En busca del último empujón

Marcadas por deformaciones en el parto y el posparto, las unidades básicas de producción cooperativa, consideradas en su momento como otra reforma agraria nacional, pujan por convertirse en el hijo pródigo de la agricultura criolla que todos esperan. En ese empeño, aseguran especialistas, son «tres veces buenas» las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno para sacarlas del estancamiento

Autor:

Marianela Martín González

La realidad, tozuda allá en los campos, no parece darle todavía la razón, pero el Doctor en Ciencias Alcides López Labrada, —cuya tesis doctoral, Propuesta de un sistema Integrado de Gestión para las UBPC—, fue defendida en enero de 2011, al referirse a las 17 medidas para sacar del empantanamiento a las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) asegura que estas son «tres veces buenas». Y de inmediato lo fundamenta.

«En primer lugar porque llegaron en un momento muy oportuno a cerrar un largo período de indefiniciones; en segundo porque se reconoce que ciertamente las UBPC estaban atadas, y en tercer lugar por su esencia constructivista, sobre todo en temas económicos y financieros».

Sin embargo, para el también profesor auxiliar del Departamento de Gestión Empresarial de la Economía de La Universidad de La Habana, estas por sí solas aún no son suficientes. «Para continuar avanzando las UBPC requieren de nuevos y más audaces pasos».

«La gestión de estas cooperativas exige que su entorno capte y comprenda la necesidad de cambios en todo el sistema. El primero debe ser de tipo ideológico-conceptual: reconocerlas como una verdadera cooperativa. Pero para ello se requieren acciones y nuevas políticas que favorezcan su desarrollo. El segundo gran problema a resolver es garantizarles el acceso a los insumos».

Estimó, además, que la gestión de las UBPC demanda un profundo cambio organizativo en su interior, que les permita gestionar eficientemente los distintos objetivos con enfoque de sistema. «Con eso incrementarían las posibilidades de ser más eficientes y eficaces».

Destrabando trabas

Las 17 medidas para desatar las trabas que impedían la eficiencia de las UBPC fueron aprobadas por el Consejo de Ministros en el año 2012, y comenzaron a implementarse en sintonía con un sistema de capacitación dirigido a organismos de la Administración Central del Estado y las juntas de administración de las cooperativas.

Las mismas son consecuentes con un diagnóstico realizado por el Ministerio de la Agricultura (Minag) desde el año 2011, y van encaminadas a destrabar un grupo de aspectos, casi todos externos, que entorpecían el buen funcionamiento de las UBPC. No constituye las únicas medidas y por eso se dice que son emergentes. Otro grupo de ellas se aprobó el 31 de mayo de 2013 por el Consejo de Ministros, para el perfeccionamiento no solo de las UBPC sino de todas las bases productivas.

Con esas aclaraciones Ricardo Monzón Novoa, a cargo de la Dirección a la Atención a las Unidades Productoras en el Minag, inicia un balance a casi dos años de implementación de las primeras medidas.

Señaló que las de mayo del 2013 resultan un complemento importante para continuar reduciendo las diferencias entre las distintas formas cooperativas, e impactan positivamente en las UBPC. Entre ellas figura el establecer denominadores comunes para todas, como nombrar presidente al máximo representante. También, que el órgano de dirección de todas sean la asamblea general y la junta directiva. Sus integrantes serán llamados cooperativistas, y el método de elección de sus dirigentes será secreto y directo.

«Como medidas importantes para las bases productivas aparece también la unificación del régimen económico de todas las cooperativas agropecuarias, referente a la formación y distribución de los fondos, tomando en cuenta las características de cada una. Asimismo, se indica crear las condiciones para que gradualmente las entidades cooperativas tributen de forma directa a la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) la información estadística y los resultados de su gestión.

