Sensibles afectaciones por sequía en Granma

Emilio Cosme Suárez, delegado del Instituto de Recursos Hidráulicos en la provincia dijo que el nivel de agua acopiada al cierre de abril representaba solo el 35 por ciento de la capacidad de llenado de los diez embalses existentes

Autor:

Mailenys Oliva Ferrales

BAYAMO, Granma.— Aunque los primeros meses del año 2014 han llegado acompañados de abundantes lluvias para la provincia, estas han sido escasas en las regiones montañosas donde se encuentran las cuencas que alimentan la mayor parte de los embalses del territorio.

Según explicó a la prensa Emilio Cosme Suárez, delegado del Instituto de Recursos Hidráulicos (INRH) en Granma, el nivel de agua acopiada al cierre de abril representaba solo el 35 por ciento de la capacidad de llenado de los diez embalses existentes.

Esta situación ha afectado el suministro del líquido a más de 10 000 pobladores en los municipios de Media Luna, Jiguaní, Cauto Cristo, Pilón, Bartolomé Masó y Yara.

Se han tomado medidas como la distribución de agua en carros-pipa, la reducción de ocho a cuatro horas de bombeo en las zonas que lo requieren, el mantenimiento a conductoras y la creación de un pozo de 50 metros de profundidad en Jiguaní, uno de los municipios más afectados.

El programa arrocero también podría afectarse de forma sensible si el comportamiento hídrico de los venideros meses no varía, dijeron autoridades.

«Actualmente están garantizados con cobertura de agua los cultivos de arroz que se sembraron en la campaña de frío, pero desde abril se hicieron restricciones en la siembra, previéndose que, de no mejorar las condiciones de los embalses, sean afectadas más de 4 500 hectáreas del cereal», explicó  Jorge Luis Saldaña, director de la Empresa Provincial de Aprovechamiento Hidráulico.

Esta realidad obligaría a disminuir la producción de cerca de 17 000 toneladas de arroz previstas para 2014.

No obstante, Saldaña destacó algunas acciones inmediatas ejecutadas por el INRH en la provincia de cara a la venidera etapa, como el monitoreo sistemático a la presa Cauto del Paso, mayor embalse del territorio; el control del agua entregada a las entidades agrícolas, y la reparación de compuertas con fugas, entre otras.

Los directivos también precisaron que los meses de mayo a agosto suelen ser los más favorecidos con la ocurrencia de las lluvias, aunque la naturaleza es impredecible. Por tanto, tocará al sector residencial ser más consecuente con el uso racional del vital líquido. Asimismo, en las producciones arroceras se deberá lograr más eficiencia por cada hectómetro de agua, para buscar mediciones precisas, mayor rigor y control.

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