Aseguran inserción laboral de licenciados del Servicio Militar

Las ofertas de empleo varían desde las relacionadas con actividades de seguridad y protección, y con la construcción en el turismo, a cursos de luncheros y capitanes de salón en comercio y gastronomía, labores en la agricultura y como agentes del orden público

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Jóvenes que se licencian del Servicio Militar Activo (SMA) en la Isla de la Juventud tienen la posibilidad de optar por plazas vacantes en diferentes áreas de la economía, o por cursos de superación en los sectores del Comercio, el Turismo y otros.

Esta estrategia, iniciada desde 2003 y liderada por la Dirección Municipal de Trabajo, evidencia la voluntad del Estado cubano de asegurar el futuro laboral a los jóvenes que no continúan estudios universitarios y se reincorporan a la vida civil después de dos años como soldados.

Las ofertas de empleo varían desde las relacionadas con actividades de seguridad y protección, y con la construcción en el turismo, a cursos de luncheros y capitanes de salón en comercio y gastronomía, labores en la agricultura y hasta como agentes del orden público, según intereses y condiciones.

Inocencio Licea Báez, funcionario de Sección Laboral en la Oficina Municipal de Atención a los Combatientes, informó que la Comisión trabaja todos los años con los jóvenes que se licencian en los meses de junio y diciembre a partir de las plazas vacantes existentes en el territorio, con el objetivo de orientarlos e insertarlos en la vida laboral.

La mayoría prefirió cursos de superación en actividades del comercio, la gastronomía y los servicios, y otros las plazas de electricistas o técnicos en refrigeración; sin embargo Fernando García González, Ramón Almaguer Leyva y Alain Delgado Corría siguieron la línea familiar de trabajar la tierra, otra de las ofertas.

Esos tres jóvenes de 20 años y de familias campesinas, entre otros, ven en esta opción no solo la oportunidad de producir alimentos, como sus padres, sino también el saldo que representa llegar a la vida civil con garantía laboral.

«Mi familia es arrocera y siempre he estado pegado al campo; sin embargo, prefiero utilizar la tierra que me otorguen para sembrar cultivos varios», dijo Almaguer Leyva, quien coincide con García González en que se evitarán mucho papeleo y tiempo para obtener la tierra.

En ese sentido, María Esperanza Borrote, funcionaria de la delegación territorial de la Agricultura, explicó que estos jóvenes, además de constituir una prioridad para la entrega de tierra en usufructo, recibirán durante dos años la asesoría en materia de solicitud de créditos, relaciones contractuales y atención de los especialistas del sector.

Aclaró que de los 12 jóvenes que ahora solicitan esta modalidad de empleo, la mayoría vive en zonas rurales, cuatro se insertan con sus familias y ocho se iniciarán como usufructuarios; «la oferta es de una caballería, y si en un año la explotan adecuadamente, tienen la posibilidad de extenderla», acotó.

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