«Estas medidas, que son para todas las cooperativas, promueven estudiar y proponer un régimen especial de seguridad social para las UBPC, pues hoy se les aplica el régimen general, no acorde con sus características. Proponen, además, establecer como principios para el funcionamiento de las cooperativas del sector agropecuario la voluntariedad, la cooperación y ayuda mutua, la autosostenibilidad económica, la disciplina cooperativista; y defienden como filosofía que el capital social de la cooperativa es indivisible, así como ineludible el cumplimiento de la política fiscal y tributaria. Refrendan la decisión colectiva e igualdad de derechos de los socios y la territorialidad.

«También abogan por el bienestar de los cooperativistas y sus familiares, la colaboración entre cooperativas y otras entidades. Le conceden importancia capital a la responsabilidad social y a la contribución al desarrollo planificado de la economía», explicó Monzón.

El funcionario apuntó que a todas estas medidas se les da seguimiento permanente y se rinde cuenta de su implantación a la dirección del país. «Hay temas en los que se ha avanzado. Cuando se revisan, muchas de las medidas van encaminadas a lograr un buen funcionamiento, como es el caso de trabajar por un programa de desarrollo dirigido a alcanzar sus potencialidades en correspondencia con los intereses territoriales», afirmó Monzón Novoa.

Sin embargo, subrayó que la primera dificultad que han tenido que enfrentar las UBPC es que no eran reconocidas como verdaderas cooperativas. «Las empresas las tenían como unidades estatales, y eso es un error. Ellas tienen derecho a todas las prerrogativas del sistema cooperativo agropecuario. Cuentan con una asamblea, aprueban sus propios sistemas de pago y están facultadas para distribuir utilidades».

Según Monzón, aun cuando existen esas medidas y las otras que se están implementando para perfeccionar la base productiva, hay cooperativas que todavía no tienen el personal idóneo para dirigirlas, ni cuadros preparados para conducir una asamblea de manera adecuada, aspectos que inciden en su funcionamiento. También algunas están enclavadas donde no existe fuerza de trabajo, y la estimulación para trabajar en ellas es insignificante.

Precisó que existe una caracterización que las agrupa en las categorías I, II y III. Las del primer grupo son la que funcionan bien, y cuando se empezaron a implementar las nuevas decisiones había cerca de 450; ahora son casi 600.

Señaló que hay 1 172 UBPC en el sistema de la agricultura, cuyas líneas fundamentales de producción son las agropecuarias, y 520 se vinculan al Grupo Azucarero Azcuba, cuya línea fundamental de producción es la caña. Las medidas son aplicables para todas y el Minag es el rector de las funciones estatales que rigen a las cooperativas.

—¿Cuántas del grupo II han pasado al III?

—En el grupo II están aquellas que tienen potencialidades para mejorar su eficiencia, y a pesar de presentar algunas dificultades en su funcionamiento, tienen posibilidades de transitar al grupo I.

«El grupo III incluye a las que casi no funcionan. No cuentan, por ejemplo, con liquidez financiera para enfrentar el proceso productivo. El país ha hecho ingentes esfuerzos para que las cooperativas emerjan. Se renegoció las deudas con todas hasta un término de 25 años. Con esa medida quedaron libres y pueden solicitar créditos al Banco para sus líneas de producción. Sin embargo, hay un grupo de cooperativas que ya han caído nuevamente en la situación de créditos vencidos.

«Eso quiere decir que no han sabido utilizar de forma adecuada sus prerrogativas, las finanzas, y no han podido saldar sus deudas con el Banco. Con esas cooperativas, que suman 47 en todo el país en la rama agropecuaria, ya no hay mucho por hacer. Hay que sentarse con cada una, como lo estamos haciendo ahora, para analizar su situación. Puntualizar con cada una de ellas, en sus juntas y asambleas, para ver qué más pudiera hacerse en aras de resolver los problemas que presentan.

«Cuando una cooperativa resuelve sus dificultades, también influye en la mejoría de las condiciones de vida de sus socios, familiares y comunidad. Lo que más queremos es que estas que hoy atraviesan por una situación difícil irrumpan con el modelo de gestión que estamos desarrollando en la actualidad», sentenció.

