectos regulatorios, la exigencia de la dirección del Gobierno con respecto a este asunto excluye la posibilidad de la improvisación. Todo lo que hacemos está precedido de la norma legal correspondiente.

«La capacitación en cada actividad de implantación está precedida de la preparación de las personas que la ejecutarán, como se ha hecho con las políticas o programas en ejecución. La agricultura cuenta con una escuela ramal con filiales en las provincias, donde se prestan servicios de superación a cuadros y dirigentes de las cooperativas, que aunque se perfeccionará, mantendrá los servicios que actualmente presta».

—¿Para los cambios han sido tenidos en cuenta los factores demográficos —como la composición etaria del campesinado, o la composición por género—, los cuales tienen hoy una elevada incidencia en la intensidad del trabajo, el aprovechamiento del fondo de tiempo, los recursos disponibles y la productividad y eficiencia general del sector?

—En el sector agrario cubano, aunque no disponemos de datos actualizados, el envejecimiento poblacional que experimenta la nación y que ha suscitado preocupaciones, y el establecimiento de políticas y estrategias nacionales, tiene particular significación por tratarse de labores de alta rusticidad, para las cuales se requiere fortaleza física.

«El Ministerio tiene elaborada una estrategia de género que persigue lograr la plena igualdad de oportunidades de la mujer rural —que en la base productiva representa el 16,6 por ciento— y se ha avanzado, aunque todavía falta mucho para lograr las metas que en este sentido nos hemos propuesto.

«En el diagnóstico que realizamos de todo el sistema de la agricultura como primera etapa del proceso, estudiamos estos factores, que son decisivos, porque estamos hablando de los hombres y las mujeres del campo, quienes materializan las políticas agrarias.

«El sistema de la agricultura —incluyendo las cooperativas y pequeños agricultores no asociados— suma a casi un millón de personas que representan el 20 por ciento de la fuerza laboralmente activa. Sin embargo, su aporte al PIB no rebasa como promedio anual el cuatro por ciento».

—¿El diseño ha contemplado las cadenas productivas agroindustriales, en particular las correspondientes a producciones dirigidas al mercado interno en moneda nacional?

—El enfoque de cadenas productivas es un tema que estudia el país. En lo que al sector respecta, estamos enfrascados en la elaboración del modelo de gestión de la agricultura cubana, en el cual, necesariamente, abordamos las cadenas productivas.

«En nuestro país no todas las producciones agropecuarias cierran el ciclo en el mismo organismo, como los productos cárnicos, lácteos, café, cacao y algunos agrícolas que son procesados en las industrias del Minal. Esto no es obstáculo para un enfoque de cadenas, pero resulta una particularidad.

«Están definidas las cadenas en la agricultura, y ese es un camino por el cual recién comenzamos a andar. La agroindustria del tabaco, arroz, cítricos, madera, bienes intermedios (medicamentos de uso veterinario y piensos), son cadenas bien identificadas cuyas entradas y salidas tienen lugar dentro del mismo organismo.

«La agricultura cuenta con más de 600 industrias procesadoras, caracterizadas por la obsolescencia tecnológica y la falta de inversiones en su modernización y mantenimiento. Todo eso incide en la calidad de los productos».

—¿Se ha proyectado mejorar el sistema de acopio y comercialización para la reducción de pérdidas, así como la logística para integrar más adecuadamente la cadena proveedor de insumos-productor-transporte-comercialización (incluyendo aseguramiento de medios de comunicación, de medición, de pesaje y envases)?

—Desde luego. La producción agropecuaria se realiza en el mercado, y a ese mercado se llega mediante un proceso nada fácil que incluye cosecha, almacenamiento, acopio, transportación, almacenamiento mayorista y almacenamiento y distribución minoristas. Una dificultad adicional es el carácter perecedero de la mayoría de los productos agropecuarios, lo que exige inmediatez en estas operaciones.

«Como orienta el Lineamiento 183 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en el perfeccionamiento, se debe modificar sustancialmente el sistema de acopio», afirmó Miralles.

Y si bien la Unión Nacional de Acopio (UNA) traspasará a los gobiernos la función de comercialización minorista, esta actividad también se ampliará con la gestión directa con las ventas minoristas por las formas productivas, cuando se generalice la experiencia de La Habana, Artemisa y Mayabeque.

