Canto apasionado

Miles de jóvenes de ayer y de hoy evocaron el aniversario 142 del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Pasadas las cuatro de la tarde —la hora en que 1871 el odio de los voluntarios españoles cegaba la vida de los ocho estudiantes de Medicina—, comenzó a andar la multitud de jóvenes en la tradicional marcha del 27 de noviembre. Se cumplían esta vez 142 años de esa triste página de la historia patria.

Antes de que el desfile comenzara su descenso por la avenida San Lázaro hubo espacio, al pie de la Escalinata de la Universidad de La Habana, para el canto apasionado a los héroes y mártires de la nación, entre ellos Julio Antonio Mella, con la certeza de que cuando se muere en brazos de la Patria  agradecida, la muerte acaba y empieza, al fin, con el morir, la vida.

Nirza García Valdés, miembro del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, destacó el compromiso de la juventud cubana «con la historia, el presente y el futuro de cuanto defendemos», y recordó que la marcha era un regalo al entusiasmo que debe acompañar el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes y la celebración del aniversario 55 del triunfo de la Revolución.

La combativa marcha estuvo guiada por los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas, quienes también hicieron guardias de honor en el monumento de La Punta. Allí, ofrendas florales a nombre de la juventud cubana recordaron a los ocho estudiantes, al igual que las enviadas por Fidel, Raúl y el Consejo de Estado y de Ministros.

A la conmemoración asistieron Yuniasky Crespo, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC; Rodolfo Alarcón, ministro de Educación Superior; Yosvany Montano, presidente de la FEU, y José Ángel Fernández, presidente de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media, junto a otros miembros de organizaciones políticas y de masas.

Como parte de las actividades tuvo lugar el tradicional homenaje a los cinco cubanos Abakuá caídos durante el intento de rescate que protagonizó esta Sociedad Fraternal para evitar el crimen. En la esquina de Morro y Colón, en La Habana Vieja, cerca del lugar donde asesinaron a uno de aquellos hijos de Cuba, tuvo lugar el tributo, como ocurre desde el 2006. Luego depositaron una ofrenda floral en el monumento de La Punta.

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