Guerra avisada no debía matar soldados

Alina Vicente Gaínza, vicecontralora general de la República de Cuba, explicó que la VIII Comprobación Nacional al Control Interno, realizada en los meses de octubre y noviembre de 2013, incluyó 77 auditorías especiales a las UBPC. De estas, 52 estuvieron dirigidas a cooperativas del Minag y 25 a otras vinculadas al Grupo Azucarero Azcuba.

«Tomamos como base para elaborar el programa de auditoría aquellos Lineamientos del VI Congreso del Partido vinculados con el cumplimiento de las 17 medidas para el fortalecimiento de las UBPC. Específicamente, profundizamos en el Lineamiento 181 que indica: “Adecuar la producción agroalimentaria a la demanda y a la transformación de la comercialización, elevando la calidad y exigencia en los contratos, para que las partes cumplan sus obligaciones; limitando la circulación centralizada a aquellos renglones vinculados a los balances nacionales otorgando un papel más activo a los mecanismos de libre concurrencia para el resto de las producciones”.

«Controlamos de igual manera lo referente al cumplimiento del Lineamiento 203, el cual orienta: “Garantizar el servicio bancario especializado en la atención al sector agroindustrial, que apoye a los productores facilitando el otorgamiento de los financiamientos y el control en su ejecución. Fortalecer y ampliar la actividad de seguros agropecuarios, propiciando una mayor eficacia en su aplicación”.

«Además, realizamos encuestas a los miembros de las juntas administrativas para comprobar si estas medidas ayudaban a la gestión económica de las UBPC y contribuían a zafar las ataduras que durante años les impedían a no pocas de estas cooperativas ser eficientes y lograr su verdadera autonomía.

«De las 77 comprobaciones, solo dos obtuvieron evaluaciones satisfactorias, 39 aceptables, 19 deficientes y 17 malas, lo que indica que el 47 por ciento de las auditorías tuvieron calificación negativa.

«Las mayores dificultades e insuficiencias detectadas en este programa se derivan de la no observancia en la implementación de seis de las 17 medidas para el fortalecimiento de las UBPC, lo que incide fundamentalmente en que no se ha logrado el cambio de mentalidad en algunos de sus directivos, y de las otras entidades vinculadas a este proceso. También hubo incumplimientos de la legalidad en los procesos que se acometen en la base, por falta de seguimiento y asesoramiento del Minag y Azcuba, lo cual limita los objetivos propuestos en interés de elevar la seguridad alimentaria y el nivel de vida de la población.

«En La Habana, Mayabeque, Las Tunas y Guantánamo, todas las cooperativas auditadas se calificaron de mal. Las de mejores resultados se ubican en Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila».

La Vicecontralora General señaló que en todas las UBPC que tienen buenos resultados es común que el liderazgo constituya una fortaleza. «Allí donde hay eficiencia, el presidente prácticamente no descansa y está pendiente de todo para no caer en deudas. Anda a cuatro ojos con los indicadores financieros y productivos».

Al sopesar las debilidades que lastran la implementación de los cambios, la funcionaria consideró necesario potabilizar la capacitación de quienes dirigen e integran las UBPC en aras de que comprendan las medidas, pues aunque considera que ha sido intenso el esfuerzo en tal sentido, la eficacia de la capacitación es cuestionable cuando en los controles se detectan errores como los que se evidenciaron en la VIII Comprobación.

Asimismo, la funcionaria destacó la falta de empoderamiento de la autonomía entre las causas y condiciones que impiden que de manera homogénea las UBPC apliquen estas medidas en aras de la eficiencia.

También hay otras condicionantes. «Gran parte de los servicios que necesitan estas cooperativas se pagan en divisa. También hay en ellas déficit de personal encargado de elaborar el plan económico y el presupuesto, y de manera general en las áreas económicas y contables faltan recursos humanos capaces de entender las modificaciones que están ocurriendo en el país para ser prósperos y sustentables».