«Eso permitirá —añadió Miralles Calvo— que la UNA concentre sus esfuerzos en el acopio, beneficio y comercialización mayorista de productos agropecuarios; la extracción de los excedentes productivos, y en cubrir el déficit que se genere en los territorios, en correspondencia con el balance que aprueba el Ministerio de Economía y Planificación (MEP).

«La experiencia de La Habana, Artemisa y Mayabeque en la comercialización de productos agropecuarios, cuya norma legal ha sido ampliamente divulgada por estos días, es un avance de lo que sería para todo el país el sistema de acopio y comercialización de productos agropecuarios; claro está, la generalización será flexible con los ajustes que el experimento aconseje.

«Necesariamente tendrán que hacerse inversiones en la reanimación de esta cadena, que está deteriorada en su logística. Habrá que potenciar los medios de transporte, la red de almacenes y de mercados de expendio mayorista y minorista, y los envases (cajas, sacos, etc.), así como los medios de pesaje».

—¿Cómo influirá la restructuración en la capacidad productiva de los componentes fundamentales de la producción agroalimentaria? Sabemos que se desean precios agrícolas altos para fomentar la producción de alimentos, para estimular a los agricultores, pero también se desean precios bajos para proteger a los consumidores. ¿Los cambios permitirán una articulación con las políticas de precios?

—El Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) es el rector de la política de precios. En este tema prevalece la eterna contradicción entre la voluntad de incentivar la producción de alimentos con precios favorables al productor, y la de mantener precios minoristas asequibles a la media de ingresos de la población, como bien tú dices.

Así, explicó Miralles Calvo, se ha ido descentralizando la aprobación de los precios mayoristas, según establece la Resolución 254/ 13 del MFP.

«En cuanto a la producción, no cabe duda de que en la medida que se articulen todas estas políticas, cuando maduren, por decirlo de alguna forma, debe crecer la eficiencia y deben lograrse mayores rendimientos de los cultivos por área y en la productividad de los animales».

Obviamente, refirió el directivo, ello tenderá a producir una disminución de los precios, al mismo tiempo, permitirá a la base productiva incrementar sus ventas y, con ello, logrará mayores ganancias, al disminuir los costos.

—Algunos especialistas consideran que el campo no resulta atractivo para las generaciones más jóvenes. En consonancia con eso proponen abrir nuevos espacios en el consumo personal e individual, e incluso disposición para aceptar determinado nivel de desigualdad en la distribución del ingreso, a fin de favorecer al trabajador agrícola. ¿Acaso la restructuración tendrá en cuenta aspectos sociológicos como el cambio en el paradigma del trabajador agropecuario?

—Llama la atención que la mayoría de la población cubana reside en zonas urbanas, cuando este es un país esencialmente agrícola. Tal realidad puede indicar diferencias entre la ciudad y el campo.

«El perfeccionamiento en sí mismo, y en paralelo todos los estudios y decisiones que se están adoptando para favorecer la producción agropecuaria, se convierten en la estrategia principal para el cambio de paradigma al que te refieres. Una vida más próspera y sostenible de los trabajadores agrícolas contribuirá mejor que ninguna otra cosa a que esta labor sea más atractiva, sin ignorar que siempre el trabajo en el campo tendrá mayores rigores que otros: en las condiciones de un clima tropical, con altas temperaturas, bajo cualquier modelo tecnológico, continuará siendo duro.

«Para hacer próspera la agricultura y lograr los cambios que concibe el perfeccionamiento es necesario realizar inversiones cuantiosas y diversas en riego agrícola, pues solo un siete por ciento de las áreas cultivables cuentan con esa atención cultural.

«También habrá que invertir de igual manera para el mejoramiento de los suelos, la sustitución y modernización de la maquinaria agrícola, la genética animal, semilla certificada y beneficio e industrialización de los productos, por solo mencionar algunas de las líneas donde se requieren inversiones.

«Si eso lo armonizamos con mejores condiciones de vida, es posible ir creando un nuevo paradigma y una mayor vocación por el trabajo agrícola. Para ello es necesario privilegiar a los trabajadores del sector, tal como se está haciendo, y abrir nuevos espacios para el consumo personal y familiar.

«No creo que eso sea desaprobado por los cubanos, porque la mayoría de la población tiene su origen en el medio rural, o fueron a movilizaciones, estudiaron en escuelas al campo y por diferentes razones conocen la rudeza de estas labores y aceptarían cualquier decisión que se adopte en beneficio de los hombres y mujeres del campo.

«En el Minag pensamos que no se vería como una desigualdad, sino como un justo reconocimiento a tan sacrificada y necesaria labor».

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