Una de las acotaciones que más llamó nuestra atención, relacionadas con el proceder de las auditorías, es que los centros que fueron objeto de dicho control recibieron el programa previamente, con cada uno de los parámetros que serían revisados.

«En prever, como dijo Martí, está el arte de salvar», apuntó la Vicecontralora General, quien anunció que durante la próxima Comprobación Nacional del Control Interno será objeto de evaluación la comercialización de productos del agro de manera mayorista.

De dineros y otros demonios

Con un paquete de dudas surgidas de un recorrido anterior por algunas UBPC, nos dirigimos a la dirección del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), donde Leysii Perera León, su vicepresidenta, y la subdirectora de esta entidad, Madelaine Martínez Echevarría, accedieron a dar respuestas.

—¿Por qué se le aplican tasas máximas de interés a una cooperativa cuyos resultados son satisfactorios?

—Leysii: Tenemos una prerrogativa aprobada por el Comité de Políticas Monetarias del Banco Central para suscribir, en el sector agropecuario, tasas que oscilan entre un cinco más menos dos por ciento para capital de trabajo —el Banco puede establecer como interés si estima prudente (7 o 3 por ciento)—, y un siete más menos dos para inversiones (9 o 5 por ciento). Estas tasas son más favorables para el cliente que las que pueden ofrecer otros bancos.

«No podemos desconocer que estamos en un proceso de renegociación de la deuda. Al final tuvimos que tener esa concesión con más de 700 productores, lo cual significa un sacrificio de mil millones de pesos, aproximadamente, a una tasa que está por debajo de la mínima, que es tres.

«Estamos cobrando esa deuda en 25 años con un interés de 1,5 por ciento. Eso representa una afectación en los resultados de nuestra gestión. Todo lo explicado no significa que una sucursal, a la hora de evaluar una tasa de interés, pueda aprobar los intereses mínimos.

«Cuando el Banco advierte confianza y está convencido de que es posible recuperar el dinero que presta es más flexible, pues eso se tiene presente en la evaluación del riesgo. Regularmente ese nueve por ciento de interés significa que la cooperativa tiene créditos vencidos, y a esos financiamientos se le aplica una tasa por mora que puede ser de hasta un cuatro por ciento por encima de la tasa básica a la que se contrató el financiamiento.

«Lo que sí está claro es que todos esos gravámenes pueden discutirse en el momento de la concertación del crédito; y todo debe quedar firme bajo contrato».

—¿Por qué el crédito para el desarrollo ganadero que se revierte en ganancias a los cuatro o cinco años, hay que amortizarlo al año?

—Madelaine: Para la ganadería damos dos tipos de financiamiento: uno para la compra de ganado de pie de cría y el ganado lechero, y el otro para la compra de ganado para mejora genética y ceba.

«En el caso del primero se dan hasta diez años para amortizarlo, con dos años de gracia (eso significa estar exonerado de pago durante dos años, incluyendo los intereses). Al tercer año es cuando se comienza a pagar el crédito.

«El segundo tipo de crédito para la ganadería se recupera en un tiempo menor, porque los resultados se obtienen a más corto plazo. Por eso comenzamos a cobrarlo hasta los 18 meses, eso significa que deben amortizarlo antes de ese término, el cual lo preconcebimos a partir de una ficha técnica del propio Minag».

—¿En qué fecha se elaboraron esas fichas? ¿Quizá en aquel entonces era más fácil cebar el ganado porque había otras condiciones en su base alimenticia?

—Madelaine: El tema de la ficha técnica debe estar sujeto a cambios. Debemos ponernos de acuerdo con el Minag para que tenga siempre vigencia.

—Leysii: Debemos establecer sinergias para que fluyan estos créditos bancarios de acuerdo con la situación real de la ganadería, pero sin que se enmascare ineficiencia en la producción.

«Después del proceso de renegociación con las UBPC volvimos a financiarlas, a partir de las nuevas solicitudes de créditos presentadas por estas cooperativas, y nuevamente se presentan deudas vencidas en muchas entidades de este tipo pertenecientes al Minag.

«Las mayores deudoras se concentran en Camagüey, Las Tunas, Granma y Santiago de Cuba. Las que tienen como objeto social la ganadería son las que más nos afectan con sus impagos. También son proclives a estas dificultades las UBPC que producen en secano y tienen bajos rendimientos.

«El problema fundamental de las deudas estriba casi siempre en una junta directiva débil. Cuando hay una buena dirección se aprecia el compromiso y la seriedad con el Banco. Tan es así que hay cooperativas separadas por un lindero con tendencias totalmente opuestas: una con buen ejercicio económico y la otra con pérdidas y deudas vencidas».

Tan cierta es esa aseveración que si la UBPC Gorina del Toro, a la cual aludimos en el reportaje anterior, tuviese una buena junta directiva, no se hubiesen incumplido medidas como las detectadas en la VIII Comprobación en esta cooperativa.

Allí no se fue consecuente con la Resolución 287 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) en su Resuelvo Sexto, el cual dispone condonar las deudas tributarias al cierre del 31 de mayo de 2013 de las UBPC no cañeras.

Esa cooperativa, el 10 de agosto de 2012, aportó 16 931.93 CUP al presupuesto, por concepto de seguridad social perteneciente a los meses de febrero a mayo de 2012. De ese monto le fueron devueltos en junio de 2013 solo lo correspondiente a febrero. Sin embargo, la devolución de los meses restantes, que asciende a 12 470.O5 CUP, no se realizó por falta de conocimiento jurídico de los representantes de la UBPC.

Esa devolución hubiese beneficiado a la entidad, la cual ahora tiene notificado deudas con apremio y sanciones de período posterior hasta la fecha.

En cuanto al tratamiento financiero derivado del cinco por ciento que las propias UBPC deben tributar como impuesto sobre las ventas y que se usa para zanjar la vieja deuda de ellas mismas aplazada hasta 25 años, y que algunas cooperativas aseguran no percibir, Silvio Gutiérrez Pérez, director de Agroindustria del MFP, aseguró que es muy elevada esa deuda y no todas pueden recibir la contribución a la vez.

«Hay que ir saneando poco a poco, el monto de la deuda es alto. Todos los trimestres por concepto de ese cinco por ciento que tributan las UBPC se recaudan entre ocho y diez millones de CUP y en reunión multiministerial se discute cuál es el mejor destino de ese dinero. Como política se priorizan las UBPC con buenos resultados productivos y financieros para optimizar ese capital».

El año pasado, el MFP le transfirió al Minag por ese concepto aproximadamente  40 millones de CUP, según informó Silvio Gutiérrez.

Nuevos y más audaces pasos

Alcides López Labrada, en calidad de director del Centro de Capacitación y Extensión del Minag, precisó que para dar respuesta precisamente a algunas medidas, se organizaron cursos de capacitación, los cuales se desarrollaron de modo paralelo: uno dirigido a la preparación de las juntas directivas de las UBPC, y otro para los cuadros empresariales y estales del Minag y de otros organismos, vinculados a estas cooperativas que constituían freno para su gestión.

«En apenas 45 días participaron alrededor de 11 750 compañeros. Se utilizaron métodos y formas modernas de aprendizaje, y selectos profesores nacionales y expertos locales. Aunque ambos cursos contribuyeron a la causa cooperativa, una sola acción de capacitación no es suficiente para resolver tantos problemas acumulados por años. Se requiere sistematizar otras acciones que respondan e impacten en los problemas puntuales diagnosticados por cada una de las cooperativas».

Finalmente, con la pasión que el tema le suscita, develó su visión optimista hacia el futuro de las UBPC. «El hecho de haber surgido en momentos de escasez y en uno de los períodos más difíciles de la Revolución, contar con la calidad humana de sus miembros, depurada durante más de 20 años, y mantener su capacidad de lucha y de compromiso con el socialismo, me hacen creer que con un “último empujón” saldrán victoriosas, incluso primero que otras fórmulas que las antecedieron».

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